Así se hace el poliamor 👇

Si eres un purista de la R.A.E no pronuncies esta palabra: POLIAMOR, ya que, de momento, no está admitida por esta institución española tan moderna y respetuosa. Avisadx quedas de que si lo haces serás condenado al infierno de la lengua castellana.

Ya había tardado ¿verdad?, está en todos los medios, ahora si no eres poliamoroso eres el más fake de lxs modernxs y yo sin hacer un post sobre el poliamor. Tanto oír hablar del poliamor, e incluso de escuchar a personas cercanas decir que se han pasado al lado no normativo de las relaciones afectivo sexuales, me ha hecho pensar en si todas las personas que se han sumado a esta bandera saben de verdad lo que supone. Antes de tomar decisiones importantes solemos informarnos, buscar experiencias que nos ayuden y tener algún referente, pero con los asuntos del erotismo no solemos hacerlo, nos lanzamos y a ver que pasa. No seré yo quien le ponga límites a este asunto, pero tras ver que muchos caminos iniciados en el poliamor acaban en desilusión y catástrofe me he propuesto dar las claves para que una relación poliamorosa funcione.

Cómo hacer que una relación poliamorosa funcione

Se pregunta Miguel Vagalume en (H) amor¹ ( Editorial Continta me tienes) que qué tiene de nuevo la no-monogamia actual, si esto se lleva haciendo desde hace siglos. Es interesante la reflexión que hace sobre la romantización del poliamor. Luchamos por romper el amor romántico, buscamos otras formas de relacionarnos y volvemos a caer en lo mismo, a encorsetarnos en nombres y etiquetas que nos dictan cómo y qué hacer. Ya os aviso que si esto sucede es que algo está fallando.

“Mientras se va desmoronando el ideal de amor, mientras se va cuestionando cada vez más que tengamos que organizar nuestra vida en parejas, cuando ya sabemos que ni son para toda la vida, ni únicamente para tener descendencia, ni tampoco nuestra única fuente de placer, van apareciendo soluciones, nuevos nombres, etiquetas que ayudan a entender nuestra situación actual e intentar adivinar hacia dónde se dirigen las nuevas relaciones, sean con un vínculo mayor, menor o ninguno en absoluto: la anarquía relacional, el poliamor, las parejas abiertas, el swinging, la agamia, el amor informal o promiscuidad amorosa de Carsie Blanton… cada relación monógama con sus ventajas e inconvenientes, y a veces anunciados como la solución mágica que aliviará todos nuestros problemas”

Oímos hablar mucho en los medios de comunicación, en blogs e incluso en personajes que se muestran abanderados de la lucha no-monogámica como una revolución que va a marcar un antes y un después en la forma de relacionarnos. Pero no puedo evitar pensar que estos relatos están algo idealizados. Vagalume a esto contesta que esto mismo es lo que le impulsó a Tristán Taormino a escribir Opening Up, un manual para crear relaciones abiertas. 

Más tarde Brigitte Vasallo nos presentó “los cadáveres emocionales” que iban dejando las personas que pasaban por el mundo del poliamor solo pensando en su propia satisfacción. Y para ello creó la “revolución de los afectos” para no caer de nuevo en las dinámicas del pasado. “Si no nos están cuidando, si se desentienden por completo de la otra persona puede que ya estemos de nuevo en el terreno del sexo y punto”. Añade Vagalume. Pero esto no es malo, es sexo por sexo no es negativo a no ser que entre medias metamos cosas que lo confundan como promesas de amor.

Si las relaciones no son respetuosas, explotan

Pasos para ser Poliamorosx de verdad

  • Para que esta revolución funcione hay que hablarla y discutirla.
  • Tener en cuenta los Pros y los Contras.
  • Preguntarse ¿cómo me va a repercutir tener este tipo de relaciones? ¿estoy preparadx? ¿conozco bien cómo funciona?
  • Analizar si surgen celos, sacarlos y comunicarse. Los sentimientos agradables y desagradables van a empezar a fluir y hay que ser sincerxs con nosotrxs mismxs y con el resto de personas.
  • Buscar referencias. Personas con las que compartir experiencias, grupos de apoyo, lecturas…
  • No soportar situaciones con las que no estamos a gusto.

De nuevo en la poligamia se aceptan impuestos que nos recuerdan al amor romántico, como que al principio vas a sufrir. Es difícil manejar los sentimientos y una situación nueva, pero sufrir y no estar a gusto nunca debe formar parte de las relaciones. Si sucede esto es porque algo no hemos hecho bien antes de meternos en el laberinto.

Si quieres ser poliamorosx ten en cuenta esto:

  • ¿Qué quieres? Es lo primero que te tienes que preguntar. No vamos a tenerlo todo claro desde el principio, pero no está demás tener una idea clara de por qué lo hacemos.
  • Desaprende. Antes de meterte en algo nuevo, para evitar repetir errores, deconstruye todo lo que nos han enseñado sobre el amor y las relaciones. Es difícil, muy difícil salir de la zona de confort, pero os aseguro que merece la pena.

Todo esto queda muy bonito, hacer unos cambios y embarcarse en una nueva forma de vivir las relaciones. Pero no es así. ¿No os sentís a veces axfisiados por el sistema que marca nuestras relaciones? Pues en el poliamor puede pasar lo mismo. ¿La solución? Miguel Vagalume lo dice bien clarito hacerse una relación a medida. Y es que esto debería ser lo más lógico del mundo. Que cada persona teja, cosa y construya las relaciones con los demás a su medida, adaptándola a sus necesidades y circunstancias. 

Muchas veces nos ocurre que tras hacer todo este análisis nos quedamos con una pareja, pero ya no es una pareja igual, es una pareja fortalecida y que tiene claras sus bases en la que ya ha desaparecido esa imagen idealizada. Y lo más importante, está en esa situación porque es la que mejor cubre sus necesidades, le satisface y así lo ha decidido. Otras optarán por abrirse sexualmente, por abrirse en conjunto, por la anarquía relacional… los nombres son lo de menos. Lo que importa es que esa relación nos encaje bien al cuerpo y tener presente que esa relación irá cambiando con nosotrxs, habrá que reajustarla, volver a medirla y remodelarla las veces que haga falta. Otras ya no nos valdrá y la tiraremos para volver a hacer otra.

 

“Me comunico a través de la sexualidad y el sexo” Un encuentro con Anahí Canela

Orgasmo: Punto culminante o de mayor satisfacción de la excitación sexual.

Correrse: Liberación. Explosión física del deseo y del placer.

Squirt:  También llamada por algunxs eyaculación femenina. Es la materialización del orgasmo y correrse. Una forma de expulsar todo el deseo que guardamos en nuestros cuerpos.

Punto G: Una incógnita para muchxs. Un punto en el triángulo de las bermudas, una vez que entras en él no vuelves a salir. Para otrxs la parte interna del clítoris que si se toca y acaricia con gracia produce un gusto extremo.

Anahí Canela: Otro misterio para parte de la humanidad. Esa persona que con sus dedos va provocando squirtings y poniendo en duda la (no)educación sexual que hemos recibido.

¿Cómo? ¿Que hay más cosas que el misionero?

Llegó el día en el que tengo el placer de conocer a Anahí Canela, educadora sexual para adultxs. Conocida por sus Masterclass, talleres teóricos y prácticos sobre sexo anal, squirt o Punto G entre otros… va recorriendo la geografía estatal en busca de vaginas, penes y personas en general que quieran aprender más sobre sexualidad. Busca esa inquietud que nos hace desprendernos de una rancia educación sexual y que nos lleva por caminos sin final. Unx sabe cuándo empieza a romper las barreras de las sexualidades, pero no cuándo va acabar, si es que acaba.

Anahí confiesa que siempre ha sido muy reflexiva con la sexualidad, “la sexualidad es el 80% de mí. Desde que descubrí la sensualidad y la comunicación a través de la erotización del sexo, lo he utilizado”, pero “fue cuando empecé con el porno, alrededor del 2011, cuando me di cuenta de cuántas prácticas sexuales hay que no son comunes, como por ejemplo el squirt. Hablando sobre mi experiencia, me preguntaban mucho cómo lo hacía y un día una amiga me dijo que por qué no lo enseña a través de cursos para que todo el que quisiera aprendiera conmigo. Me di cuenta de que se me daba bien, lo explicaba bien. También empecé a usar mucho Blablacar y en todos los viajes acababa hablando de sexualidad y de mis experiencias, lo que gustaba y llamaba la atención. Entonces pensé que tenía mucho que aportar con un enfoque diferente”.

Pero, ¿fue todo así de fácil?

Desde que empecé a pensar en ello hasta que me puse a hacerlo sí que fue un proceso muy rápido. Contacté con Los Talleres de Lola, de Los Placeres de Lola, que fueron muy accesibles y me dieron la oportunidad de probar. Al principio daba 2 talleres al año, era más un hobbie que un trabajo. Pero fueron creciendo, me di cuenta de que surgían reflexiones interesantes, que me gustaba cómo lo hacía y me sentía satisfecha con el trabajo.

¿Y de dónde te vienen esas ganas de aportar tu sello a la educación sexual?

Todo lo impulsó el interés por la Teoría Queer, siempre ha estado más ligada a un ámbito más académico, pero lo que el público demanda es una explicación más accesible. Por eso me pregunté qué podía aportar yo, qué puedo hacer diferente ante esa realidad. Empecé a trabajar en ello, a plantearme cómo responder a la demanda que había y así los talleres fueron creciendo.

Ya llevas mucho tiempo dando los talleres y ahora eres toda una experta, pero ¿te acuerdas de las primeras clases?

Los nervios seguro que estaban, pero por destacar algo en concreto tengo que confesar que los grupos pequeños me ponían más nerviosa porque por mi forma de ser, me siento más cómoda en grupos grandes, aunque ahora algunos grupos como los de squirt los he limitado a 10 personas. Los otros dependen más de la temática. Recuerdo uno, que era de los primeros que daba, de gente de Tantra y me sentía como ¡Pero qué les voy a enseñar yo! Además, tuve un percance tonto, que en realidad no es nada, me salió el squirt como amarillo, no me había meado ni nada, pero en ese momento me dio el punto. Por lo demás, todo bien, me manejo con soltura y tengo facilidad para hablar y mostrar ante la gente.

¿Cómo es la dinámica de los talleres?

En los talleres hay una parte teórica y otra práctica. En la teórica no quiero hablar todo el tiempo. Es un feedback constante. Animo a que se presenten, hago una explicación breve y esquemática y voy contando cosas sobre el tema del taller junto con partes prácticas porque así se hace mucho más divertido y ameno. Surgen preguntas que vamos respondiendo y siempre se alargan los talleres porque la gente se va soltando, les surgen dudas… y eso es muy positivo. Sin llegar a cambiar el tema del taller, pero esa puerta a que surjan temas relacionados que se puedan resolver siempre está abierta.

¿Cómo es la respuesta de la gente en los talleres?

Muchas de las personas que acuden, me han dicho que aparte de aprender sobre el tema, los talleres suponen para ellxs un espacio donde poder expresarse y abrirse.

Yo creo que el éxito radica en que yo doy los talleres como cuando tengo sexo con alguien. Sin rodeos ni tecnicismos. Sencillo, claro y sobre todo práctico.

Lo que suele ocurrir es que el público se va soltando y la sesión se convierte en una tertulia sobre sexualidad. La cercanía es esencial.

¿Cómo te sientes tú cuando estás frente a un grupo de gente que ya “sabe” lo que va a pasar?

Me siento como un puente entre lo académico y la vida real, entre lo extremo, lo más raro de la sexualidad que yo ocupo por completo, pansexual, género fluido, poliamor, BDSM… y la gente que quiere empezar a abrir su sexualidad. Hay que trabajar desde el punto de que nos han educado sexualmente en los extremos, en etiquetas cerradas, o eres una cosa u otra. Y no debemos pensar que lo que hacemos lo hacemos mal, sino que tenemos una educación sexual muy deficiente y no tenemos buenos referentes sobre la sexualidad. Lo que hacemos es lo que nos va bien. Si nos gusta lo repetimos y lo que no, lo dejamos, pero no hay una reflexión sobre cómo mejorar, porque no tenemos las bases del placer ni de cómo hacerlo mejor. Lo que ocurre es que en el sexo es muy fácil frustrarse, si haces algo que a una de las partes no le hace sentir cómodo o la primera experiencia no es buena ya se abandona la variación de la práctica. Hay que romper los miedos de probar cosas nuevas.

Por ejemplo suele pasar con el taller de sexo anal. Con él pretendo quitar todos los mitos del dolor, las barreras que tenemos por la educación sexual, descubrir cuál es el placer real de hacerlo y que lo hagas porque te va a dar placer.

¿Cómo es el público que va a los talleres?, ¿qué dudas les suelen surgir?

Las personas que vienen suelen tener edades comprendidas entre los 30 y 70 años, más o menos. Menores de 30 no suelen venir.

Me parece curioso que no vaya gente más joven

No no es para nada curioso. La gente joven quiere follar, si puede mucho, y no se preocupa tanto por la calidad como por la cantidad. Cuando ya estás en una relación larga te empiezan a surgir dudas de si lo estás haciendo bien, si disfrutas todo lo que puedes de tu sexualidad, si hay cosas que puedes mejorar… y te das cuenta, ampliando los conocimiento, que las relaciones sexuales no han sido tan placenteras como hubieras querido o incluso ni lo han sido. Y si lo han sido, que pueden serlo mucho más. Vienen mujeres y hombres solxs y parejas. Las parejas que vienen suelen ser más maduras, a partir de 40 años, que son segundas relaciones de las mujeres y varias de los hombres, lo que supone que están descubriendo el placer porque en las anteriores relaciones no lo habían experimentado. En cuanto a las dudas que suelen plantear, en realidad preguntas no suelen traer específicas, pero sí que se dan cuenta de que no se conocen bien a sí mismxs y en particular no se conoce el placer femenino. Ni nosotras ni los hombres que se acuestan con mujeres, es lo más relevante que veo en los talleres.

Están muy bien las técnicas que aprenden, pero lo más importante es darse cuenta del déficit de conocimientos sobre nuestra propia sexualidad. Y todo esto hay que verlo desde la diversidad. Yo siempre introduzco mi manera de ver el sexo en toda su diversidad, diversidad de orientaciones, de géneros, de prácticas… y así descubren muchas cosas más. Intento derribar el coitocentrismo, el falocentrismo y esa idea de que el sexo es follar y follar es meterla, correrse y tener un orgasmo y que ambos lleguen, sino no se ha cumplido el objetivo.

¿Cuál de los talleres es el más popular?

El de squirt es uno de los más conocidos y el que más llama la atención. Pero lo importante de los talleres es que yo enseño lo que sé y lo que practico. Y constato lo que digo en la práctica.

Me ha llamado la atención el proyecto que tienes en marcha Sex Capacitados, ¿está ya en funcionamiento?

Sex capacitados es mucho más que un speed dating diverso. Es un proyecto que tengo en mente desde hace más de 10 años. Hace tiempo que conocí a Carla Graf, una activista pro derechos de las sexualidades de las personas con diversidad. Cuando la conocí, ella ya daba charlas sobre diversidad y sexualidad, impulsó la creación de juguetes sexuales para estas personas porque los que hay no se adaptan a sus necesidades. La idea es hacer un gran estudio sobre las sexualidades de las personas con diversidades y además dar conferencias, talleres y hacer speed datings donde se vea que lo que buscamos no es ayudar a las personas con diversidades a mejorar su sexualidad, sino que ayudamos a la sociedad a tener el placer de tener sexo con todas estas personas. A no limitarse por miedo y desinformación. La inclusión no es solo por parte de las personas diversas, es por las que no la tenemos. Nosotrxs somos los que nos tenemos que incluir en su campo y dejarles que se incluyan en el nuestro. Ellxs no tienen ningún problema.

De momento no hay sesiones programadas, hay ya alguna solicitud, pero todavía lo estamos gestionando. Lo que queremos hacer con el primer dating que hagamos, no es que vengan a ligar y ya está, sino que vengan a romper barreras y crear una masa crítica con la que podamos decir que a mucha gente no le importa y quiere romper las barreras de tener relaciones sexuales con personas con diversidades. Además, para acudir no pedimos ningún perfil específico. Queremos que venga quien le apetezca y ver qué pasa.

Debe ser un campo abierto en el que todxs nos conozcamos y reconozcamos.

La conversación virtual con Anahí fue muy placentera, ahora me queda ver más de cerca uno de sus talleres, así que apuntado el reto y no le perderemos la pista.

Puedes encontrarla en su página web, donde también verás todos los talleres y servicios que ofrece, en Facebook, Twitter e Instagram.

¿Existe el reggaeton feminista?

¿Puede ser el reggaeton feminista? Es una pregunta que llevo tiempo haciéndome. Si nos paramos a pensar en las letras de las canciones pertenecientes a este estilo musical que nos llegan a través de los medios y en las discotecas, la respuesta es un rotundo NO. Y sí, así en mayúsculas. Porque el reggaeton digamos mainstream o comercial trata a la figura femenina como un objeto para uso y disfrute de lo masculino. Es como una invitación a que las mujeres saquen toda su “sensualidad” y la pongan en bandeja para aquel hombre que se deleita observando cómo mueve el culo haciendo tuerkin sin más objetivo que el de “levantarle” el ánimo y sacarlo a la pista de baile.

Pero como en casi todo, hay una cara B del reggaeton. Y es que si nos alejamos de las canciones típicas, que seguro que te ha venido alguna a la cabeza mientras lees esto, podemos encontrar que hay más corrientes que las que conocemos. Sí, sigue siendo reggaeton, pero es totalmente diferente. Esto no quiere decir que le demos la vuelta para que sean ellos los que perreen y las mujeres sean las observadoras principales, lo que hace este otro tipo de reggaeton es utilizar la música para lanzar reivindicaciones y alcanzar a través de la música y el ritmo. Se ha convertido para algunos grupos en un arma política que se manifiesta a través del movimiento corporal.

Buscando información sobre un reggaeton feminista y político acabé en un artículo de  Eldiario.es que explica muy bien cómo se ha ido haciendo este cambio de tono. Me pareció especialmente interesante el planteamiento que hace de cómo esta corriente musical sirve de nexo y de punto en común entre los jóvenes de diferentes procedencias.

 "Ha hecho más sencillo el diálogo intercultural en las aulas y patios de colegios. Son pocas las estrategias del Gobierno para trabajar en la integración de la población inmigrante. Y, de repente, llega esta música y consigue conectar y crear comunidad".

Además, yo tenía especial interés en conocer de dónde viene realmente esta corriente y cómo se ha ido transformando en el reggaeton que hoy en día conocemos. Según el mismo artículo, “sus orígenes se sitúan en Panamá en los años 60, cuando llegaban vinilos jamaicanos de dancehall y reggae. El ritmo resultó demasiado lento para los panameños, que aceleraron los acetatos de 33 a 45 revoluciones por minuto. Así surgieron grupos muy famosos que tomaban las bases de Jamaica para cantar “reggae en español”, como Renato y las 4 estrellas y El General. La inmersión en el reggaeton tal y como lo conocemos, sin embargo, se da en Puerto Rico en los años 80, donde eran grandes seguidores del nuevo estilo panameño. Como no tenían dinero para llevar a esas estrellas, las discotecas comenzaron a grabar sus propias letras por encima de las bases de reggae aceleradas. La esencia era hip-hop pero con un sabor más compatible con el Caribe, dicen en el documental Chosen Few. De repente, los ritmos que movían a círculos muy específicos de raperos marginales, se convirtieron en un gigante musical y en una industria multimillonaria”

Volviendo a la reconstrucción de este estilo de música, se está aprovechando el tirón que tiene para ir introduciendo otros temas que el comercial obvia, como el aborto, una política crítica e incluso la cultura queer. Uno de los grupos más conocidos es Chocolate Mix. Desde una perspectiva lésbica dan el cambiazo para reivindicar que frotarse, perrear y bailar también se hace por un placer propio y no para el o la otra. Por otra parte, para hablar de este tema, no pude obviar a June Fernández de Píkara Magazine que dice ante esto “¿o sea que si yo me froto contra un tío es para darle gustito a él? ¿Acaso no creen que frotarme me da gustito a mí?”. Pero hay muchos más grupos, como el de Torta Golosa que dicen hacer “reggaeton tortillero feminista”, que utilizan para hacernos conscientes de que la violencia hacia las mujeres es estructural y el machismo se ha naturalizado tanto que en lugares como Chile es avalado por políticas públicas como la penalización del aborto. Según ellas, el feminismo les ha jodido la vida: “Una vez te das cuenta de que la violencia machista está en todas partes es imposible no cuestionarse las relaciones familiares, las de amistad, las de pareja e incluso las laborales. Una vez te haces feminista, no puedes disfrutar de una canción si habla mal de una mujer”.

Pero no nos engañemos, no solo el reggaeton contiene estereotipos, denigra a las mujeres y las convierte en objetos. Y sino, parémonos a escuchar la música que sale por las cadenas comerciales. Coincido con las chicas de Torta Golosa, una vez que te pones las gafas… ya no vive una tranquila. Ahora, que prefiero cuestionármelo todo y enfadarme por esta sociedad que tenemos y luchar por intentar cambiarla, que poner la música a tope y quedarme sorda ante los constantes ataques. Y esto se extiende a películas, series, noticias…

 ¿Y qué hay del sexo?

El sexo también impregna a este reggaeton feminista. Sexo libre, sexo poliamoroso, sexo lésbico, sexo curioso, sexo y más sexo sin normas ni restricciones. Así, como nos gusta. Haciendo lo que nos gusta y librándonos de esa mirada masculina que todo lo domina. Eso es lo que quieren conseguir las autoras que van cada vez extendiendo más sus letras reivindicativas.

Ñejo hablaba de una criatura osada y libre como un cielo despejado: “No quiere novio, quiere vacilar na’ más. No quiere a nadie que le esté diciendo na’, ningún bobo que le venga hablando pendejás. Ella no tiene que explicarle a nadie pa’ dónde va”.

Las chicas de La Factoría, son conocidas por cantar “yo soy tu gatita, tu gatita”, descargaban su rabia al entonar: “Dale, que hacer daño es lo que sabes. Voy a pedirle a dios pa’ que tú me la pagues. Eres el maestro del engaño y de la tiranía. Acabaste con los sueños y con la vida mía”. Un paso más allá dio DJ Kun, que hizo un alegato feminista en contra de los cánones de belleza y de la gordofobia: “Nada de silicona, nada de liposucción, sin prejuicios ni complejos, 100% natural, dedicamos este coro a las yales de verdad […] El perreo de la fea la linda lo desea”, recitaba en Yeah Maracuyeah.

No soy una gran admiradora del reggaeton, lo confieso. Disfruto mucho más con otros tipos de música, pero si hay que escucharla alguna vez, por lo menos que sea este tipo. ¿Conseguirán llegar a las salas y discotecas y desbancar a los machunos reggatoneros?

Como decía Emma Goldan: “si no puedo bailar, tu revolución no me interesa.”

 

Poliamor y otras formas de querer

Como algunos/as ya sabréis colaboro en el blog de Plaisir Malicieux. He estado preparando un post curioso sobre el Poliamor. Muchos de vosotros ya lo conocereis e incluso tal vez lo practiquéis. Próximamente en en el Blog de Plaisir Malicieux (podéis entrar en el banner de la derecha), se publicará pero para no dejaros con las ganas y crearos un poquito de curiosidad os dejo aqui una parte.

El poliamor no debe confundirse con la poligamia, el intercambio de parejas, las infidelidades o los amantes.  El poliamor se basa en el afecto entre tres o más personas pero que es aceptado por cada uno de ellos y en el que no importan las identidades sexuales. En el poliamor también hay reglas y es que hay que dejar a un lado los celos, la aceptación de que una persona esté con otra es una de las cuestiones más importantes.  No es una infidelidad ni una traición. La comunicación es una de las claves para que funcione, todas las partes deben conocer y estar de acuerdo con lo que se pacte.

Dentro del poliamor hay diferentes clases. Hay poliamorosos que dan rangos menores y mayores a sus relaciones, están los mono-poliamorosos en el que uno es poliamoroso pero el otro no aunque consiente esta situación,  el matrimonio grupal en el que todos están unidos y tienen la misma jerarquía y la polifidelidad, relaciones entre un grupo pero que no se salen de él.

Y si queréis sabes más… ¡tendréis que esperar un poquito!

Mientras en el propio Blog podéis ir mirando otros artículos muy estimulantes.

Amores pasajeros

Aunque el título puede resultar algo familiar, estas palabras me han hecho pensar en aquellos amores que nos han marcado, que se fueron y nunca volverán, que están siempre en nuestras mentes y que a veces parecen volver y nunca terminamos de olvidar. Y todo esto me hace reflexionar, ¿qué es lo que hace que un hombre o una mujer que pasó por nuestra cama se nos quede marcado más que otros?

Supongo que depende mucho del momento en el que aparezca. Cuando alguien aparece en una etapa de nuestra vida en la que solo queremos disfrutar del momento lo usamos y tiramos. Sin embargo, hay momentos en los que nos gustaría que esa persona permaneciera más tiempo junto a nosotros, pero no encaja con sus planes del momento. Y es que, qué complicado es estar en el sitio adecuado en el momento preciso.

En cuanto a los amores que van y vienen, cuando los tiempos no coinciden y para uno de los dos hubiera sido algo más, cuando el pasajero ocasional quiere volver al tren, ¿está bien dejarle montar de nuevo?. En esos momentos aparecen las dudas que creíste resolver, las inseguridades, los recuerdos… y son muy, pero que muy peligrosos.  Por que si nos hizo daño, no supo hacer las cosas bien y encima no es capaz de reconocerlo, podemos estar ante una situación en desigualdad y muy tóxica para la persona que cometió el error de engancharse.

Por ello, en este blog muchas de las entradas versan sobre el amor libre y el libre compromiso. Quiero decir, que no todo tiene que tener un nombre, ni tiene que estar escrito. Somos personas individuales y libres cuyos antojos y apetencias varían cada día. ¿Y si yo quiero estar toda una temporada solo con una persona y luego también tener la opción de disfrutar de otras ocasionalmente?. Eso socialmente se vería como una infidelidad y es cierto que por la educación que la mayoría hemos recibido nos haría sentir mal y podríamos herir a alguien. Por eso, no puedo dejar de pensar por qué no podemos librarnos de ese peso de hacer las cosas “bien” si yo no quiero hacerlas bien ni mal, solo quiero hacer lo que me apetezca en el momento. Lo que sí debemos tener claro es que la comunicación es indispensable, y ya estemos en una relación cerrada o abierta hay que obligarnos a tener una conversación para que todas las partes sepan lo que hay.

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No conocemos muchas experiencias en las que las relaciones sean abiertas y lo vivan con total normalidad, así que si has vivido o vives alguna situación así puedes contarnos tu experiencia.