El Punto G, ¿qué es en realidad?

Admítelo, muchas veces has dudado de si eso que cuentan sobre el Punto G es verdad.

¿Es cierto que el Punto G es tan maravilloso y provoca orgasmos tan intensos?

Yo tenía mis dudas y pensando sobre los beneficios de tocar el Punto G durante los encuentros eróticos me plantee si de verdad sabemos qué es el Punto G.

El Punto G no es un botón que al apretar obtenemos un orgasmo como premio, el Punto G es una zona que se encuentra en la vagina. Pero no es un punto y a parte, podríamos decir que es un punto y seguido, es la parte trasera del clítoris. El clítoris, ese maravilloso punto de placer, tiene muchísimas terminaciones nerviosas que se extienden por la cara interna de nuestros muslos y por la parte primera de la vagina. Por esta razón es tan placentero estimular la primera parte de la vagina, porque ahí hay muchas ramificaciones nerviosas del clítoris.

Anatomía del clítoris

¿Cómo tocar el Punto G?

Alcanzar y tocar el Punto G es muy sencillo, tan solo hay que introducir los dedos y dirigir las yemas hacia la pared de arriba de la vagina. No hace falta introducirlos mucho. La zona la notarás un poco rugosa, con una textura diferente al resto de las paredes vaginales. Una vez localizado puedes tocarlo como más te guste, haciendo movimientos circulares o como si le indicaras a alguien que viniera.

Aquí está el Punto G

Es importante tocarse con las manos para sentir cómo somos y reconocernos, pero también se puede estimular con juguetes eróticos. Los juguetes perfectos para tocarlo son los que tienen un poco de curvatura. La curvatura perfecta dependerá de cómo sea tu anatomía. Prueba con uno que sea bastante flexible para ver cuál es la forma perfecta para ti.

Curiosidades del Punto G

❓El Punto o zona G mide entre 1 y 5 centímetros.

❓Fue descubierto en los años 40 por el doctor Ernst Gräfenberg, de ahí el nombre.

❓ Se negó su existencia y hasta los años 80 no se empezó a conocer.

❓ En el sexo tántrico el punto G es conocido como el “punto sagrado”. 

❓ Su tejido es eréctil.

Te sigo contando más en el vídeo que he preparado sobre el Punto G y sus misterios.

 

 

 

 

Cómo estimular los pechos

Los pechos son mucho más que los pezones, por eso en el vídeo de hoy os cuento cómo tocarlos bien y estimularlos.

A mí ya me ha tocado, ¿y a ti?

Tengo que confesar que me cuesta pensar en ello. No concibo que una mujer no haya sentido nunca un orgasmo. Que ni siquiera sepa qué es, cómo se siente, qué es lo que viene después de la excitación. Pero sí, existe y es más frecuente de lo que creemos.

Cuando comencé este libro estaba un poco indecisa sobre qué pensar. Por una parte no sabía si tomármelo de una forma satírica, como un libro crítico concebido desde la ironía o si en realidad el relato era así, tal cual.

La autora de Ahora me toca a míSELMA LØNNING AARØdispara a bocajarro la historia de una mujer que no conoce el orgasmo, no sabe qué es eso de lo que tanto se habla en libros y revistas y que parece que le llega a todo el mundo menos a ella. No quiero desvelaros nada importante, pero para que os hagáis una idea de cómo es. Imaginaos que vuestra vida ha ido transcurriendo poco a poco. Trabajo, pareja, hijxs, casas, familia… todo tal y como “debe” ser, pero un día aparece en tu mente una duda. Hay algo que circula alrededor, que todo lo impregna, de lo que todo el mundo habla y de lo que no terminas de enterarte. Te empeñas con todas tus fuerzas para poder sentirte dentro de ese círculo social y por mucho que lo intentas cada vez lo ves más lejos y lo único que consigues como premio es frustración. ¿Y qué viene después de ese sentimiento? eso forma parte de cada unx de nosotrxs.

Julie, la protagonista de Ahora me toca a mí, es una auténtica estrella. Cada día finge como parte de su rutina. Finge en la cocina, en el salón, en la cama. Finge mientras cena, mientras desayuna, mientras va al supermercado. Fingir se ha convertido para ella en algo tan normal y natural que ya no sabe que finge. Su nombre ya es sinónimo del verbo fingir.

Ahora me toca a mí, es una novela de lectura fácil y liviana, os garantizo que si la empezáis no vais a poder parar y os durará más o menos como un orgasmo en vuestras manos. Narrada en primera persona, la protagonista de la historia nos abre las puertas de su casa, de su mente y de su vagina para que nos asomemos e indaguemos sobre lo que forma parte de su día a día. Éste personaje tiende a confundirse con la propia autora ya que comparten profesión, es un juego acertado para atraer más a lxs lectorxs (está clasificada como ficción). Es una forma de desenmascararse pero dejando en el aire la duda de si es pura ficción o tiene algo de biográfico.

Esta novela es un relato mordaz sobre la educación sexual de las mujeres, las opresiones sociales que castigan nuestra sexualidad y lo que nosotras mismas esperamos de nuestros propios cuerpos. Creo que ya es un tema del que hemos hablado mucho, la (no)educación sexual que recibimos. El embarazo no deseado y el miedo es lo único que nos enseñan. De esta manera nuestras sexualidades están ligadas al terror ante todo lo que nos han dicho que es “malo”. Después llegan las revistas que nos disciplinan para el placer, pero no el propio, sino el ajeno. Lo importante que es mantener el suelo pélvico bien educado para que en la penetración el pene sienta la entrada más tersa, en vez de decirnos lo beneficioso que es para nosotras mismas mantenerlo ejercitado. Nos recuerdan que si no sabemos hacer bien sexo oral vamos a perder muchos puntos y que si vamos de listillas pidiendo cumplir nuestros deseos perderemos nuestro honor de chicas buenas. A veces se pone de moda ser atrevida y sexy y si no entras en ese juego también pierdes puntos. En conclusión, hagas lo que hagas nunca vas a conseguir ser ese perfil de mujer y en ese transcurso en el que intentas mejorar y dar la talla te pierdes a ti misma. Un día te paras a mirarte, y te preguntas qué ha pasado, qué han significado todos los encuentros sexuales y todas las parejas ante las que gemías y felicitabas por el buen rato que acababas de pasar, en ese momento te conviertes en Julie.

El libro

El libro es muy fácil de leer, sencillo y ágil. El diseño de la portada atrae y el título también. Nos hace pensar en una aventura de búsqueda en la que vamos a descubrir muchas cosas, y en eso acierta. Pero esta novela no se queda en el simple relato, sino que nos hace parar y pensar en nuestra propia vida, sobre todo en la sexual, ¿seré yo como ella? Tal vez no finja orgasmos, no tenga la técnica tan depurada, pero ¿esta vida que llevo es la que realmente quiero? ¿me siento satisfecha en todas las facetas de mi vida?

Sí, es un libro sobre una vagina, pero que invoca a las vaginas de las lectoras a que se pregunten a sí mismas sobre ellas mismas. Es un diario en voz alta, un documento desclasificado, público para que la crítica caiga sobre él.

Sus páginas pasan volando y la lectura es amena. Es un libro perfecto para el verano porque es fácil de transportar, también puedes conseguirlo en ebook, y de una lectura nada pesada. Dividido en capítulos cortos va enganchando hasta llevarnos al gran momento culmen de cerrar su última página ante la que nos quedamos… las reacciones son varias, así que os dejo que lo descubráis.

Este libro es una mezcla de cosas, en parte su vida personal, su infancia, su adolescencia y cómo es ella ahora mismo y por otra parte su faceta más profesional y la sociedad que la rodea. Julie y su marido contratan a una Au pair para liberarla a ella de tareas domésticas y de cuidados, así puede dedicarse a buscar eso que le falta y tener más tiempo libre. Esto no sé muy bien como tomármelo. Por una parte a veces siento que habla de algo muy real pero desde la crítica con un tono irónico que parece muy serio, exigir a una persona que se relegue a tus deseos y sentirte tú misma con un status mayor al suyo. Esta parte no me ha gustado mucho, porque como digo, no sé si es desde una visión crítica poniéndolo en la mirada de una acomodada mujer que se cree con el derecho de sentirse más y mejor que otra, o es tal cual se narra. Por otra parte, el comportamiento del marido, machista, comodón y acomodado que hace el “esfuerzo” de convencer a Julie de que no pasa nada por tener ayuda en casa, así ella puede estar más libre e incluso si le apetece trabajar un poco. Lo que sea mientras él no tenga que hacer nada. Quiero pensar, y desde ahí me sitúo, que todo lo que cuenta en relación a los asuntos domésticos y sociales, se hace desde la crítica jugando con la naturalidad con la que lo cuenta la protagonista. Pero tengo que reconocer que me enfadé un poco con estas líneas por cómo trata a la chica au pair, que no es más que el reflejo de sus propios miedos que hacen que sea cruel y mezquina. Pero no veo que ante eso la protagonista haga mucha autocrítica.

Otra de las cosas que trata es el uso de juguetes eróticos. Recurre a un vibrador típico y conocido para alcanzar su objetivo, pero desde la mentalidad de meterse algo mecánico y antinatural. Una vez más, creo que juega con la visión de la protagonista y consigue que a veces le cojamos un poco de manía, más aún cuando cree que la panacea de todo es tener un acercamiento sexual con alguien de tu mismo sexo que va a comprenderte y guiarte por el sendero del placer, pero si la mente está cerrada, las piernas no se abren. Y mucho menos los sentidos.

Ahora puede tocarte a ti

Como resumen, el libro toca muchos temas, el sexual es tan solo el hilo conductor que nos va llevando de uno a otro casi sin darnos cuenta hasta precipitarnos al final. Hay cosas que no me han gustado mucho pero creo que es un logro para la autora porque lo que hace es mostrar a una mujer que nos muestra tan abiertamente una forma de pensar que si no estás de acuerdo consigue que la odies un poquito. Pero como ya he dicho, es una lectura muy llevadera que nos hace reír y odiar a partes iguales. Me he reído mucho con él.

 

Ficha técnica:
ISBN 9788415070818
240 páginas
Tapa dura, 14,5×21 cm
Traducido por Ana Flecha Marco
Precio:  17€

*Gracias a Lince Ediciones por enviarme el libro y ofrecerme una nueva manera de disfrutar de la lectura.

 

Ocean Storm mini de Adrien Lastic, el huevo todopoderoso

Pequeño, compacto, versátil y muy potente. Si me dijeran que escogiera 4 palabras para describir al huevo vibrador con control remoto Ocean Storm mini de Adrien Lastic, éstos serían los adjetivos que utilizaría.

Como su propio nombre indica, es un huevo pequeño, bastante compacto, no ocupa mucho, puede llevarse en el bolso o en la maleta sin que estemos preocupadxs porque se estropee, ya que podemos meterlo en cualquier parte. El huevo viene acompañado de un mando a distancia, pero no hay ninguna conexión física visible entre ellos, la magia del control remoto hace que podamos usarlo hasta una cierta distancia. El mando sí que lleva una pila de botón, que se incluye en el pack, el huevo se conecta a través de un cable USB para cargarlo. Es perfecto porque se reduce mucho el uso de pilas.

¿Qué contiene la caja?

La caja incluye al actor principal, el huevo Ocean Storm mini. El mando a distancia, que es muy pequeño. Una bolsita blanca de satén donde podemos guardar a nuestro juguetito y llevarlo con más comodidad y seguridad. El cable USB para conectar el huevo. Una pila para el mando. Un folleto con las instrucciones en diferentes idiomas y una tarjeta donde nos indica que tiene dos años de garantía.

Pack Ocean Storm de Adrien Lastic
Pack Ocean Storm de Adrien Lastic
¿Qué nos ofrece de nuevo el Ocean Storm mini?

Lo primero que os diría es que me ha sorprendido muchísimo la potencia que tiene. Luego hay que destacar que es muy atractivo físicamente y que está hecho con materiales de muy buena calidad.

Tiene 10 modos diferentes de vibración.

Está fabricado en Abs 100% libre de phalatos.

Es muy suave al tacto y el cuerpo tiene relieves que van haciendo aros a su alrededor, lo que hace que sea muy fácil introducirlo si queremos usarlo internamente.

Es silencioso y no levanta sospechas.

Se puede utilizar tanto para la estimulación externa como interna.

El mando tiene un tamaño muy pequeño, por lo que podemos llevarlo en cualquier parte. ¡Puede usarse hasta con 10 metros de distancia!

Las medidas son 8cm de largo y 3.2cm de contorno.

Es resistente a las salpicaduras de agua. Puede usarse en el agua pero no es recomendable sumergirlo durante mucho tiempo.

¿Cómo lo uso?

Lo primero de todo no hagáis como yo. En cuanto me llegó, con toda mi ilusión e impaciencia, que es bastante, abrí la caja donde venía, tiré todo y saqué el tesoro. ¡Ajá! ya lo tenía en mis manos. Abro la caja, lo saco… y empiezo a darle vueltas. Miro la forma que tiene, los relieves, compruebo si pesa mucho, lo toco y retoco… y veo que en la caja un pelín escondida va la pila y el mando. Quiero ver ya cómo vibra, así que empiezo a toquitear el mando. ¡No! Así no va. Lo primerísimo es poner a cargar el huevo. Sacamos el cable USB, abrimos la parte superior del huevo donde lleva el cable y ahí hay un agujerito, la clavija Jack. Pues lo metemos bien y a conectar el USB. No lleva enchufe, yo lo puse directamente al ordenador. Una luz roja se enciende cuando se está cargando y una vez completada la carga ésta se apaga. Debe cargarse 90 minutos para usarlo durante 40 aproximadamente.

Aquí viene la advertencia. Yo quería usarlo ya, sin estudiarme el manual. Mal, muy mal. Hay que leerlo, que tampoco es muy largo y no nos va a llevar mucho tiempo. Aunque no es complicado de usar, tiene sus peculiaridades, de ahí la importancia de leer. Lo primero que hay que hacer para empezar a usarlo es apretar el botón que tiene el huevo en el interior, junto a la clavija de carga, durante unos segundos. 1 vibración indica que ya está conectado. Ahora cogemos el mando a distancia, le ponemos la pila y presionamos el botón pequeño y pulsamos sucesivamente el grande (Donde está la A) para ir cambiando el modo de vibración.

Como veis no es difícil, pero… hay que tener un pelín de paciencia. Dejarlo cargar el tiempo indicado y no olvidarse de apretar el botón interior para que haya conectividad entre las dos partes.

Para desactivarlo cuando ya lo queramos dejar de usar, de nuevo abrimos el Ocean Storm mini y pulsamos el botón. Cuando notemos que vibra 2 veces, ya está desactivado. Luego, se presiona el botón pequeño del mando. Y fin. Todo apagado.

Así al principio parece un poco rollo tanto botón para activar y desactivar, pero luego cuando lo hayas usado un par de veces ya no se te olvida. O sí… Por eso cuando queramos usarlo hay que acordarse de:

  1. ¿Lo he cargado bien? no sea que se pare en el momento menos indicado…. ya sabes de que te hablo
  2. ¿Tiene el mando la pila puesta?
  3. ¿He accionado el botón interior que hace que se conecten?
  4. Comprueba que el huevo obedece al mando

Y luego estoy yo. Mi primer contacto fue torpe, muy torpe. Como os contaba saqué todo y yo muy lista quería usarlo ya. Pero no, la paciencia es la madre de la ciencia y hay que seguir los pasos indicados y leer las instrucciones. Bueno pues tuve que parar y leer bien todo. Vale. Sigo. Voy a ponerle la pila al mando. ¡Pero qué diablos! No había manera de deslizar la tapita para ajustarle la pila. Lo intenté e intenté y nada. Así que lo dejé cargando para cuando vinieran los refuerzos. Al menos el huevo estaría cargado. Llegan los refuerzos y hacemos un nuevo intento. ¡Cómo puede ser que un mando tan pequeño me esté poniendo tan a prueba!. ¡Ay por fin! Con un poco de fuerza bruta y enfado lo abro y le pongo la pila. Lo acciono y GUAUUUU ¡pero cómo vibra! Así, al principio me parece que silencioso no es tanto, y que para ser mini tiene una potencia enorme. Bueno, ya sé como funciona.

Mi experiencia

Tras ese inicio con altibajos llegó el día en el que decido usarlo como juego de pareja (cuidado incluye anécdota). Una de las cosas que más me gusta de este tipo de juguetes es que vale para cualquier ocasión. Puede usarse individual o colectivamente. Puedes compartirlo o no. Sirve para tooodas las personas, ya que es un tamaño muy bueno para estimular cualquier zona y si se quiere usar internamente puede asomarse al orificio que te apetezca.

¿Os acordáis de todos los pasos que había que seguir para conectarlo y que funcione bien? pues yo no. Con la emoción y esas cosas que suceden… se me olvidaron los pasos pre uso del huevo. Sabía que estaba cargado, de eso sí me acordaba, pero no del botón interior, el mando… (el mando al menos tenía pila). Empezamos bien. En el momento en el que no se ve reacción del huevo me acuerdo de todo lo que hay que hacer, así que cojo el huevo me pongo modo déjame a mi, que yo sé cómo ponerlo y ahora ya sí que está listo.

Vibra muchísimo. Optamos primero por usarlo como masajeador y estimulador de zonas. Y luego ya… va al meollo de la cuestión. Vibra muy fuerte para mi gusto. Tengo que admitir que a veces la vibración intensa y directa me molesta un poco y es tan rápida que uyyy y casi ni me he enterado. Por eso, lo que hicimos con el Ocean Storm mini es usarlo rodeando las zonas y tocando justo en los punto de vez en cuando. Así se alarga mucho más el placer y se disfruta.

Me gustan sus formas, me gusta como se mueve, me gusta como anda por mi cuerpo y me gusta como me acompaña hasta el final.

Se acabó la función. ¿Y ahora? vamos a ver una peli, y relajarnos (todavía más). Y nuestro compañero de juegos se queda sobre una cajonera junto a la cama. La batalla fue muy dura y los restos están esparcidos. En ese preciso momento no nos apetece ponernos a re-colocar así que nos apoyamos sobre los cojines y le damos al play.

Ya va la anécdota… En el momento álgido de la película cuando el misterio lo envuelve todo, en la oscuridad de la habitación y bajo el sonido de la respiración del protagonista de la película bibibibi se pone algo en la cajonera a vibrar con un sonido que ese momento parecía cualquier cosa y moviéndose por la superficie tirándolo todo, yo intentaba parar la película que no quería hacerme caso, mientras buscábamos el interruptor de la lámpara. El susto fue mayúsculo. Después de chillar y asustarnos estuvimos riéndonos como 15 minutos. Pero, ¿qué pasó? pues tras unas serias indagaciones, parece que tras la batalla el mando se quedó escondido bajo mi cojín y como no habíamos hecho el proceso de desactivación (otra vez lo olvidé) al moverme un poquito debí de darle al botón lo que puso en marcha al Ocean Storm mini.

Moraleja: cuando acabes con él desactívalo. Desactiva el mando. Lávalo. Guárdalo y déjalo cargando para la próxima vez. Y sino, acuérdate de cargarlo, porque cuando lo vayas a usar te encontrarás con una desagradable sorpresa.

Lección aprendida.

Y ya para acabar os cuento qué es lo que me gusta del mini huevo vibrador Ocean Storm de Adrien Lastic y qué no.

Me gusta su diseño y forma. Yo tengo el rosa y me hace mucha gracia porque parece que tiene como brillantina, eso me encanta, I LOVE THE GLITTER. Es muy suave, resbala bien y es compatible con lubricantes al agua.

El control remoto es perfecto (incluso cuando no quieres).

Es mi primer juguete de Adrien Lastic, siempre he leído buenas críticas de sus productos, pero con éste he comprobado que lo que hacen, lo hacen bien y con una buena calidad.

También me gusta que se puede llevar a cualquier parte, incluye bolsa y es muy cómodo. No ocupa nada y el mando mucho menos.

Lo que no me convence del todo es que vibra mucho al principio, pero bueno por sacarle algo, porque por lo general está muy bien. Sí que hace un poco de ruido. Con uso interior no se nota casi, pero externo si se oye un poco la vibración.

En el agua sumergido aún no lo he probado. Aunque como os decía no se recomienda sumergirlo demasiado tiempo. Así que cuando te apetezca usarlo en el agua, puedes cambiar la esponja por el huevo en la ducha, que también es un buen juego.

Los huevos vibradores y en concreto éste me parecen una buena opción para animar nuestra vida sexual. Tanto solxs como acompañadxs. E incluso para primeras experiencias con juguetes es un buen recurso ya que es pequeño, manejable, discreto y muy atractivo.

El mío es de huevovibrador.es, una tienda online especializada en huevos vibradores que ofrece una gran variedad, consejos e ideas de cómo utilizarlos y una atención al cliente impecable. Además, hay mucha variedad de precios, así que se adapta a cualquier bolsillo.

 

 

 

A propósito de la desnudez

Hoy es el día del Orgasmo femenino y del Spanking, ¡vamos un día redondo! Tanta celebración me ha hecho pensar en el día de ayer, mi primer día en una playa nudista. Sé que puede parecer un poco raro que no haya ido todavía a una playa nudista, yo que soy una amante de la desnudez y de probarlo todo. Pero entre una cosa y otra, todavía no había ido y ayer como quien no quiere la cosa decidí pasar de la playa normal en la que estaba a una pequeña calita que queda al lado y donde está permitido el nudismo. El cambio fue impresionante. Y no solo porque hubiera gente desnuda, sino porque nada más llegar y aposentar mi toalla sobre la arena el silencio me cautivó. Se respiraba tanta calma y paz que me daba miedo hasta mover la bolsa para sacar el libro por si molestaba a alguien.

Tumbada y totalmente relajada no podía evitar acariciarme la piel caliente por el sol y entonces empecé a pensar en todo lo que significa la desnudez. Para mi es un estado natural, perfecto. Pero no es así para todo el mundo, ya que el cuerpo sin adornos no siempre nos gusta y a veces nos incomoda. Y me llevó a cuestionarme cuánto odiamos nuestros cuerpos por esas “imperfecciones” que le asumimos. Porque los cuerpos no son imperfectos en sí, son nuestras mentes las que los ven imperfectos. Entonces miré a mi alrededor e hice una observación. Todos los cuerpos me parecían perfectos. Todos tenían partes caídas, estrías, lorzas, vellos bellos y mucha naturalidad. Y de donde venía los bikinis de último modelo eran más protagonistas que los cuerpos que los portaban, los cuerpos musculados, los vientres planos y los pechos bien colocados se paseaban contundentes de un lado a otro. No es que en la nudista no hubiera cuerpos esculturales, sí los había, ni que en la otra playa hubiera cuerpos no normativos, que también los había, pero la sensación que a mi me trasmitía es que en la playa donde no se puede unx desnudar y mostrar al mundo tal y como es hay mucho más secretismo y cuidado con el cuerpo. Yo, poco normativa para los estándares sociales, en la playa normal me siento más incómoda por todos los pelos que no me he quitado o por la barriga que asoma por la braga del bikini. Sin embargo, al ir a la otra y liberarme de la braga (si llevo bañador solo llevo la braga) me sentí mucho más libre y reconciliada con mi propio cuerpo. La desnudez es maravillosa y es una práctica que aconsejo que vayamos introduciendo en nuestras vidas. Ahora, no es lo mismo estar desnudx en casa, que exponerse por completo a una playa. Pero me parece un buen ejercicio de auto-conocimiento y amor propio ir mostrándonos desnudxs en lugares de “seguridad” personal (por ejemplo en casa) hasta ir habituándonos y haciéndonos ver que así no estamos tan mal.

Puede que este post y mis reflexiones de hoy sean una tontería, pero lo que quiero expresar es que el estado natural de los cuerpos nos hace sentirnos más a gusto con nosotrxs mismxs. Que mostrarnos así, tal y como somos, es una buena herramienta de empoderamiento y es que en este blog creemos en el empoderamiento a través de nuestros cuerpxs. De nuestros cuerpos tal y como sean. Lo importante es sentirse a gusto desnudxs, vestidxs o como nos apetezca. Porque si somos capaces de estar bien con nuestros cuerpos, seremos capaces de disfrutar de él. Y una manera de disfrutar de él es mediante el sexo.  Hoy es el día internacional del orgasmo femenino y el orgasmo viene desde el cerebro. Si nos sentimos libres dentro de nosotras y sentimos propios los cuerpxs y los deseos, el orgasmo siempre nos acompañará. Los placeres son para disfrutarlos y no debemos dejar que nada nos lo impida. Hay que librarse de todas las normas, las impuestas y las auto-impuestas, y dejar que el disfrute nos alcance e invada. Este veranos nos hemos puesto una meta, reconciliarnos, disfrutarnos y dejarnos ser. ¿Te apuntas?

Ah y como también es el día del Spanking, pues una cosa más para hoy. Ya os contaré más sobre esta técnica en otro momento, primero tengo que probarlas…

Playa