El reflejo del empoderamiento femenino

Estoy fascinada. Tenía hace tiempo un post en la cabeza en el que os quería poner algunas películas que me han encantado. A medida que las voy viendo les doy el visto bueno o no para añadirlas a la lista de “imperdibles”. Echando una ojeada en Internet me he encontrado con una página web Películas feministas, que es MARAVILLOSA. Lo tengo que decir en mayúsculas porque me ha encantado. Hay muchísimas películas y me gusta cómo han hecho las diferentes categorías. Hay desde películas donde se trata el aborto, amores prohibidos, violencia hacia las mujeres, amistades, cine lésbico, intersexualidad… el abanico es amplísimo. Hay películas de muy diferentes procedencias y en diferentes idiomas. Os animo a que le echéis un vistazo a la web y os animéis a ir viéndolas. En la misma páginas están los tráilers junto a la ficha de cada película y en algunas ocasiones se pueden ver online o nos da el link directo a la descarga.

Pero volviendo al tema que impulsa este post, la pantalla es un amplificador de sensaciones y de emociones. Todo lo que se proyecta a través de ella parece crecer y llegar mucho más lejos. Por ello, me parece muy importante utilizar este medio para producir películas que nos hagan ver la realidad,  levantarnos del sillón y querer cambiar el mundo y sobre todo nuestros mundos particulares. Necesitamos películas, series y documentales empoderadoras. Y de eso os quiero hablar hoy de películas empoderadoras y resilientes.

Como siempre digo, no recomiendo ni opino sobre algo que no haya probado o visto, así que, aunque hay muchas películas y la lista sería, bueno sería la página de Películas feministas, solo os voy a recomendar las que ya han pasado mi filtro. Ni que fuera yo Bechdel, pero bueno, cada una podemos tener nuestro propio test ¿no?. Pues aquí va la lista.

  • Clásica y no por ello menos buena es La costilla de Adán

Amanda (Katharine Hepburn) y Adam Bonner son un idílico matrimonio de abogados cuya paz conyugal se ve afectada cuando un caso los enfrenta en los tribunales como defensor y fiscal respectivamente: una mujer (Judy Holliday) es juzgada por disparar contra su marido y la amante de éste. Adam no duda de la culpabilidad de la acusada, pero Amanda no es de la misma opinión.

  • Fóllame. Basada en la novela homónima de Virginie Despentes tenemos esta cinta que nos salpica de realidad y crudeza.

Una joven de un barrio marginal es violada y, después, durante una discusión, mata a su propio hermano. Su destino se cruza con el de otra mujer, también marcada por un violento destino: es una prostituta que ha matado a su compañera de piso. Las dos chicas se encuentran por azar en su huida, y deciden aliarse en un salvaje viaje marcado por el sexo, la violencia, su autodeterminación pero sobretodo la gran amistad que surgirá entre ellas.

  • Basada en hechos reales y con la que Julia Roberts ganó el Oscar a mejor actriz y muchos otros premios más, Erin Brockovich narra la historia de una mujer que quiere ser mucho más que lo que la sociedad le impone.

Erin Brockovich es una madre de 3 hijos soltera que consigue un puesto de trabajo en un pequeño despacho de abogados. Su personalidad y forma de vestir poco convencional hará que sus comienzos no sean demasiado alentadores, pero todo cambiará cuando decida investigar el extraño caso de unos clientes que padecen una sospechosa enfermedad.

  • Te violan, te golpean y te quedas embarazada. ¿Cómo reaccionarías?. Paulina es una mujer que se enfrenta a esta situación y el debate esta servido.

Paulina (Dolores Fonzi) es una joven abogada que regresa a su ciudad para dedicarse a labores sociales. Trabaja en un programa de defensa de los derechos humanos en zonas humildes de la periferia de la ciudad. Tras la segunda semana de trabajo, es interceptada y atacada por una patota. Remake del clásico del cine argentino del mismo nombre.

  • Seguro que a cualquiera de nosotras nos hubieran “detectado” histeria femenina. De ahí viene lo que ahora conocemos como, ah bueno que aún seguimos siendo histéricas (a veces se me olvida). Bueno al menos salió un buen invento.

Ambientada en la época victoriana, narra el tratamiento de la histeria femenina en esa época y como llevó a la invención del vibrador. 

  • Seguida tenemos Sufragistas. Me gustó mucho y me hizo pensar en todo lo que han luchado las mujeres y lo poco que hemos avanzado. Debemos seguir con el testigo y no dejar que la lucha decaiga.

Repaso de lo que fué el movimiento sufragista en Inglaterra. La mayoría de las sufragistas no procedían de las clases altas, sino que eran obreras que veían impotentes cómo sus pacíficas protestas no servían para nada. Entonces se radicalizaron y, en su incansable lucha por conseguir la igualdad, se arriesgaron a perderlo todo: su trabajo, su casa, sus hijos y su vida. La protagonista es Maud (Carey Mulligan), una mujer que reivindicó denodadamente la dignidad de las mujeres.

  • Y de ahí pasamos al presente. Grandma deja el regusto de las grandes autoras feministas y con un baño de realidad de cómo está el sistema educativo.

Elle (Lily Tomlin) acaba de romper con su novia Olive, cuando su nieta Sage (Julia Garner) aparece inesperadamente pidiéndole dinero con urgencia. Aún dolida por su ruptura sentimental, la abuela Elle y Sage pasarán todo el día intentando conseguir dinero visitando a antiguos amigos, lo que hará que comiencen a desvelarse secretos del pasado.

  • Ya he hablado de esta película en otras ocasiones y es que me gustó cuando la vi porque las risas están aseguradas y toca un tema del que no se suele hablar desde la comedia. Es una buena película para debatir sobre la idea de amor.

La película sigue a Donna, una comediante de stand-up. Dejada por su novio una noche se emborracha y después de esa aventura descubrirá que está embarazada. Decidirá abortar el día de San Valentín. El film muestra en su primera parte el proceso doloroso de superar y aceptar una ruptura. En la segunda parte se centrará en el tema del aborto, todo ello en clave de humor.

  • Mustang fue toda una sorpresa. Cuando la vi no sabía muy bien de qué iba a tratar y cómo se iba a desencadenar la historia. Pero ésta fue ganando fuerza a medida que pasan los minutos y con un final…. os dejo que lo descubráis.

Tras un inocente juego en la playa junto a sus compañeros de clase al comienzo del verano, la vida de cinco jóvenes hermanas huérfanas de un pequeño pueblo turco cambia radicalmente. Disgustados por la supuesta inmoralidad en el comportamiento de las chicas, su abuela y su tío deciden tomar medidas que garanticen la virginidad y pureza de las cinco hermanas, así como precipitarlas hacia su destino de futuras esposas.

Esta lista es demasiado corta para todas las películas que se me ocurren y tengo para mostraros, así que seguro que hay más entregas y por supuesto os animo a que añadáis las que os hayan gustado y parecido empoderadoras.

¿Cuáles recomendarías?

Resiliencia Cromática, el arte de la sororidad

Tengo el placer de empezar el mes de mayo con un encuentro muy especial. Gracias a Nerea Ortega he podido acercarme a este bonito e importante proyecto formado por muchas mujeres, Resiliencia Cromática. Pintando el alma. Para lxs que no lo conocéis Resiliencia Cromática es una iniciativa mediante la cual el baile se convierte en arte pintado con el movimiento y la sensaciones que emanan de las bailarinas.

“En ese instante se crea un entorno embriagador donde fluyen esencias, sensaciones, colores y mucho más”

 

Pero Nerea lo explica mucho mejor, así que aquí va todo lo que me ha contado sobre esta iniciativa.

  • Me gustaría empezar dando a conocer esta iniciativa, ¿cómo surge el proyecto Resiliencia Cromática?

Para hablar del principio del proyecto y de cómo surgió la idea hay que tirar un pelín hacia atrás… unos tres años ya, y la idea surgió a partir de muchas conversaciones sobre poder enseñarle al mundo aquello qué sentimos las mujeres a través de la danza, buscando así el empoderamiento de las mismas para transmitirle a todas aquellas personas que desde la distancia están observando, ya que muchas veces, ese contenido pierde significado difuminado por la técnica y estética del mismo, dejando a un lado todas aquellas sensaciones que la bailarina profesa y muestra fervientemente en cada uno de los trazos y dibujos de la danza.

En la búsqueda de cómo pintar el alma, cómo empoderarse y dejar una marca a través del recuerdo, fue así que surgió la idea de concebir la danza como un gran lienzo en blanco; un sinfín de posibilidades en las que la bailarina iría desnudándose a través de los colores que siente dependiendo del lugar, la melodía y su estado emocional.

Así fue como, hace ya un año, seis mujeres que han dedicado parte de su vida a diferentes disciplinas de la danza decidieron formar parte de estas sesiones pintándose el alma.

  • ¿Quién o quiénes forman parte de él?

Si hablamos de las mujeres que han participado activamente en el proyecto te diré que todo empezó entre Ingrid Canturri, fotógrafa amateur de Tarragona y yo, mientras la idea maduraba, se apuntó sin dudarlo Maria José Traviesa, una de las musas del proyecto.

Las demás mujeres son Sandra, Ángela, Chantal e Irene, antiguas compañeras de diferentes disciplinas artísticas a las que me he dedicado. Y la tercera fotógrafa amateur es Anna V.

Si a lo que nos referimos es a las entidades que han apoyado el proyecto desde el inicio o se han ido sumando aportando su granito de arena son: Associació Dhides, Assexora’tgn, l’Hora Violeta, Oficina Jove del Tarragonès, Sexeducando y El placer es mío.

  • ¿Cuál es el objetivo que perseguís?

El objetivo, como comentamos al principio, es empoderar a las mujeres para transmitir y exponer al mundo la resiliencia de sus vidas a través del arte.

  • ¿Por qué nombrasteis a este proyecto de esta manera, es decir, por qué Resiliencia?

Pues fue Íngrid, la que después de meses y meses dándole vueltas encontró la combinación de conceptos idónea. Resiliencia cromática, pintando el alma.

Resiliencia por el proceso revelador de cada mujer al superar y empoderarse en un mundo hostil dónde todavía hay mucho que hacer por la igualdad de género.

Y Resiliencia cromática acompañada por: Pintando el alma, ya que realmente es el proceso que se ha intentado llevar a cabo a nivel emocional con todas las participantes.

  • ¿Cómo fue el proceso creativo?

Una aventura, sobre todo eso.

Después de tener la predisposición de todas las artistas que han participado, empezamos por buscar las localizaciones que consideramos apropiadas para poder llevarlo a cabo (y los permisos pertinentes) y programamos durante más de un año las sesiones que hicimos.

Después la parte menos artística; postproducción, crowdfunding, contacto con entidades y preparación de exposiciones.

  • ¿Fue fácil mezclar la danza con la pintura?

La idea surge de diferentes danzas tribales que mezclan la pintura para enaltecer ciertas virtudes, valores etc. por lo tanto es algo que, evidentemente,  no hemos inventado, pero si es verdad que intentamos poder relacionarlo con la parte emocional de cada persona con el objetivo de intentar trabajar ciertos aspectos importantes que, a veces, cuesta encontrar la manera de abordarlos.

  • Tras hacer un crowfunding y alcanzar el objetivo económico, llegó el gran momento de mostrar el trabajo a través de exposiciones, ¿cómo ha sido todo ese camino y cuáles han sido las impresiones tras las exposiciones?

La verdad que con el automecenaje nos quedamos asombradas de la participación activa de la gente con el proyecto y estábamos animadísimas y fueron unos meses bastante intensos de preparación para darle la forma definitiva y presentarlo a diferentes entidades. Tenemos que decir que la acogida ha sido buenísima por la mayoría de asociaciones, entidades… a las que hemos acudido, presentado o se han interesado, aunque siempre haya algún que otro desengaño, no nos ha impedido conseguir y sobrepasar positivamente las expectativas iniciales.

Y las reacciones y respuestas personales han sido todas fantásticas, estamos agradecidísimas de todas las personas que han ido a las exposiciones y a las que se han puesto en contacto con nosotras después para explicarnos sus impresiones.

  • ¿Cómo os ha repercutido personalmente este proyecto?

Introducir este proyecto en nuestro día a día ha supuesto resolver un reto que nunca nos habíamos planteado de una forma tan singular; nunca hubiésemos imaginado que expresar a través de la pintura y el movimiento corporal llegaría a suponer un proceso de resiliencia para trabajar esas inquietudes, miedos y dificultades que verbalmente nos cuesta reconocer y resolver.

Después de las sesiones tanto detrás como delante de un enfoque fotográfico ha supuesto un estado de ansia para volver a realizarlo e inquietud por descubrir el resultado de esta expresión artística.

Capturar y dejarse capturar, pintarse el cuerpo y el alma, redescubrir y dejarse llevar… dejamos un poquito de nosotras y nos llevamos otro poco de cada sesión que realizamos, gracias a eso seguimos proponiéndonos nuevos retos y objetivos que esperamos, no muy tarde, poder ir alcanzando.

  • ¿Y ahora? ¿Habrá una segunda parte? ¿Nuevos proyectos?

Pues por ahora mismo no lo tenemos en mente, pero es un proyecto que nos ha aportado mucho a nivel personal y nunca cerramos la puerta a nuevas ideas, otras perspectivas o una continuación a un proyecto que ha dado tanto de sí.

  • ¿Creéis que una iniciativa como la vuestra puede trasladarse a otros ámbitos del arte o de la vida?

Jejeje, es una pregunta interesantísima que esperamos con el tiempo poder dar una respuesta más completa, pero sí, creemos que es extrapolable a otros ámbitos.

Si queréis conocer todavía mejor el proyecto, queréis dar vuestra opinión, sugerencia o adquirir  alguna de las fotografías podéis poneros en contacto con ellas en elplaceresmio.tng@gmail.com  y por supuesto nos encantará saber qué os parece, así que ¡animaros a comentar!

También las encontraréis en Facebook, Twitter e Instagram.