Ligar por ligar y luego meterte a la cama con tu pareja.
Cada día pienso más en la importancia que tiene para nosotros y nosotras, el flirteo constante, sea donde sea, en cualquier momento, en cualquier situación pero… que nos miren.
Esto no puede resultar muy científico, pero he hecho un ejercicio de observación. Cuando una persona se encuentra en un lugar que considera que puede ser observado por otras personas a las que puede atraer o bien se siente ya observado por alguien, muestra una actitud de coqueteo natural. El coqueteo natural al que me refiero es ese al que no podemos decir que no. Que nuestro propio cuerpo se activa y se pone ya en determinada pose y actitud para captar la atención de aquella persona a la que le podríamos gustar. Es una actitud totalmente normal, ya que ¿a quién no le gusta ser un poquito el centro de atención aunque sea por unos minutos y que otra persona nos haga caso y alabe y escuche nuestras virtudes? pues lógicamente a todos y todas nos gusta recibir esa pequeña muestra de atención y sobre todo si es de alguien a quien acabamos de conocer, que nos llama la atención y que no nos dice todos lo días lo bonita que es nuestra sonrisa.
Pero el ligoteo casual no está solo estrictamente ligado a los momentos de ocio donde podemos llevarlos más al terreno personal, sino que los halagos en nuestro puesto de trabajo, ese tonto jiji jaja con un compañero o compañera, o con un cliente puede ser la sal que necesitamos en ese momento.
Pero qué pasa cuando es algo habitual. ¿Dónde está la barrera? Cuando nos divertimos con eso y es algo que nos tomamos más en serio, que nos llega a confundir y que nos enciende sexualmente. Es bueno, sí que lo es, porque personalmente y de manera individual que cada persona de la pareja tenga otros estímulos y experiencias es enriquecedor. Pero… la observación a la que yo me refería es que ese ligar por ligar está conviertiendose en algo rutinario. En que aunque se sea consciente de los límites y se esté emparejado, no se renuncia a ese momento de ligar con quien esté a nuestro lado en el bar. Y vuelvo a la pregunta, es simple ego o es que se ha perdido la importancia o el respeto de tener una pareja y que el coqueteo es necesario en cualquier momento para no perder esa satisfación personal. O tal vez sea que al tener ya a una persona “segura” podemos permitirnos salir a ver si somos capaces de seguir atrayendo a otras personas. Y ¿dónde está el límite, hasta dónde se puede llegar, es lícito y está permitido esos escarceos para no perdernos?

2 comentarios en “Ligar por ligar

  1. Como no se activa el apartado de Me gusta, te lo digo aquí. El estilo desenfadado, directo, sobrio y sugerente de los temas es la mejor manera de abordar estas cuestiones tan fundamentales en nuestras vidas. La sexualidad como fuente de placer y felicidad, de autoestima, realización y motivación para afrontar la vida, tan larga pero que se nos hace tan corta, es un motivo más que importante para tratarlo sin tapujos. Lo único que no me gusta mucho es la constante referencia al nosotros/nosotras, vuestros/vuestras, todos/todas, etc. en los textos. Me parece innecesario. Sé de la larga polémica en torno a este asunto y no quiero entrar en ello, pero dejo constancia.
    Gracias, adelante y salud.

    Julio G. Alonso

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