La sombra de los desnudos

¿Mi desnudez sirve para algo?

Es una pregunta que me hago a menudo. Tengo que reconocer y confesar que aunque en las redes sociales todo parece muy happy y que mostramos nuestros cuerpos con mucho orgullo, no siempre es así. Soy una persona que le da muchas, muchas, muchas vueltas a las cosas y que siempre quiero saber que hay detrás de todo, aunque sea una cosa insignificante, y con las redes sociales me pasa muchísimo. Cuando veo una foto estupendísima de alguien que posa o parece que no posa y que además aparentemente es una foto improvisada o que salió así sin más, me pregunto ¿será así de verdad? ¿cuántas fotos habrá descartado antes? ¿se hace una foto y ya está, la sube y queda contentx con lo que ve en la pantalla?

Por experiencia intuyo que no. Cuando yo grabo un vídeo o hago una sesión de fotos, diciendo sesión parece que hago algo súper profesional pero para nada es así. No tengo ni trípode, ni luces ni nada, así que empiezo a poner cajas para poner el móvil a una altura apropiada y bueno con lo de la luz… hago lo que puedo (un día os enseñaré el show que monto cada vez) al mirar el resultado nada me convence, que si me ha salido un michelín por aquí, que allá me hace una arruga, que vaya cara, la tripa, el costado… y así hasta estar un buen rato para dejar una que más o menos me convenza. Y, ¿por qué es todo esto? porque no termino de aceptar mi cuerpo. 

Los discursos están muy bien, pero la lucha va por dentro. Hace muchos años que estoy intentando sacar de mí todas esas dudas sobre el aspecto físico y es una tarea muy difícil. Hace tiempo que cree el Proyecto Cuerpxs con un objetivo: ayudar y hacer ver a otras mujeres como yo que nuestros cuerpxs son bellos sean como sean. Este proyecto nació para ayudar pero con él he conseguido abrir un poco más mis propios ojos. Cuando alguien me escribe preguntándome qué es o porque quiere mandar una foto para contribuir a la visibilización de las bellezas, me hace muchísima ilusión. Me alegra ver que sí, que está sirviendo para algo y que cuando alguien vea esas fotos pueda pensar que su cuerpo, igual que los que está viendo en la pantalla, no necesita el juicio de nadie y que es bonito y SUYO.

Pero le vuelvo a dar la vuelta a la tortilla. Me encanta este proyecto y me siento una persona muy body positive, esto quiere decir que me adscribo al movimiento de aceptar nuestra fisionomía tal y como es, pero es mucho más fácil hacerlo hacia afuera que hacia dentro. Vuestras fotos me parecen maravillosas, veo belleza, actitud y fuerza, pero en las mías sigo viendo defectos. Admiro a todas esas mujeres que no se lo piensan dos veces y lucen curvas o rectas, lo que les haya tocado, y dicen ¡aquí estoy yo!

¿Por qué me pasa esto?

Todxs tenemos un ideal de belleza. Ese prototipo de cuerpx que nos atrae, que nos gusta y, que a veces, nos gustaría tener nosotrxs mismxs. El mío no encaja con mi propia imagen y eso hace que vea los “defectos” aumentados porque yo misma no encajo en mi propio ideal de belleza. ¿Verdad que es una auténtica estupidez? Lo sé. Pero, ¿cómo se rompe con eso?

Hace unos días otra sexblogger, Mamá no leas, decía que la fotografía erótica le había hecho admirar su cuerpx y darse cuenta de cómo debía quererlo y pensé, tiene razón. A pesar de que siempre hay algo que no me gusta y que el resultado no es el mejor, hacerme fotos, vamos a decir más o menos eróticas o sexys, a veces me cambia la mirada y me hace pensar que bueno, hay en algunas que no estoy tan mal. Por eso le doy la razón. La fotografía erótica es una herramienta para ver nuestra propia belleza de otra manera. Exponernos ante muchas personas que nos leen en nuestros blogs y redes nos impulsa a cambiarnos de lugar y mirarnos con otros ojos y esto puede ser positivo.

Pero también tiene una cara negativa. Exponernos implica que nuestrxs lectorxs pueden opinar sobre nuestro trabajo y también lo hacen sobre el material gráfico. No olvidemos que sí, enseñamos nuestros cuerpxs a veces, pero el mensaje no es enseñar por enseñar y tragarnos todo lo que nos digan, sino que detrás hay mucho más. Hay mucho esfuerzo para poner nuestro granito de arena en construir una sociedad más positiva y abierta sexualmente, para romper estereotipos y roles y para dar más visiones del mundo para enriquecerlo y crear mentalidades críticas. No es sólo poner una foto, la foto es el resultado de todo el trabajo. Y hay que darse cuenta de que a nosotras también nos cuesta. A la vez que os queremos impulsar a deshacer todo ese entramado de toxicidades en las que nos han educado, nosotras las estamos comprendiendo y desenredando también. Y por eso, disculpad, pero no todo vale. Hay que opinar y el debate es una buena manera de crecer, pero siempre que se haga con respeto y con un propósito positivo.

Pero, ¿por qué os cuento todo esto?

Realmente porque me apetecía sacarlo y sincerarme. Creo que hay muchas partes de nuestras vidas digitales que no se cuentan y que a veces vendría bien mostrar. Por ejemplo eso, que detrás de una foto bonita hay muchas dudas, hay inseguridades, hacen falta recursos y mucho trabajo. Creo que nos queda mucho que desmitificar, hay que repensar lo que estamos viendo y viviendo y no pensar, como a veces lo hago yo, “que estupendx así tan como si nada y yo salgo con cara de seta me ponga como me ponga”.

Está muy bien tener objetivos y referentes, pero ¡cuidado! no hay que olvidarse de que tú eres tú y no necesitas parecerte a nadie ni ser el reflejo de nada. Tu cuerpo como es, tu estilo, tu forma de hacer las cosas y de pensar son tu manera de ser y eso no debemos perderlo nunca.

Otra vuelta a la tortilla. La teoría es estupenda, pero ahora hay que aplicarla. Es necesario hacerse fuertes mentalmente para quedarse con lo que sí nos aporta y dejar por el camino lo que no. Es una lucha constante que poco a poco, sin darnos cuenta, vamos librando y aunque parezca un tópico, con los años todo esto de lo que os hablo va cambiando y aceptarnos parece algo menos duro.

 

 

Feminismos Reunidos, la revolución que te absorberá

Ésta es una de esas ideas que marcan y hacen que se produzca un antes y un después. Si os preguntara que me dijerais una mujer que ha hecho historia en el mundo del arte (además de Frida Kahlo) ¿quién me diríais? ¿y si os pido que esa mujer sea negra? ¿cuántos nombres os salen?

¿Habéis hecho la prueba de mientras habláis de un tema como por ejemplo la investigación, la ciencia, algún deporte en concreto… intentar pensar en mujeres de ese campo? Os invito a que lo probéis.

Sangre Fucsia tuvo una de esas ideas que nos van a cambiar. Es un juego, es cultura, es aprendizaje continuo, es reconocimiento, es valentía, es empoderamiento, es disfusión, es Feminismos Reunidos. Conocí su iniciativa a través de las redes sociales porque soy una seguidora habitual y vi que lanzaron un crowdfunding en Verkami para que este tablero de libertad intelectual saliera a la luz, y así fue. Poco a poco y con un resultado espectacular, Feminismos Reunidos se transformó en una realidad. Pero el espacio de Sangre Fucsia abarca mucho más que ésta última idea, constituido por mujeres que trabajan de forma asamblearia, forman parte de la emisora libre y autogestionada Ágora Sol Radio, donde emiten cada viernes un programa desde el estudio en la Kasa Pública de Mujeres Eskalera Karakola, espacio transfeminista de referencia en Madrid desde 1996. En sus redes y en su blog podéis encontrar los programas y muchos temas interesantes que han tratado, pero ahora nos vamos da centrar en el juego.

Me atreví a proponerles que nos contaran qué hay detrás de Feminismos Reunidos, cómo fue el proceso y cómo surgió. Y ésto es lo que me han contado. Luego os cuento yo mi experiencia con el juego.

  • ¿Cómo surgió la idea de crear Feminismos Reunidos?

Curiosamente la inspiración no nos vino jugando al clásico Trivial sino a ¿Quién sabe Marx?, un trivial temático creado por el Partido Comunista de Irún. Estábamos echando una partida y pensamos que sería estupendo tener un juego propio sobre el tema que más nos apasiona: los feminismos.

  • El juego consta de seis categorías encabezadas por mujeres que son relevantes en esa materia, ¿por qué elegisteis a estas mujeres como representantes de cada categoría?

Buscábamos mujeres que fuesen más o menos conocidas, representativas de cada una de las categorías (academia, cultura, calle, cuerpos, herstory, derechos) y a la vez lo suficientemente diversas entre ellas. Nos han criticado la elección de Frida Kahlo, por ejemplo, pero sin duda es uno de los primeros nombres de mujer que surgen cuando pensamos en artistas.

  • ¿Cómo fue el proceso desde que Feminismos reunidos es una idea hasta que se materializa?

La idea general estaba clara y en los primeros meses nos centramos principalmente en recopilar las preguntas. En un principio añadiendo poco a poco, con preguntas que surgían de ver documentales, leer libros o participar en actividades. Posteriormente repasamos concienzudamente nuestros propios programas de radio y la documentación que consultamos para ello. Finalmente nos juntamos en una reunión muy extensa e intensa en la que decidimos entre todas el nombre y diseñamos un prototipo del tablero. Y, por supuesto, un montón de pruebas con las amigas, a las que íbamos leyendo las preguntas a la menor ocasión.

  • ¿Se quedaron muchas ideas fuera?

Cuando coges carrerilla con el tema de las preguntas, luego es difícil parar. Por supuesto que hay muchos aspectos del feminismo y aportaciones de mujeres que se han quedado fuera, pero nunca pretendimos que las preguntas fuesen una especie de resumen de la historia del movimiento.

  • ¿Fue muy difícil diseñarlo?

El diseño partiendo de nuestras ideas corrió a cargo de Joana Paz, una diseñadora portuguesa que se entusiasmó con el proyecto cuando se enteró de él a través de unas amigas. La idea era mantener el esquema del trivial para que siguiera siendo familiar pero dándole una vuelta, por ejemplo, el tablero en forma de estrella y no de rueda. Los famosos quesitos del trivial han sido sustituidos por troquelados con las figuras de las categorías del feminismo, en parte por decisión propia y también porque es uno de los elementos que tiene trivial pursuit registrado (igual que el nombre).

  • El juego es muy completo y con preguntas muy elaboradas, ¿cómo fue reunir toda esa información y elegir qué preguntas incluir?

Una locura. Para algunas se convirtió en una obsesión, e iban por la calle tomando notas en una libreta y enviándose notas de voz cada vez que les venía una idea a la cabeza. Después de esa fase más “de vomitona”, realizamos un trabajo más sistemático. Repasamos, por ejemplo, los más de 100 podcast que teníamos entonces, ya que cada semana hacemos una pequeña investigación para el programa y queríamos aprovechar el trabajo.

  • El resultado, el juego que ahora tenemos, ¿es tal cual lo habíais imaginado?

La verdad es que el apoyo del crowdfunding nos ha permitido tener un juego final con unas calidades alucinantes: resistencia del cartón, potencia de los colores, nivel de detalle… que ni podíamos soñar con nuestra idea inicial de una tirada de en torno a 400 ejemplares y en blanco y negro. El enamoramiento con este juego final no ha decaído y no paramos de mirarlo con auténtica devoción.

  • ¿Os esperabais la buena acogida que ha tenido?

Ni de lejos. Cuando lanzamos la campaña de crowdfunding calculamos el presupuesto que necesitaríamos para imprimir entre 200 y 400 juegos, en blanco y negro y en un cartoncillo fino. Decíamos que sería un éxito si llegábamos a 500 juegos reservados por mecenas. ¡Y finalmente fueron unos 2.500! Tampoco imaginábamos la repercusión que tendría en medios.

  • ¿Cómo os sentís siendo las creadoras de este gran paso para el feminismo?

Tampoco se trata de una idea tan original: simplemente es un trivial temático. De hecho, nos constan al menos otros dos juegos así realizados desde grupos feministas (uno en Galicia y otro en Euskadi), con quienes nos pusimos en contacto antes de lanzar el nuestro. Lo complicado, y de lo que nos sentimos muy orgullosas, es haber tenido la constancia de llevarlo a cabo sin que el éxito ni el trabajo extra nos haya hecho mella como colectivo.

También estamos muy orgullosas del podcast sobre feminismo que llevamos emitiendo semanalmente desde hace cuatro años y medio. Muchas de las preguntas plasmadas en Feminismos Reunidos salen, de hecho, de ahí.

Y ahora, ¿jugamos?

Como han mencionado desde Sangre Fucsia, el juego consta de un tablero, 200 tarjetas con preguntas y respuestas, 20 tarjetas en blanco para que puedas añadir tus propias preguntas, un dado, 4 fichas de juego y 24 cartas con las “Reinas del Feminismo”.  Éstas son las cabezas de cada categoría. Simone de Beauvoir para Academia (grandes referentes teóricos de ayer y de hoy), Angela Davis para Calle (movimientos sociales y activismo, también en Internet), Judith Butler para Cuerpos (sexualidad, salud, LGTBQ, transfeminismos), Frida Kahlo para Cultura (aportaciones femeninas y feministas a la historia de la literatura, música, bellas artes, cine, etc), Olympe de Gouges para Derechos (avances en materia de derechos, política institucional, convenciones y legislación internacional) y  Valentina Tereshkova para Herstory (la historia está llena de mujeres que hicieron y hacen muchas cosas importantes).

Contenido de Feminismos Reunidos
Contenido de Feminismos Reunidos

Seguro que alguna vez has jugado al Trivial Pursuit, pues el modelo es muy similar. Se comienza desde el centro del tablero. En el primer turno se lanza el dado y se selecciona hacia qué categoría quieres dirigirte. Según el color en el que te quedes, se te hará una pregunta de esa categoría. Si responde correctamente, tu turno continúa. Si no es así, el turno pasa a la o al siguiente participante o equipo si es que habéis hecho equipos. Se puede jugar de 2 a 16 personas, de forma individual o en un máximo de cuatro equipos. La edad recomendada es a partir de 14 años. Para jugar se requiere un mínimo de conocimiento sobre los temas tratados.

Tengo que reconocer que el juego me encanta, pero la primera partida fue dura y muy muy larga. Éramos solo 2 y al final cuando entras en un bucle de no acertar se empieza a hacer cuesta arriba. Digo dura en el sentido que, aunque sabemos más de lo que creemos, hay muchas preguntas que te recuerdan lo mucho que todavía te queda por recorrer, feminísticamente hablando. Gracias al juego he aprendido muchas cosas, he asociado muchos nombres y me he dado cuenta de que sí se puede, se puede buscar un nombre de mujer ante cualquier temática y que sea igual de relevante que los que nos enseñan en el colegio.

Yo recomiendo que se juegue más de dos personas porque así se hace más ameno. ¡Cuidado! porque tratar algún tema que entusiasme al grupo puede derivar en una larga conversación que acompañe el juego y las veladas van a ser muy interesantes.

Por otra parte, considero que hay preguntas bastante difíciles. Difíciles porque son muy concretas.  La edad recomendada es a partir de 14, pero sinceramente, ya me gustaría que personas de esas edad conocieran los datos necesarios para jugar. ¿Es un juego especializado? sí, pero accesible. Si sabes del tema vas a saber y disfrutarlo, si te falta un poco de base feminista, no te preocupes porque se disfruta igual, y te deja el regusto de querer aprender más.

En cuanto a las características técnicas, el juego está bien hecho y bonito. Los dibujos me encantan, el cartón es duro y resistente. Además, se incluye una postal sorpresa de una Feminista. Los detalles están muy trabajados. Es un juego que debe estar en nuestras sesiones de sobre mesa.

Les felicito a todas las que forman parte de Sangre Fucsia y a todas las que han colaborado con ellas porque han logrado hacer algo maravilloso y es un paso más para deconstruir la cultura impuesta y seguir creciendo y aprendiendo.