Feminismos Reunidos, la revolución que te absorberá

Ésta es una de esas ideas que marcan y hacen que se produzca un antes y un después. Si os preguntara que me dijerais una mujer que ha hecho historia en el mundo del arte (además de Frida Kahlo) ¿quién me diríais? ¿y si os pido que esa mujer sea negra? ¿cuántos nombres os salen?

¿Habéis hecho la prueba de mientras habláis de un tema como por ejemplo la investigación, la ciencia, algún deporte en concreto… intentar pensar en mujeres de ese campo? Os invito a que lo probéis.

Sangre Fucsia tuvo una de esas ideas que nos van a cambiar. Es un juego, es cultura, es aprendizaje continuo, es reconocimiento, es valentía, es empoderamiento, es disfusión, es Feminismos Reunidos. Conocí su iniciativa a través de las redes sociales porque soy una seguidora habitual y vi que lanzaron un crowdfunding en Verkami para que este tablero de libertad intelectual saliera a la luz, y así fue. Poco a poco y con un resultado espectacular, Feminismos Reunidos se transformó en una realidad. Pero el espacio de Sangre Fucsia abarca mucho más que ésta última idea, constituido por mujeres que trabajan de forma asamblearia, forman parte de la emisora libre y autogestionada Ágora Sol Radio, donde emiten cada viernes un programa desde el estudio en la Kasa Pública de Mujeres Eskalera Karakola, espacio transfeminista de referencia en Madrid desde 1996. En sus redes y en su blog podéis encontrar los programas y muchos temas interesantes que han tratado, pero ahora nos vamos da centrar en el juego.

Me atreví a proponerles que nos contaran qué hay detrás de Feminismos Reunidos, cómo fue el proceso y cómo surgió. Y ésto es lo que me han contado. Luego os cuento yo mi experiencia con el juego.

  • ¿Cómo surgió la idea de crear Feminismos Reunidos?

Curiosamente la inspiración no nos vino jugando al clásico Trivial sino a ¿Quién sabe Marx?, un trivial temático creado por el Partido Comunista de Irún. Estábamos echando una partida y pensamos que sería estupendo tener un juego propio sobre el tema que más nos apasiona: los feminismos.

  • El juego consta de seis categorías encabezadas por mujeres que son relevantes en esa materia, ¿por qué elegisteis a estas mujeres como representantes de cada categoría?

Buscábamos mujeres que fuesen más o menos conocidas, representativas de cada una de las categorías (academia, cultura, calle, cuerpos, herstory, derechos) y a la vez lo suficientemente diversas entre ellas. Nos han criticado la elección de Frida Kahlo, por ejemplo, pero sin duda es uno de los primeros nombres de mujer que surgen cuando pensamos en artistas.

  • ¿Cómo fue el proceso desde que Feminismos reunidos es una idea hasta que se materializa?

La idea general estaba clara y en los primeros meses nos centramos principalmente en recopilar las preguntas. En un principio añadiendo poco a poco, con preguntas que surgían de ver documentales, leer libros o participar en actividades. Posteriormente repasamos concienzudamente nuestros propios programas de radio y la documentación que consultamos para ello. Finalmente nos juntamos en una reunión muy extensa e intensa en la que decidimos entre todas el nombre y diseñamos un prototipo del tablero. Y, por supuesto, un montón de pruebas con las amigas, a las que íbamos leyendo las preguntas a la menor ocasión.

  • ¿Se quedaron muchas ideas fuera?

Cuando coges carrerilla con el tema de las preguntas, luego es difícil parar. Por supuesto que hay muchos aspectos del feminismo y aportaciones de mujeres que se han quedado fuera, pero nunca pretendimos que las preguntas fuesen una especie de resumen de la historia del movimiento.

  • ¿Fue muy difícil diseñarlo?

El diseño partiendo de nuestras ideas corrió a cargo de Joana Paz, una diseñadora portuguesa que se entusiasmó con el proyecto cuando se enteró de él a través de unas amigas. La idea era mantener el esquema del trivial para que siguiera siendo familiar pero dándole una vuelta, por ejemplo, el tablero en forma de estrella y no de rueda. Los famosos quesitos del trivial han sido sustituidos por troquelados con las figuras de las categorías del feminismo, en parte por decisión propia y también porque es uno de los elementos que tiene trivial pursuit registrado (igual que el nombre).

  • El juego es muy completo y con preguntas muy elaboradas, ¿cómo fue reunir toda esa información y elegir qué preguntas incluir?

Una locura. Para algunas se convirtió en una obsesión, e iban por la calle tomando notas en una libreta y enviándose notas de voz cada vez que les venía una idea a la cabeza. Después de esa fase más “de vomitona”, realizamos un trabajo más sistemático. Repasamos, por ejemplo, los más de 100 podcast que teníamos entonces, ya que cada semana hacemos una pequeña investigación para el programa y queríamos aprovechar el trabajo.

  • El resultado, el juego que ahora tenemos, ¿es tal cual lo habíais imaginado?

La verdad es que el apoyo del crowdfunding nos ha permitido tener un juego final con unas calidades alucinantes: resistencia del cartón, potencia de los colores, nivel de detalle… que ni podíamos soñar con nuestra idea inicial de una tirada de en torno a 400 ejemplares y en blanco y negro. El enamoramiento con este juego final no ha decaído y no paramos de mirarlo con auténtica devoción.

  • ¿Os esperabais la buena acogida que ha tenido?

Ni de lejos. Cuando lanzamos la campaña de crowdfunding calculamos el presupuesto que necesitaríamos para imprimir entre 200 y 400 juegos, en blanco y negro y en un cartoncillo fino. Decíamos que sería un éxito si llegábamos a 500 juegos reservados por mecenas. ¡Y finalmente fueron unos 2.500! Tampoco imaginábamos la repercusión que tendría en medios.

  • ¿Cómo os sentís siendo las creadoras de este gran paso para el feminismo?

Tampoco se trata de una idea tan original: simplemente es un trivial temático. De hecho, nos constan al menos otros dos juegos así realizados desde grupos feministas (uno en Galicia y otro en Euskadi), con quienes nos pusimos en contacto antes de lanzar el nuestro. Lo complicado, y de lo que nos sentimos muy orgullosas, es haber tenido la constancia de llevarlo a cabo sin que el éxito ni el trabajo extra nos haya hecho mella como colectivo.

También estamos muy orgullosas del podcast sobre feminismo que llevamos emitiendo semanalmente desde hace cuatro años y medio. Muchas de las preguntas plasmadas en Feminismos Reunidos salen, de hecho, de ahí.

Y ahora, ¿jugamos?

Como han mencionado desde Sangre Fucsia, el juego consta de un tablero, 200 tarjetas con preguntas y respuestas, 20 tarjetas en blanco para que puedas añadir tus propias preguntas, un dado, 4 fichas de juego y 24 cartas con las “Reinas del Feminismo”.  Éstas son las cabezas de cada categoría. Simone de Beauvoir para Academia (grandes referentes teóricos de ayer y de hoy), Angela Davis para Calle (movimientos sociales y activismo, también en Internet), Judith Butler para Cuerpos (sexualidad, salud, LGTBQ, transfeminismos), Frida Kahlo para Cultura (aportaciones femeninas y feministas a la historia de la literatura, música, bellas artes, cine, etc), Olympe de Gouges para Derechos (avances en materia de derechos, política institucional, convenciones y legislación internacional) y  Valentina Tereshkova para Herstory (la historia está llena de mujeres que hicieron y hacen muchas cosas importantes).

Contenido de Feminismos Reunidos
Contenido de Feminismos Reunidos

Seguro que alguna vez has jugado al Trivial Pursuit, pues el modelo es muy similar. Se comienza desde el centro del tablero. En el primer turno se lanza el dado y se selecciona hacia qué categoría quieres dirigirte. Según el color en el que te quedes, se te hará una pregunta de esa categoría. Si responde correctamente, tu turno continúa. Si no es así, el turno pasa a la o al siguiente participante o equipo si es que habéis hecho equipos. Se puede jugar de 2 a 16 personas, de forma individual o en un máximo de cuatro equipos. La edad recomendada es a partir de 14 años. Para jugar se requiere un mínimo de conocimiento sobre los temas tratados.

Tengo que reconocer que el juego me encanta, pero la primera partida fue dura y muy muy larga. Éramos solo 2 y al final cuando entras en un bucle de no acertar se empieza a hacer cuesta arriba. Digo dura en el sentido que, aunque sabemos más de lo que creemos, hay muchas preguntas que te recuerdan lo mucho que todavía te queda por recorrer, feminísticamente hablando. Gracias al juego he aprendido muchas cosas, he asociado muchos nombres y me he dado cuenta de que sí se puede, se puede buscar un nombre de mujer ante cualquier temática y que sea igual de relevante que los que nos enseñan en el colegio.

Yo recomiendo que se juegue más de dos personas porque así se hace más ameno. ¡Cuidado! porque tratar algún tema que entusiasme al grupo puede derivar en una larga conversación que acompañe el juego y las veladas van a ser muy interesantes.

Por otra parte, considero que hay preguntas bastante difíciles. Difíciles porque son muy concretas.  La edad recomendada es a partir de 14, pero sinceramente, ya me gustaría que personas de esas edad conocieran los datos necesarios para jugar. ¿Es un juego especializado? sí, pero accesible. Si sabes del tema vas a saber y disfrutarlo, si te falta un poco de base feminista, no te preocupes porque se disfruta igual, y te deja el regusto de querer aprender más.

En cuanto a las características técnicas, el juego está bien hecho y bonito. Los dibujos me encantan, el cartón es duro y resistente. Además, se incluye una postal sorpresa de una Feminista. Los detalles están muy trabajados. Es un juego que debe estar en nuestras sesiones de sobre mesa.

Les felicito a todas las que forman parte de Sangre Fucsia y a todas las que han colaborado con ellas porque han logrado hacer algo maravilloso y es un paso más para deconstruir la cultura impuesta y seguir creciendo y aprendiendo.

El reflejo del empoderamiento femenino

Estoy fascinada. Tenía hace tiempo un post en la cabeza en el que os quería poner algunas películas que me han encantado. A medida que las voy viendo les doy el visto bueno o no para añadirlas a la lista de “imperdibles”. Echando una ojeada en Internet me he encontrado con una página web Películas feministas, que es MARAVILLOSA. Lo tengo que decir en mayúsculas porque me ha encantado. Hay muchísimas películas y me gusta cómo han hecho las diferentes categorías. Hay desde películas donde se trata el aborto, amores prohibidos, violencia hacia las mujeres, amistades, cine lésbico, intersexualidad… el abanico es amplísimo. Hay películas de muy diferentes procedencias y en diferentes idiomas. Os animo a que le echéis un vistazo a la web y os animéis a ir viéndolas. En la misma páginas están los tráilers junto a la ficha de cada película y en algunas ocasiones se pueden ver online o nos da el link directo a la descarga.

Pero volviendo al tema que impulsa este post, la pantalla es un amplificador de sensaciones y de emociones. Todo lo que se proyecta a través de ella parece crecer y llegar mucho más lejos. Por ello, me parece muy importante utilizar este medio para producir películas que nos hagan ver la realidad,  levantarnos del sillón y querer cambiar el mundo y sobre todo nuestros mundos particulares. Necesitamos películas, series y documentales empoderadoras. Y de eso os quiero hablar hoy de películas empoderadoras y resilientes.

Como siempre digo, no recomiendo ni opino sobre algo que no haya probado o visto, así que, aunque hay muchas películas y la lista sería, bueno sería la página de Películas feministas, solo os voy a recomendar las que ya han pasado mi filtro. Ni que fuera yo Bechdel, pero bueno, cada una podemos tener nuestro propio test ¿no?. Pues aquí va la lista.

  • Clásica y no por ello menos buena es La costilla de Adán

Amanda (Katharine Hepburn) y Adam Bonner son un idílico matrimonio de abogados cuya paz conyugal se ve afectada cuando un caso los enfrenta en los tribunales como defensor y fiscal respectivamente: una mujer (Judy Holliday) es juzgada por disparar contra su marido y la amante de éste. Adam no duda de la culpabilidad de la acusada, pero Amanda no es de la misma opinión.

  • Fóllame. Basada en la novela homónima de Virginie Despentes tenemos esta cinta que nos salpica de realidad y crudeza.

Una joven de un barrio marginal es violada y, después, durante una discusión, mata a su propio hermano. Su destino se cruza con el de otra mujer, también marcada por un violento destino: es una prostituta que ha matado a su compañera de piso. Las dos chicas se encuentran por azar en su huida, y deciden aliarse en un salvaje viaje marcado por el sexo, la violencia, su autodeterminación pero sobretodo la gran amistad que surgirá entre ellas.

  • Basada en hechos reales y con la que Julia Roberts ganó el Oscar a mejor actriz y muchos otros premios más, Erin Brockovich narra la historia de una mujer que quiere ser mucho más que lo que la sociedad le impone.

Erin Brockovich es una madre de 3 hijos soltera que consigue un puesto de trabajo en un pequeño despacho de abogados. Su personalidad y forma de vestir poco convencional hará que sus comienzos no sean demasiado alentadores, pero todo cambiará cuando decida investigar el extraño caso de unos clientes que padecen una sospechosa enfermedad.

  • Te violan, te golpean y te quedas embarazada. ¿Cómo reaccionarías?. Paulina es una mujer que se enfrenta a esta situación y el debate esta servido.

Paulina (Dolores Fonzi) es una joven abogada que regresa a su ciudad para dedicarse a labores sociales. Trabaja en un programa de defensa de los derechos humanos en zonas humildes de la periferia de la ciudad. Tras la segunda semana de trabajo, es interceptada y atacada por una patota. Remake del clásico del cine argentino del mismo nombre.

  • Seguro que a cualquiera de nosotras nos hubieran “detectado” histeria femenina. De ahí viene lo que ahora conocemos como, ah bueno que aún seguimos siendo histéricas (a veces se me olvida). Bueno al menos salió un buen invento.

Ambientada en la época victoriana, narra el tratamiento de la histeria femenina en esa época y como llevó a la invención del vibrador. 

  • Seguida tenemos Sufragistas. Me gustó mucho y me hizo pensar en todo lo que han luchado las mujeres y lo poco que hemos avanzado. Debemos seguir con el testigo y no dejar que la lucha decaiga.

Repaso de lo que fué el movimiento sufragista en Inglaterra. La mayoría de las sufragistas no procedían de las clases altas, sino que eran obreras que veían impotentes cómo sus pacíficas protestas no servían para nada. Entonces se radicalizaron y, en su incansable lucha por conseguir la igualdad, se arriesgaron a perderlo todo: su trabajo, su casa, sus hijos y su vida. La protagonista es Maud (Carey Mulligan), una mujer que reivindicó denodadamente la dignidad de las mujeres.

  • Y de ahí pasamos al presente. Grandma deja el regusto de las grandes autoras feministas y con un baño de realidad de cómo está el sistema educativo.

Elle (Lily Tomlin) acaba de romper con su novia Olive, cuando su nieta Sage (Julia Garner) aparece inesperadamente pidiéndole dinero con urgencia. Aún dolida por su ruptura sentimental, la abuela Elle y Sage pasarán todo el día intentando conseguir dinero visitando a antiguos amigos, lo que hará que comiencen a desvelarse secretos del pasado.

  • Ya he hablado de esta película en otras ocasiones y es que me gustó cuando la vi porque las risas están aseguradas y toca un tema del que no se suele hablar desde la comedia. Es una buena película para debatir sobre la idea de amor.

La película sigue a Donna, una comediante de stand-up. Dejada por su novio una noche se emborracha y después de esa aventura descubrirá que está embarazada. Decidirá abortar el día de San Valentín. El film muestra en su primera parte el proceso doloroso de superar y aceptar una ruptura. En la segunda parte se centrará en el tema del aborto, todo ello en clave de humor.

  • Mustang fue toda una sorpresa. Cuando la vi no sabía muy bien de qué iba a tratar y cómo se iba a desencadenar la historia. Pero ésta fue ganando fuerza a medida que pasan los minutos y con un final…. os dejo que lo descubráis.

Tras un inocente juego en la playa junto a sus compañeros de clase al comienzo del verano, la vida de cinco jóvenes hermanas huérfanas de un pequeño pueblo turco cambia radicalmente. Disgustados por la supuesta inmoralidad en el comportamiento de las chicas, su abuela y su tío deciden tomar medidas que garanticen la virginidad y pureza de las cinco hermanas, así como precipitarlas hacia su destino de futuras esposas.

Esta lista es demasiado corta para todas las películas que se me ocurren y tengo para mostraros, así que seguro que hay más entregas y por supuesto os animo a que añadáis las que os hayan gustado y parecido empoderadoras.

¿Cuáles recomendarías?

Las manchas de mis bragas

Hace unos días estuve en Zinemakumeak Gara, una muestra de cine dirigido por mujeres que se celebra cada año en Bilbao. Es una buena oportunidad para descubrir nuevas películas que no llegan a las pantallas españolas o que, al estar dirigidas por mujeres, tienen menos incidencia en la taquilla, que es lo que motiva esta muestra. Es interesante porque se dan a conocer películas muy buenas que de otra manera tal vez nunca hubiéramos visto.

El film que fui a ver se llama Obvious Child y trata sobre una chica que tras una noche de sexo ocasional con un chico que acaba de conocer, descubre que está embarazada. La decisión es rápida. En ese momento un bebé no encaja en su vida y decide abortar. La película, en clave cómica, trata el tema de la mejor forma que he visto hasta el momento. Desde una perspectiva femenina y con autoridad. Ella toma la decisión sobre su cuerpo, sus amigos y amigas le acompañan en ella y le aportan su opinión, pero siempre destacando que la toma de decisión debe ser solo suya porque es su cuerpo y su vida. No os voy a hacer spoilers, lo prometo, pero tengo que confesar que una de mis escenas favoritas es cuando su amiga suelta todo un discurso feminista sobre las decisiones de los cuerpos de las mujeres. No os cuento más, os dejo el tráiler para que os pique el gusanillo.

Pero no es de eso de lo que os voy a hablar principalmente. Es de las manchas blancas de sus bragas, de las mías y de las tuyas (si eres mujer, o si no, pero llevas bragas y las manchas). Ella es cómica, entre otras cosas, y en una de sus actuaciones habla de esas manchas blancas que se quedan en las bragas negras, ya sabes… por la excitación. El flujo que se va filtrando por los labios vaginales y se queda adherido a la tela. Te las quitas y uy… las bragas no mienten. En sus monólogos se ríe de ello y más adelante, cuando se acuesta con el chico, ve por la mañana que las bragas se quedaron en su almohada rozándole la cara. Y ahí se ve que sí que le gustaba el chico, porque en esas bragas la marca estaba patente.

En ese momento a mi lado estaban sentados un chico y una chica, que eran pareja sentimental (lo constaté). El chico, que no se había enterado mucho de qué pasaba con el asunto de las bragas, le pregunta a la chica:

  • ¿Qué es eso?

Y ella le contesta:

  • Pues… una “manchita” en las bragas

Y yo, que no pude no escuchar el comentario, pensé en la expresión “una manchita”. Y ya comencé a preguntarme, supongo que éste chico habrá visto alguna vez las bragas de su pareja y si todo va bien… manchas, alguna vez al menos, habrá tenido. No es asunto mío su vida sexual, pero sí que me pare a pensar en cómo, hasta esta película, no había visto tratar de forma tan natural las machas que se quedan en la ropa interior por la excitación.

Y es que ésta excitación no se produce solo cuando vamos a follar con alguien, porque los estímulos externos e internos son constantes a lo largo del día y aunque no sea con un objetivo sexual, nos excitamos. Y lo hacemos porque no solo el sexo nos excita. Hay muchas cosas de las que nos rodean, que hacen, a veces sin darnos cuenta, que el flujo fluya y suceda esto. Pero, no es algo que se hable con normalidad. Es un asunto íntimo que nos reservamos para nosotrxs o para compartir solo con nuestras parejas.

Bueno, pues yo quiero romper una lanza a favor de este tema y liberarlo de la clandestinidad. Confieso que mis bragas sufren constantes ataques por los flujos vaginales y que no solo responden a una excitación sexual a causa de otras personas, sino, que muchas veces, sin haber sido consciente de estar estimulada, al mirar mi ropa interior compruebo que mi vagina tiene una vida muy interesante. La felicito, me siento orgullosa de ella.

 *Al escribir este post no pude evitar hacer una búsqueda en Google para ver qué había sobre el tema. Encontré unos cuantos foros en los que chicas preguntaban asombradas qué eran esas manchas. Lo que me devuelve a la idea de la necesidad de una educación sexual en la que se explique la diferencia entre las manchas de fluidos, que es totalmente normal y las producidas por alguna infección. Internet es una fuente de información primaria para muchas personas ya que no se ha recibido la educación suficiente y correcta sobre los temas sexuales y de sexualidad, por lo que debemos seguir generando contenido que ayude a esta educación sexpositiva.

Comportamientos y comportamientos

El jueves pasado dos chicas fueron “invitadas a abandonar” (forma suave para decir que las echaron) el bar Baserri de Bilbao. El motivo fue que estaban mostrando su amor de una forma “demasiado efusiva”.

Las primeras noticias que tuve sobre este incidente me llegaron a través de las propias protagonistas, las cuales narraban en su muro de facebook cómo se sentaron en este bar para tomar algo ya que una de ellas debía tomar una medicación. La camarera del bar les informó que su jefa, dueña del local, le había indicado que las invitara a dejar el establecimiento. La camarera mostró su desacuerdo por la decisión, pero acataba órdenes. Fue entonces cuando las chicas publicaron lo ocurrido en las redes.

Al día siguiente los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia y grupos LGTB anunciaron una concentración y besada frente al bar. Ante esta situación el bar colgó carteles para anunciar que durante una hora las cañas eran gratis para todas las parejas que fueran al local y se besaran sin importar su orientación sexual, y así hacer ver que no tienen nada en contra de las parejas del mismo sexo.

La dueña del establecimiento afirma que las chicas estaban “fuera de sí” y se comportaban de una manera “indecorosa”. Ella estaba de vacaciones y un cliente le llamó por teléfono para avisar de lo que estaba ocurriendo. Fue entonces cuando ella telefoneó a la camarera que estaba en ese momento atendiendo en el bar para darle instrucciones de lo que debía hacer. Además, ha añadido que no tiene nada en contra de las parejas del mismo sexo ya que su camarera “también es lesbiana”. Aquí tenéis el audio de sus declaraciones. Según afirma, todo está grabado así que cuando se produzca el juicio se verá cuán de indecorosa era la situación.

Ahora os voy a contar otra situación. Es algo que ya me ha pasado en varias ocasiones. No es nada fuera de lo común y seguro que a vosotras y vosotros también os ha ocurrido, lo habéis presenciado, observado e incluso puede  que protagonizado.

Estoy sentada en una terraza de un bar. La última vez fue el sábado por la tarde. En la mesa de al lado hay una pareja. Chico y chica. Están tomando un café, igual que yo. Ella se levanta pide un vaso de agua y se vuelve a sentar. Están en actitud cariñosa. Se besan, se acarician, se pasan la mano por la espalda… y él le toca las tetas. Los besos son más intensos, se están poniendo un poco tontos. El va avanzando con las manos y le mete de vez en cuando la mano por la parte de la axila agarrando el sujetador. La otra mano va por otros derroteros. Prefiere surcar las costuras de la falda e ir subiéndola. Tocando los muslos y metiéndola hasta donde ella le deja. Yo, observadora de la situación, pienso en dos cosas. Por un lado, pienso en las veces que he visto esta escena. Como decía nada fuera de lo normal. Hace una tarde maravillosa en una terraza bonita y una pareja se da un magreíllo. Vale. Pero dentro de esto hay otra situación en la que ya me he fijado en más de una ocasión. Él se siente como en el salón de su casa y le toca como si pudieran recostarse y seguir hasta “el final”. Y ella pone su mano sobre la de él para regular la intensidad de sus caricias, como quien sube y baja el volumen para no molestar a los vecinos. Cuando él sube la falda ella le pone el tope y dice para, hasta aquí. Entonces yo pienso ¿por qué ella le tiene que estar diciendo hasta dónde puede levantarle la ropa o tocarle? si a ella no le gusta que le suba más de ese punto la falda en público él debe saberlo ¿no?. Bueno, pues aún bajo este aviso los intentos no cesan. Paran y tras seguir con sus bebidas vuelven a besarse y recorrerse y de nuevo él acude a los puntos y se repite la situación.

No me malentendáis y penséis que me he escandalizado ante la escena. No soy precisamente una persona a la que le de reparo o no le gusten las muestras de deseo (véase este blog como prueba), pero cuando veo estas situaciones pienso, cambiemos a los personajes y observemos el entorno. Un chico y una chica en una terraza o en un banco dándose el lote, como comúnmente se dice. A nadie le llama la atención. Si va pasando un poco a mayores y se ponen tontorrones… a nadie le llama la atención. Es más, es lo más natural del mundo y genera algunas risitas cómplices que lo refrendan. Pero cuando es una pareja del mismo sexo, la experiencia me dice que las miradas no son iguales. Te besas, ya no digo apasionadamente, unos besos, unas caricias y automáticamente ves que alguien te mira. Ya las miradas te dan igual. Pero supongamos que dos chicas se ponen a demostrarse su amor como esta pareja de la cafetería. ¿Qué pasa? pues que a no ser que estés en un entorno de confianza, las reacciones no son las mismas si quienes lo hacen son una pareja gay, lésbica o una heterosexual. Es sutil. No se suelen levantar y gritar o como ha ocurrido en este caso echarte de una bar, pero sí que las reacciones cambian. Son gestos, son miradas, son actos que pasan desapercibidos porque si no agudizas mucho la mirada no siempre te das cuenta. Porque si no te pones como observadora u observador no te fijas en estos pequeños detalles que marcan las diferencias.

A lo que voy es que la cuestión no es si las actitudes son demasiado cariñosas o no, la cuestión es que se sigue sin ver de la misma manera las muestras de deseo, amor, pasión o como queramos llamarlo, de una pareja heterosexual a la de una pareja homosexual. El filtro que se impone no es el mismo y enseguida saltan las alertas.

Está claro que no se debe generalizar, pero os invito a que cuando estéis en una situación similar cambiéis la forma de ver lo que tenéis delante. Cambiad a los actores y actrices. Observar las reacciones del entorno y las vuestras propias porque a veces nosotras y nosotros mismos reaccionamos o nos asalta un pensamiento que no queremos tener, pero del que solo nos podemos librar si hacemos esta autocrítica y deconstrucción.

*Después de este suceso comparto la información proporcionada por el grupo FeministAlde sobre otra agresión LGTBfoba en Bilbao. 

"Anoche 24 de septiembre, horas después de la protesta por echar a una pareja de mujeres de un bar por muestras de cariño, se ha producido otra agresión LGTBfoba en la calle iturribide de Bilbao: Un hombre ha agredido a una pareja de mujeres que estaba besándose. Ha sido perseguido por compañeras de las chicas, tras lo cual le ha partido el labio con una botella de cristal a una chica"
Concentración frente al bar

 

Experiencias con la copa menstrual

¿Os acordáis de cuando nos bajaba la regla durante la adolescencia y todo eran dudas? Que si la compresa se notaba demasiado a través de la ropa y te mirabas mil veces al espejo, las vueltas que les dábamos a los tampones buscando una explicación a cómo meternos esas cosas… las dudas generadas por si desprendíamos un olor extraño. Las constantes preocupaciones por si nos habíamos manchado la ropa. Las escapadas al baño con el tampón o la compresa en el bolso bajo el brazo o protegiéndolo con la mano para que nadie sospechara qué es lo que íbamos a hacer al servicio… Tal vez no todas tuvimos las mismas inseguridades o dudas, pero creo que es algo general ese miedo infundado que recibíamos de nuestro entorno y, sobre todo, de los anuncios de televisión. Ahora, mirando atrás, nos hace gracia ver que “tontas” éramos haciendo esas cosas e importándonos lo que los demás vieran o pensaran. Sin embargo, aún sigo viendo a chicas no tan jóvenes que emprenden todo un dispositivo cuando van al baño para cambiarse. Y esto me hace preguntarme si hemos cambiado algo la forma de educar a las niñas sobre su menstruación o por el contrario, siguen existiendo los mismos temores.

Hasta no hace mucho las compresas o los tampones (salvo si te decantabas por un paño a la antigua usanza) han sido las únicas opciones a las que hemos recurrido durante nuestros días de regla. Pero un día todo esto cambió. Apareció la Copa menstrual que nos prometía una menstruación más sostenible, ecológica, cómoda y barata. He de admitir que al principio todo eran dudas rememorando los días de adolescencia. Pero todas estas dudas se me han disipado cuando me he lanzado a utilizarla. Estaba decidida a comprar una y probarla y por supuesto contaros mi experiencia y fue entonces cuando la sexóloga Cristina Callao en colaboración con la tienda online Haz el amor y no la guerra publicaron un concurso para ganar una IrisCup. Últimamente estoy muy afortunada en esto de los sorteos, así que fui la ganadora de una de ellas. Al día siguiente ya la tenía en casa. Tras unos días de impaciente espera, sí nunca había tenido tantas ganas de que me bajara la regla, tuve la oportunidad de probarla.

Lo primero de todo es que me pareció fantástico que junto a la copa viene una bolsa para esterilizarla en el microondas. Tiene 20 usos y es una maravilla porque facilita mucho el trabajo. Es perfecta para períodos vacacionales, ya que así puedes hacerlo en prácticamente cualquier parte y sin tener que usar nada más. Tan solo hay que verter 60ml de agua potable en la bolsa, metes la copa (puede usarse para más cosas), la cierras herméticamente y al micro. Tras dos minutos de espera cuando haya parado el temporizador, dejas escapar el vapor por uno de los laterales de la bolsa. La parte de arriba es la zona segura donde tocar para no quemarse. Una vez que ha salido todo el vapor se puede tirar el agua y ya está, copa esterilizada y lista para usar. También se puede esterilizar la copa en un cazo al fuego.

Una vez que tuve la copa lista para usar llegó el momento de cogerle el truquillo a cómo ponérmela bien. Una cosa que hice y que aconsejo si eres primeriza en esto de la copa menstrual es utilizarla primero en casa. Porque así si no estás cómoda o te cuesta adaptarte a ella, no hay problema. El primer paso para colocarla es estar relajada. Sentirse cómoda. Lávate las manos y empieza a manipularla. Tócala y ve como es muy flexible. Pruébala en la mano, así verás como se adapta a cualquier hueco. Si lo hace fuera también lo va a hacer dentro de ti. Yo seguí las indicaciones que da IrisCup, el fabricante, y resultaron ser muy acertadas. Primero la mojé con un poco de agua y la doblé hacia sí misma de forma vertical. Luego con la otra mano la volví a plegar sobre sí misma. Así:

Una vez doblada ya está lista para la inserción. Si con el agua no te basta, puedes utilizar un poco de lubricante al agua. En mi caso con el agua fue suficiente. Resbala muy bien y se mete con facilidad. Vale, ya está dentro. No es necesario meterla mucho. Tan solo que notes que se queda en el hueco y que su rabito te queda fuera.

*Nota importante: No cortes este rabito hasta que no la hayas usado repetidas veces y veas cómo te queda y te apañas para retirarla. Esto es muy importante porque si te pasas cortándolo y luego se mete demasiado va a ser difícil quitarla. Lo más importante, no te pongas nerviosa. Busca la posición más cómoda para ti. Túmbate, siéntate, ponte en cuclillas… como veas que sea más fácil. Yo tan solo flexioné las piernas un poco. Como si estuviera sentada a medias.

Y tras ponerla es donde surge la primera duda: ¿cómo se que está bien colocada y no se va a escapar nada? Una vez que está metida y que la sientes cómoda, puedes pasar la punta del dedo justo al principio de la vagina. Vas a notarle la superficie nada mas tocar y que ya ha hecho ventosa. Aunque al insertarla estaba doblada, nada más meterla ella sola se expande y acopla a tu hueco. Recuerda que no es necesario que la empujes mucho. Comprueba su rabito que no te moleste y ya está. Ahora a hacer vida normal.

La primera vez que la usé fue para dormir. Me la coloqué como os acabo de decir y me fui a la cama. Es normal y natural tener dudas de si te la has puesto bien. Mientras estaba en la cama cada poco me tocaba a ver si se movía, si seguía en su sitio… pero parecía que todo iba correcto. A la mañana siguiente comprobé que no había manchado nada, así que era señal de que no lo hice mal (y eso que soy un poco torpe). Ahora toca operación salida. Excursión al baño, manos bien limpias y a ver cómo la saco. He de admitir que me puse un pelín nerviosa porque cuando la utilizo al cabo de un rato se me va bastante hacia dentro. Y al principio me daba un poco de cosilla por si no era capaz de sacarla bien. Agarro el rabito y empiezo a tirar. Noto bastante resistencia de mi cuerpo, pero, tal y como leí en las instrucciones, intento relajar los músculos para dejar que salga con fluidez. Es uno de los trucos. Otro es meter un dedo y romperle el vacío. La copa tiene unos pequeños orificios para ello. La aprietas un poco y pierde el aire y así sale mejor. Aunque la aprietes no suelta nada del líquido que contiene. Una de las cosas que me ocurre con la copa es que tiendo a lubricar, bien para su inserción, pero un poco incómodo a la hora de sacarla porque el rabito se me resbala. Entonces tiendo a usar las uñas, no es que las lleve demasiado largas, pero no es recomendable porque se puede dañar la silicona de la copa. Así que mejor usar las yemas de los dedos. La primera vez al quitármela me costó un poco, pero probé una cosa que he perfeccionado con el uso y que os recomiendo a las que os cueste expulsarla. En una posición cómoda, en mi caso como cuando vas al baño pero un poco elevada con las piernas flexionadas, al tiempo que comienzas a tirar de ella te relajas y empujas un poquito con los músculos vaginales. Y así sale prácticamente sola. Si aún así te cuesta, primero rómpele el vacío que antes mencionaba y luego haces esto. Ya verás como así sale perfecta. Y tranquila porque no se derrama nada. Yo ni me manché las manos.

Aunque al principio parece mucha parafernalia y mucho rollo, es más la literatura que luego en sí el acto. Es lógico que las primeras veces surjan dudas de si está bien, si se va a escapar y un poco de nervios al quitarla. Pero tranquilas, sobre todo hay que estar relajadas y ser pacientes, porque con el uso cada una va cogiendo sus trucos y viendo cómo es la mejor manera de ponerla y quitarla.

No se puede hacer un manual general para todas, porque cada una irá aprendiendo cómo lo hace mejor y cuál es la técnica que mejor se adapta a su cuerpo.

Tras superar estos primeros pasos su uso diario me ha resultado satisfactorio. Me he sentido cómoda llevándola puesta. Sí que al quitarla me ha costado encontrar la mejor manera para mí, pero creo que lo tengo. El uso en la calle también ha sido positivo. Como os decía al principio, sí creo que si no te sientes 100% cómoda o tienes dudas, la uses primero en casa o para hacer cosas que no te exijan vaciarla en baños públicos. Antes de utilizarla leí otras experiencias y sí que varias mujeres decían que es un poco “rollo” tener que ir al baño del trabajo o de un lugar público si éste no tiene el lavabo en el mismo hueco porque tienes que limpiarla con papel o te manchas las manos y tienes que salir así al lavabo común. En mi caso no he tenido ningún problema de este tipo. No mancha prácticamente nada y no se escapa de la propia copa. Aunque es cierto que yo tengo poco flujo. Como truco para estas ocasiones, puedes llevar un botellín de agua y así poder limpiarla en el propio WC. También se puede hacer con papel higiénico o un pañuelo y lista para usar. Otra solución es tener dos y cuando te cambies poner la limpia y lavar la sucia  al salir y guardarla en la bolsita de tela que viene con ella y así la puedes usar la siguiente vez. Como a la hora de ponerla, aquí cada una también encontrará su mejor opción.

En resumen, me ha gustado mucho utilizar la copa menstrual. Me he sentido muy cómoda con ella durante el día y durante la noche. Es fácil ponerla y quitarla cuando ya la has utilizado unas cuantas veces.

Puntos positivos de mi experiencia

  • Se adapta fácilmente al cuerpo.
  • Es totalmente inholora. No huele a nada ni antes ni después de su uso.
  • Aunque me daba miedo dañarla es muy resistente.
  • Es segura y cómoda (al menos en mi caso).
  • Es una opción sostenible y que reduce gastos. Al ser la primera vez sí hubo un periodo que descansé un poco. Además, los primeros días no estaba en casa y no la llevaba conmigo, así que utilicé otros recursos. Pero a pesar de ello, tan solo usé 3 tampones y 1 compresa en 5 días que me duró la regla.
  • Reduce la irritación y la sequedad, ya que solo recoge el flujo, no absorbe como en el caso de los tampones.
  • Se siente menos sensación de hinchazón.
  • Me ha gustado mucho ver lo que sale de mí. Ver qué es lo que realmente se desprende de nosotras. Con las compresas y tampones no se ve tan claro. Creo que es una experiencia positiva para reencontrarnos con nuestros cuerpxs menstruantes.

Puntos negativos

  • Si se tiene mucho flujo es mejor usarla primero en casa o en lugares que te sientas cómoda.
  • Puede ser un poco engorroso cambiarse en lugares públicos para limpiarla bien y volverla a colocar. Pero nada insalvable.

Espero que os sirva mi experiencia, si os animáis a contar la vuestra aquí tenéis un espacio donde poder compartir dudas, reflexiones y otras maneras de vivir la regla.

Os dejo este vídeo para que veáis mejor cómo utilizarla y sus beneficios de Serise Sexología