Cómo blanquear la copa menstrual

Es habitual que la copa vaya amarilleando o perdiendo color con el tiempo, con estos dos trucos podrás blanquearla y que quede como nueva

Las copas menstruales duran muchos años y un producto tan duradero acaba perdiendo su color. En el caso de las copas menstruales blancas, el amarillo va haciéndose más predominante y nos da sensación de suciedad. Las de color pierden intensidad y se les incrusta más los restos de flujo menstrual. Si estás buscando el remedio perfecto y sencillo para que vuelva a lucir como antes, apunta estos consejos para higienizar copas menstruales.

Con productos que casi todo el mundo tenemos por casa podemos crear la combinación perfecta para limpiar, higienizar y blanquear la copa menstrual.

Percarbonato sódico y agua

Con una cucharada de percarbonato sódico es más que suficiente. En un vaso ponemos la cucharada del blanqueante, añadimos agua caliente y sumergimos la copa.

Déjala toda la noche y al sacarla pásala por agua o dale un breve hervor. Ya la puedes guardar para tu próximo periodo.

Hazlo un par de veces al año para mantener el color. Funciona sobre todo con copas blancas ya que el percarbonato es un potente blanqueador. Si quieres incrementar la potencia de blanqueado, pon la copa al sol y él mismo ayudará a que el efecto sea mayor.

Agua oxigenada y ¡nada más!

Si buscas un truco muy sencillo para limpiar la copa menstrual y blanquearla, el agua oxigenada es lo único que necesitas.

Coloca en un vaso tu copa y rocíale agua oxigenada. Cuanto más le cubra mejor, así que no escatimes.

Déjala unas horas o toda la noche, según el grado de suciedad y después lávala o hazle un pequeño hervor. Igual que las lavamos habitualmente.

No hagas excesivamente esta limpieza ya que al ser más abrasivo puede dañar el material de las copas. Con repetirlo como mucho dos veces al año es suficiente

Si quieres limpiar bien los agujeritos de la copa, puedes hacerlo con unos palillos o bastoncillos muy finos. Ten cuidado de no hincarlos en la superficie no perforada. Hazlo antes de sumergirla en alguna de las soluciones anteriores.

Las preguntas que te gustaría hacer a la ginecóloga

Con pelos y ¿a la consulta ginecológica? Esto a algunas mujeres les parece lo más normal del mundo y a otras les da mucho reparo. ¿Has pensado coger cita con la esteticista tras saber cuándo irás a ginecología? No eres la única. Es habitual que lo hagamos. Eso o dejarnos un hueco para depilarnos y arreglarnos la zona púbica. Y es que exponernos a un examen ginecológico nos genera muchas inseguridades y dudas que se vuelcan en lo más estético de nuestros genitales. Nos han repetido tanto que “debemos” estar decentes para este tipo de citas, que nos lo hemos creído y confundimos a menudo la higiene con la estética personal.

Las ginecólogas están acostumbradas, y un poco cansadas, de oírnos comentarios sobre el aspecto de nuestra vulva cuando realmente “Las ginecólogas no nos fijamos en eso” afirma la doctora Ana Rosa Lucena Torres, especialista en ginecología y obstetricia que trabaja en el Hospital Costa del Sol y la Clínica Lacibis. Ella, como la también ginecóloga y obstetra Miriam Al Adib Mendiri, que acaba de publicar su segundo libro ‘Hablemos de nosotras: reflexiones de una ginecóloga rebelde’, se lanzaron a crear vídeos para sus redes sociales donde dejar bien claro que “El tener vello o no tenerlo no tiene nada que ver con la higiene”. El Tiktok creado por Mendiri es el que realmente encendió la llama. Ha superado los 100k de reproducciones y los comentarios, de todo tipo, se le acumulan dejando algo claro: seguimos confundiendo opción personal con lo que realmente es una buena higiene vaginal.

¿Sexo oral aburrido? te presento a Kivin, la revolución del sexo oral

Ya llevo tiempo oyendo hablar de un tal Kivin, que no Kevin y que debe hacer el sexo oral en nivel Diosa y por fin os cuento cómo se hace. ¿Preparadas? vamos a por un sexo oral más placentero

El sexo oral para las mujeres es algo muy íntimo y que en ocasiones solo compartimos con personas de confianza. A causa de la educación sexual que recibimos, las mujeres rechazamos en más ocasiones que los hombres esta práctica. La razón es que tenemos aún muchos tabúes entorno a nuestros genitales y nos da vergüenza que alguien se meta ahí abajo de buenas a primeras. Afortunadamente, esto está cambiando y el sexo oral es nuestra próxima conquista.

El auto conocimiento es la clave para darnos cuenta de que es natural tener vello, es natural que tengamos un sabor y olor propio en cada una de nosotras y es natural y lícito que pidamos sexo oral. Otra de las razones por las que nos cohibimos con esta técnica es que, por lo general, no sentimos una satisfacción rápida, sino que nuestra pareja pasa un buen rato lamiendo y chupando y a nosotras nos cuesta concentrarnos y dejarnos llevar. Sentimos presión por tardar demasiado en alcanzar el orgasmo y, para ser sinceras, tanto lametón no siempre es satisfactorio. Por eso, el método Kivin para el sexo oral es perfecto. Es una técnica que nos da las claves para tener un sexo oral satisfactorio y que puede conseguir que no se eternice nuestro amante y que a nosotras nos guste y no se nos vaya la cabeza a otra cosa.

Qué es el método Kivin

8m y los retos en materia sexual que nos quedan por conquistar

Esta semana ha sido una de esas en las que se nos pone la piel de gallina al sacar todos los datos que nos lanzan la realidad a la cara: la igualdad aún está lejos

Cada 8 de marzo me doy cuenta de más cosas, en parte me alegra porque supone que crezco como feminista y me hago más sensible a las desigualdades a las que nos enfrentamos las mujeres. Veo que cada año se genera un torbellino y me alegra ver que cada vez somos más y hay más perspectivas diferentes. Este 8 de marzo de 2021 yo he querido centrarme en las mujeres lesbianas feministas que tanto han hecho. No siempre ellas eran conscientes de que eran auténticas activistas, pero cada boda oculta, cada gesto de naturalización del amor entre mujeres o cada escándalo que se formaba al conocer que dos mujeres vivían juntas, fue un empuje para que hoy las lesbianas (políticas o no) podamos vivir como vivimos. Y lo digo viviendo una situación de rabia e indignación en la que como mujer lesbiana veo mis derechos hechos trizas. Pero eso es otra historia para otro momento.

La sexualidad lésbica importa

Las mujeres lesbianas han formado parte del movimiento siempre y en los últimos años han quedado en un segundo plano. Hemos logrado muchas cosas, pero cuando nos asomamos a la realidad y hay que poner en práctica los supuestos derechos adquiridos, entonces vemos que es muy diferente el papel de lo que vivimos en nuestras pieles. En el terreno sexual no es diferente y por eso, este 8 de marzo en NovaLife he hablado con Ana Requena Aguilar, periodista especializada en género, creadora del blog Micromachismos de Eldiario.es y cofundadora de este mismo medio, sobre cómo nuestra sexualidad es revolucionaria y cómo se puede hacer un Feminismo Vibrante.

Retos sexuales para nosotras

Hablamos largo y tendido de la maternidad y la sexualidad que se les niega. Del derecho al placer, de la brecha orgásmica y de cómo la juguetería erótica ha llegado como herramienta de empoderamiento sexual de las mujeres. Hablamos de los 8 retos sexuales feministas que aún nos quedan en la agenda y que poco a poco vamos a ir conquistando.

Ana Requena Aguilar

“Para una mujer ejercer como sujeto de sexo y placer implica estigma, culpa, prejuicios y penalizaciones”  Ana Requena Aguilar

¿Por qué fantaseo con una violación?

El 90 % de las mujeres dicen haberse excitado o fantaseado con situaciones sexualmente violentas, pero las mujeres siempre llevamos sobre nosotras el estereotipo de que no nos gusta ni atrae la violencia, ¿por qué entonces sucede esto?

Que a una mujer le excite una escena violenta está mal visto. Que una mujer consienta juegos sexualmente agresivos está mal visto. Que una mujer quiera ejercer o recibir prácticas sexuales que impliquen violencia física está mal visto. Que las mujeres también caminemos por un terreno socialmente masculino, el de la violencia, está sancionado. Y no sólo nos sancionan los hombres, nos sancionamos las unas a las otras y nosotras mismas.

Mientras todo esto está requetemal visto, hay muchas mujeres que en sus dormitorios fantasean con escenas donde toman un rol pasivo y se dejan violentar (consentidamente). Es una fantasía recurrente, muy presente en el imaginario erótico de las mujeres, pero que nos pesa porque es denigrante y por supuesto, solo es una fantasía. Pero en nuestra mente las fantasías cuando no son normativas pesan y mucho y nos hacen sentir mal. Tan mal que oír a una mujer decir que fantasea con una escena violenta es más difícil que ver a un unicornio. Por eso hoy hablamos de fantasías, violaciones no reales, de BDSM y de por qué las mujeres fantaseamos con ello, pero los hombres no.