¿Te sientes la madre de tu pareja?

A veces las mujeres, por nuestra educación, somos más madres que pareja. Si te sientes así es que eres una Wendy

Esto va más allá de intentar controlarlo todo. ¿Te suena la historia de estar siempre detrás de tu pareja para “controlarlo todo”? Hoy miramos al clásico síndrome de Wendy con ojos feministas y es que nos han metido el cuento de que somos nosotras las responsables de tener esta manía de control y cuidado como si fuera algo biológico e irremediable, cuando en realidad es una trampa social más. La psicóloga y sexóloga Marta Guijarro de Sexo Feminista, así lo confirma: “Las mujeres no tenemos una inclinación biológica hacia el cuidado y la protección, es a través de la socialización de género que interiorizamos que estas tareas nos corresponden y esto impacta inevitablemente en nuestros vínculos y relaciones de pareja”. Además, añade que “Las mujeres no tenemos la culpa de asumir estos roles, porque precisamente es resultado y producto de la educación recibida”.

Qué es el síndrome de Wendy y cómo sé si lo tengo

El síndrome de Wendy proviene como te imaginas del clásico cuento. ¿Cómo no nos chirrió que una niña se ocupara de cuidar de todos los niños perdidos y tomara el rol de madre absoluta? Es esto que hemos visto normal durante nuestra infancia, lo que nos ha dejado un reguero de ideas negativas y erróneas sobre cómo nos tenemos que comportar en pareja.

La sexóloga nos explica que el síndrome se basa en

Cómo sobrellevar una discusión de pareja

Llega el momento del enfrentamiento y salen todos los demonios. Nos echamos, como se suele decir, “los trastos a la cabeza”. En los momentos de opiniones diferentes surgen las discusiones de pareja que nos llevan a pasar unos momentos nada agradables.

Esos momentos, aunque no lo creáis, también son positivos y son necesarios. Hablar de lo que no nos gusta, lo que nos parece mal o nos cuesta aceptar de nuestras parejas es construcción de una relación sana. Es bueno hablar, dedicarnos tiempo a esos momentos y tomarlos como la base para seguir creando una vida en común.

Es cierto que no todo vale. Muchas veces discutimos perdiendo el respeto, diciendo lo primero que se nos pasa por la cabeza y dejándonos llevar por el momento.

¿Cómo discutir de manera positiva?

Puede parecer contradictorio que la palabra positivo y discusión vayan de la mano. Para que una discusión sea fructífera es necesario ser capaces de ponernos en la piel de nuestra pareja. Siempre pensamos que nosotras/os tenemos la razón, pero ¿te has preguntado como se siente ella/él en ese mismo momento?

Si queréis discutir un tema lo mejor es hacerlo en un momento de tranquilidad. En un lugar donde podáis hablar sin interrupciones y donde os sintáis cómodas/os.

Sé empática/o. Esto quiere decir que no te olvides de que sois dos personas diferentes que compartís una parte de vuestras vidas. Lógicamente vais a tener opiniones diversas y posturas contrarias en algunos temas. El objetivo común debe estar presente pero siendo conscientes de que una pareja está formada por dos personas individuales que tiene en común ese proyecto. Aunque tú opines todo lo contrario, piensa racionalmente qué es lo que está diciendo y argumentando tu pareja.

Dar la razón a veces es necesario. Siempre queremos ganar y tener la verdad verdadera, pero a veces nos equivocamos y no pasa nada. Admitir una equivocación es un acto de humildad y nos hace crecer como personas porque aprendemos de nuestros errores. Si nos hemos dado cuenta de que no tenemos razón, ¿por qué no admitirlo?

Recapacitar y volver a hablar. ¿Cuántas veces te ha pasado que no metemos en un círculo sin salida hablando de un tema que no va a ninguna parte? Cuando nos encontramos en situaciones así, lo mejor es parar. Darnos un tiempo para pensar. Hacer otras actividades y volver sobre ello cuando hayamos rebajado la tensión.

Sé asertiva/o y escúchate. ¿Cómo te expresas cuando discutes? Hay muchas personas que lo hacen de manera acalorada y con una posición corporal y verbal muy agresiva. Esto no nos lleva a ninguna parte. Analiza tu lenguaje corporal, qué tono utilizas y cómo te enfrentas a estas situaciones. Si ves que puedes cambiarlo hacia uno más amable, ¿por qué no probar?.

No desvalorices los momentos de disidencia. Muchas parejas creen que las discusiones son síntoma de que la relación va mal y que deben dejarla. No siempre es así y por ello lo que debéis hacer es darle la vuelta y verlo como algo positivo, que os hace conoceros mejor y ver qué opináis cada una/o de diferentes temas.

En mi perfil de Instagram publiqué un pequeño vídeo sobre tips de cómo discutir en pareja y que no sea un drama. Os dejo el enlace al vídeo para que podáis verlo.

Discutir en pareja

Cero dramas y más positividad