¿Uno rapidito? | Zumio, orgasmos rápidos e intensos

Dime, ¿eres de lxs que te van los rapiditos? ¿Un quickie por la mañana te hace ir a trabajar con mejor ánimo?

Hoy os voy a contar el secreto del orgasmo más rápido del mundo. Dicen que un quickie debe durar 15 segundos y con eso nos quedaríamos satisfechxs. El sexo rápido nos aporta una excitación corta pero intensa y nos activa porque, como hay que concentrarse en un periodo muy corto de tiempo, nos ponemos a ello sin miramientos. Automáticamente nuestro cerebro se activa, la excitación se extiende y los fluidos empiezan a emanar. Dejamos a un lado los besos eternos y las caricias, en vez de tomar un tiempo para cada cosa, lo hacemos todo a la vez.

Hay algo que no me convence del quickie y es que por lo general, cuando hablamos de ello la penetración entra dentro del juego y cobra el mayor protagonismo. Ya sabéis que aquí somos muy sexualmente abiertxs y creemos que los encuentros eróticos son mucho más que coito. Por eso, hoy os voy a enseñar cómo tener un orgasmo intenso, rápido y sin penetración. ¿Qué necesitamos? una varita mágica.

Solo la puntita

¿Y dónde consigo yo una varita mágica del sexo? te preguntarás. Vamos a simplificarlo un poco. No penséis que vamos a coger la de Harry Potter y nos la vamos a poner en la vulva y tatatachán orgasmo completado. No va por ahí la cosa. Es todo mucho más sencillo y como te imaginarás hay un juguete sexual de por medio. Sí, así es. Hoy me apetecía contaros mi experiencia con Zumio, uno de los #sextoy que está revolucionando las camas de las mujeres.

Zumio es un juguete pensado y diseñado por mujeres para mujeres. De ahí su éxito. Ellas sabían lo que necesitaban y vieron que otras mujeres estaban en la misma situación, así que idearon un juguete sexual que cumpliera con lo que estaban buscando: orgasmos rápidos, intensos y que no hicieran mucho ruido (el juguete, lo de los orgasmos ya cada una hace lo que puede).

Por el diseño que tiene Zumio es capaz de llevarte al éxtasis con solo la puntita. Sí, esta vez sí. Sólo con su punta vas a conseguir mucho placer. Mirad como es.

Parece un bolígrafo o un aparato de higiene bucodental. Se carga en su propia base, incluye el cable para conectarlo, funda para  protegerlo y transportarlo y usarlo es sencillísimo. Tan solo tiene dos botones para apagar, encender y cambiar los modos.  Lo que Zumio ofrece de diferente a otros juguetes es que apunta con su SpiroPunta™, así se llama esa puntita maravillosa, directamente al punto clave del placer. Haciendo pequeños círculos y a la vez que zumba va haciendo que la zona se excite en poco tiempo.

Zumio en mi vulva

Ahora os voy a contar la verdad. Cuando recibí el vibrador Zumio no sabía muy bien cómo usarlo porque al ser tan finito no parece que fuera a ser tan potente. Pero lo es. Tiene mucha potencia y el movimiento de la SpiroPunta™ hipnotiza.  La primera vez que lo probé fue para estimularme en un encuentro erótico sin penetración y nada más ponerlo sobre mi clítoris el orgasmo llegó tan rápido que casi no me enteré. Puede ser que al estar ya muy excitada el orgasmo estuviera casi llegando y fue el remate, pero al acabar dije “pues sí que es rápido”. Vamos que no mienten en absoluto.

Tras probarlo varias veces y ver cómo el cuerpo reacciona a sus círculos de placer, os voy a dar unos tips para que lo disfrutéis más intensamente.

  • No vayáis directamente al clítoris. Si no estáis muy excitadas puede resultar un poco molesto. Recorred algunas de vuestras zonas erógenas con él. Usadlo como un masajeador e ir recorriendo el cuerpo hasta alcanzar la vulva.
  • Una vez que estés en la vulva probad a pasarlo primero por los labios vaginales externos. Siempre nos olvidamos de ellos, pero también da mucho placer acariciarlos y estimularlos. Luego pasad a los internos y después ya a la zona que rodea el clítoris.
  • El clítoris. Estará rogando que se lo pongas encima. Pero tranquilidad… que todo llega. Pásalo alrededor y vete acercándote poco a poco. Prueba a moverlo lentamente y combínalo dejando tu mano estática y que sea él el que se mueva solo.

Puede que siguiendo estos pasos rompas con los 15 segundos que dura un quickie, pero bueno alguna vez nos podemos dar el lujo de tardar un poco más, ¿no?. No creáis que duraréis mucho con él en la mano, porque aunque lo alarguemos los orgasmos con Zumio van a ser rápidos e intensos. 

Este juguete fue creado por una mujer que es madre y que necesitaba tener orgasmos rápidos y que el juguete no hiciera mucho ruido. Creo que el objetivo lo ha conseguido. Por eso es el regalo perfecto para mujeres a las que no les gustan los juguetes sexuales grandes y que no tienen mucho tiempo para dedicarse al placer. 

Zumio no es solo un juguete para usarlo en solitario, utilizarlo en pareja también es muy divertido. ¿Sabéis esos momentos de tensión en los que necesitas liberarte sea como sea? la solución: coges a Zumio, te relajas un poco, te masturbas y como nueva. Yo no abogo por las prisas a la hora de disfrutar, pero si no hay otra opción, esta es una buena manera de no renunciar al autoplacer. En pareja úsalo como un estimulador de clítoris o como masajeador. Es súper divertido jugar a escribir con él por el cuerpo y luego introducirlo en la relación sexual.

En resumen, si te gustan los orgasmos rápidos y buenos Zumio puede ser una buena opción para ti. Si no tienes mucho tiempo y quieres algo discreto pero placentero, también te sirve. Y si quieres rodear tu cuerpo de zumbiditos que te lleven al éxtasis, cógelo rápido y disfruta. Vamos, ¡que nos vale para todas!

Aquí os dejo su web donde os cuentan más secretos sobre él.

 

 

La sombra de los desnudos

¿Mi desnudez sirve para algo?

Es una pregunta que me hago a menudo. Tengo que reconocer y confesar que aunque en las redes sociales todo parece muy happy y que mostramos nuestros cuerpos con mucho orgullo, no siempre es así. Soy una persona que le da muchas, muchas, muchas vueltas a las cosas y que siempre quiero saber que hay detrás de todo, aunque sea una cosa insignificante, y con las redes sociales me pasa muchísimo. Cuando veo una foto estupendísima de alguien que posa o parece que no posa y que además aparentemente es una foto improvisada o que salió así sin más, me pregunto ¿será así de verdad? ¿cuántas fotos habrá descartado antes? ¿se hace una foto y ya está, la sube y queda contentx con lo que ve en la pantalla?

Por experiencia intuyo que no. Cuando yo grabo un vídeo o hago una sesión de fotos, diciendo sesión parece que hago algo súper profesional pero para nada es así. No tengo ni trípode, ni luces ni nada, así que empiezo a poner cajas para poner el móvil a una altura apropiada y bueno con lo de la luz… hago lo que puedo (un día os enseñaré el show que monto cada vez) al mirar el resultado nada me convence, que si me ha salido un michelín por aquí, que allá me hace una arruga, que vaya cara, la tripa, el costado… y así hasta estar un buen rato para dejar una que más o menos me convenza. Y, ¿por qué es todo esto? porque no termino de aceptar mi cuerpo. 

Los discursos están muy bien, pero la lucha va por dentro. Hace muchos años que estoy intentando sacar de mí todas esas dudas sobre el aspecto físico y es una tarea muy difícil. Hace tiempo que cree el Proyecto Cuerpxs con un objetivo: ayudar y hacer ver a otras mujeres como yo que nuestros cuerpxs son bellos sean como sean. Este proyecto nació para ayudar pero con él he conseguido abrir un poco más mis propios ojos. Cuando alguien me escribe preguntándome qué es o porque quiere mandar una foto para contribuir a la visibilización de las bellezas, me hace muchísima ilusión. Me alegra ver que sí, que está sirviendo para algo y que cuando alguien vea esas fotos pueda pensar que su cuerpo, igual que los que está viendo en la pantalla, no necesita el juicio de nadie y que es bonito y SUYO.

Pero le vuelvo a dar la vuelta a la tortilla. Me encanta este proyecto y me siento una persona muy body positive, esto quiere decir que me adscribo al movimiento de aceptar nuestra fisionomía tal y como es, pero es mucho más fácil hacerlo hacia afuera que hacia dentro. Vuestras fotos me parecen maravillosas, veo belleza, actitud y fuerza, pero en las mías sigo viendo defectos. Admiro a todas esas mujeres que no se lo piensan dos veces y lucen curvas o rectas, lo que les haya tocado, y dicen ¡aquí estoy yo!

¿Por qué me pasa esto?

Todxs tenemos un ideal de belleza. Ese prototipo de cuerpx que nos atrae, que nos gusta y, que a veces, nos gustaría tener nosotrxs mismxs. El mío no encaja con mi propia imagen y eso hace que vea los “defectos” aumentados porque yo misma no encajo en mi propio ideal de belleza. ¿Verdad que es una auténtica estupidez? Lo sé. Pero, ¿cómo se rompe con eso?

Hace unos días otra sexblogger, Mamá no leas, decía que la fotografía erótica le había hecho admirar su cuerpx y darse cuenta de cómo debía quererlo y pensé, tiene razón. A pesar de que siempre hay algo que no me gusta y que el resultado no es el mejor, hacerme fotos, vamos a decir más o menos eróticas o sexys, a veces me cambia la mirada y me hace pensar que bueno, hay en algunas que no estoy tan mal. Por eso le doy la razón. La fotografía erótica es una herramienta para ver nuestra propia belleza de otra manera. Exponernos ante muchas personas que nos leen en nuestros blogs y redes nos impulsa a cambiarnos de lugar y mirarnos con otros ojos y esto puede ser positivo.

Pero también tiene una cara negativa. Exponernos implica que nuestrxs lectorxs pueden opinar sobre nuestro trabajo y también lo hacen sobre el material gráfico. No olvidemos que sí, enseñamos nuestros cuerpxs a veces, pero el mensaje no es enseñar por enseñar y tragarnos todo lo que nos digan, sino que detrás hay mucho más. Hay mucho esfuerzo para poner nuestro granito de arena en construir una sociedad más positiva y abierta sexualmente, para romper estereotipos y roles y para dar más visiones del mundo para enriquecerlo y crear mentalidades críticas. No es sólo poner una foto, la foto es el resultado de todo el trabajo. Y hay que darse cuenta de que a nosotras también nos cuesta. A la vez que os queremos impulsar a deshacer todo ese entramado de toxicidades en las que nos han educado, nosotras las estamos comprendiendo y desenredando también. Y por eso, disculpad, pero no todo vale. Hay que opinar y el debate es una buena manera de crecer, pero siempre que se haga con respeto y con un propósito positivo.

Pero, ¿por qué os cuento todo esto?

Realmente porque me apetecía sacarlo y sincerarme. Creo que hay muchas partes de nuestras vidas digitales que no se cuentan y que a veces vendría bien mostrar. Por ejemplo eso, que detrás de una foto bonita hay muchas dudas, hay inseguridades, hacen falta recursos y mucho trabajo. Creo que nos queda mucho que desmitificar, hay que repensar lo que estamos viendo y viviendo y no pensar, como a veces lo hago yo, “que estupendx así tan como si nada y yo salgo con cara de seta me ponga como me ponga”.

Está muy bien tener objetivos y referentes, pero ¡cuidado! no hay que olvidarse de que tú eres tú y no necesitas parecerte a nadie ni ser el reflejo de nada. Tu cuerpo como es, tu estilo, tu forma de hacer las cosas y de pensar son tu manera de ser y eso no debemos perderlo nunca.

Otra vuelta a la tortilla. La teoría es estupenda, pero ahora hay que aplicarla. Es necesario hacerse fuertes mentalmente para quedarse con lo que sí nos aporta y dejar por el camino lo que no. Es una lucha constante que poco a poco, sin darnos cuenta, vamos librando y aunque parezca un tópico, con los años todo esto de lo que os hablo va cambiando y aceptarnos parece algo menos duro.

 

 

Calma nena, la regla puede ser mejor | Copas menstruales hay más de una

Ya ha pasado Halloween, la sangre y los sustos, pero parece que en tu baño sigue la fiesta porque, a primera vista, es el escenario de La matanza de Texas. ¿Por qué? porque ha venido tu querida amiga la menstruación y tú te has puesto a experimentar con nuevos modos de mantenerla entre tus piernas. Sabes de qué te hablo, ¿verdad?

Ilustración de La Lila, ilustradora feminista

Hace no mucho leí un post de una chica que harta de que todo el mundo le hablara de lo maravilloso que es usar la copa menstrual se atrevió a comprarse una y probarla. El resultado no fue nada satisfactorio y como os podéis imaginar su opinión sobre las copas menstruales pues no era muy buena. “Acusaba” a las defensoras de la copa de que no contaban toda la verdad, que todo parece muy bonito pero que luego no es así. Y puede que tenga algo de razón. Hace tiempo yo empecé con una y la verdad que le di puntos positivos, pero hay que ser sinceras, también los tiene negativos y al principio cuesta hacerse, sobre todo para sacarla y meterla.

Tiene razón, es incómoda y bastante escandalosa usarla en baños públicos. Si no tienes el lavabo al lado ya empiezas a agobiarte pensando a ver cómo lo haces para vaciarla, no olvidarte de llevar agua para limpiarla y volver a ponerla sin que montes el escenario de una peli de terror. Y… que la coloques bien, la sientas cómoda, no te haga daño y sobre todo, olvidarte de la constante paranoia de ¿me estaré manchando?

La copa menstrual vs tampones y compresas

Modo tampón. Cual chica de anuncio de tampones tu coges el tuyo, te lo guardas en el bolsillo, no sea que llames demasiado la atención (léase con ironía e indignación) y te vas al baño. Bajas la ropa, las bragas, te sientas, tiras, sacas, echas a la basura, abres, echas a la basura, metes, sube las bragas, sube la ropa, tira de la cadena, lava las manos y lista.

Modo compresa. Baja la ropa, baja las bragas, la quitas, echas a la basura, abres, tira envoltorio a la basura, pégala, espera me he equivocado mierda las compré sin alas, ah no esta vez lo he hecho bien, pero qué c… le pasa, por qué no pega, venga mantente ahí, no te muevas, límpiate, sube las bragas, sube la ropa, tira de la cadena, lávate las manos y lista.

Modo Copa (versión beta). A ver… parece que no he manchado mucho, alguna gota. Mete el dedo, igual dos, un poco más, sí ahí parece que pierde el vacío, ahora llega la hora de poner en práctica las lecciones de pilates y suelo pélvico, empuja un poquito… tira a la vez. Joe sí que estoy musculada ahí dentro (nota mental no quejarse más de la flacidez de mis brazos, centrarse en la fortaleza de mi vagina), un poco más de esfuerzo titánico y por fin fuera. Buff, a ver ahora voy al lavabo la limpio y de nuevo, a ver si me acuerdo cómo la doblé antes, hago una flor preciosa con ella y adentro. Arriba bragas, ropa, tira de la cadena, me lavo las manos. Comprobación, comprobación, parece que se extiende, me hace el vacío, no me dice nada, no parece que caiga. Venga, lista. ¡Espera! reconocimiento del lugar de los hechos, no hay restos de regueros de sangre, ni taza del baño manchada ni coágulo en el lavabo. Ahora sí, lista.

5 minutos después… voy hacer un pis rápido para ver que no esté chorreando.

Modo Copa (versión me siento súper bien con ella). Baja la ropa, baja las bragas, mete el dedo modo gancho, empuja un poquito, adiós vacío, músculos activados, tiro de su palito… y fuera. Vertido sobre el baño, me limpio, me acerco al lavabo, la enjuago, la doblo como yo sé y para adentro. Subo las bragas, la ropa, tira de la cadena, lávate las manos y lista.

¿El balance? que cada una elige lo que más le gusta y cómodo le resulte. Con los modos A y B nótense los residuos que se generan cada vez que vamos al baño a cambiarnos, sin embargo con la copa lo que más cuesta es el periodo de adaptación, pero generamos 0 residuos. Ya sé que ésto no es importante ni una prioridad para todas, pero si lo es, es una buena manera de reducirlos.

Síndrome del Shock tóxico

Con el uso de la copa menstrual no solo se reducen los residuos sino que también disminuyen los productos tóxicos que nos metemos con cada tampón y compresa. Como ya sabéis no mola nada todo esto de la sangre, la naturalidad y aceptar que las mujeres menstruamos, que es un proceso natural y necesario, así que mejor lo blanqueamos todo bien, aunque sea a base de lejías y tóxicos para hacer que todo parezca mucho más limpio.

A todas nos suena el SST, Síndrome de Shock tóxico, y cuando tenemos un tampón en la mano empezamos a pensar en todo lo que lleva ahí en su inocente apariencia, en lo que suelta cuando nos chupa y en si nos puede pasar algo. Sí, el síndrome existe, los tampones y compresas tienen sustancias nada beneficiosas para el cuerpo, pero también es cierto que el riesgo de sufrir unas consecuencias graves es bajo.  El SST es una enfermedad causada por unas toxinas producidas por la bacteria Straphylococcus aureus, esta bacteria es un micro-organismo que se encuentra en el cuerpo de las personas sanas de forma natural, habitualmente en la piel, nariz, axilas, ingles y vagina. Normalmente esto no supone un problema. El riesgo de SST menstrual relacionado con los tampones está asociado a la absorción: a mayor grado de absorción del tampón, mayor riesgo de contraer la enfermedad y viceversa por eso es importante utilizar uno adecuado al flujo.

Aunque el riesgo sea muy bajo yo lo de los productos que llevan no me lo quito de la cabeza (paranoias mías).

Mi copa menstrual y yo

Ahora mismo tengo 2 copas menstruales. Meluna, me ofreció probar una de sus copas y, como he tenido problemas con la primera, acepté porque quería comparar, que aunque todas parecen similares hay diferencias entre unas y otras.

Desde el principio para mí ha sido muy sencillo usarla, sí que que me cuesta a veces sacarla, pero por lo general estoy contenta. Es cierto que normalmente no tengo muchísimo flujo. Mi primera copa menstrual, de Iris Cup, es bastante blanda, se adapta bien pero su rabito me ha dado problemas. Está hecho como de pequeños círculos entre los que hay un espacio, pues bien, de tirar para sacarla se me ha ido rompiendo hasta quedarse justo la parte que sobre sale de la base de la copa. No sé muy bien por qué. Me he culpado a mi misma porque, como a veces me cuesta, tiendo a tirar muy fuerte y tal vez le hinco un poco la uña. Miradla.

Al estirar se rompe entre las uniones

Cuando me llegó Me Luna noté que al simple tacto es diferente. La silicona es más gruesa que la anterior, el reborde más duro y también cuesta un poco más doblarla. La primera vez que la usé me resultó muy incómoda. No me acostumbraba a ella. Estaba dura, me hacía daño porque la notaba demasiado rígida dentro y no terminaba de colocarla bien. Su forma es más redondeada que la otra, aunque tienen la misma talla, ésta es más achatada y la otra tiene una forma más de copa de vino digamos, más alargada. A simple vista no lo parece mucho, pero yo sí que lo notaba.

El primer uso fue malo, me manché, me sentía incómoda… como que no me encajaba. Pero insistí. Combiné los cambios, cuando con ésta no estaba a gusto me ponía la “vieja” y al hacer cambio volvía a Me luna y así fui adaptándola a mí y yo a ella. ¡Qué bonito verdad!

Aunque colocada no estaba 100% cómoda sorprendentemente su círculo de base hace que quitarla sea infinitamente más fácil de sacar. Estaba dividida. Dentro, no muy bien, pero es que sacarla ¡era genial! y con la Iris Cup me cuesta un montón.

Dos copas, dos formas

Tras un par de periodos ya somos mucho más amigas y ya la siento más mía. Ha cogido forma, se coloca muy bien y no me cuesta nada sacarla (punto súper importante).

Me Luna me gusta porque su forma es muy sencilla y porque ofrece, además de varios tamaños, que esto lo hacen todas, varias texturas. Hay Soft, más blanda y elástica, Classic, para la mayoría de las mujeres con una sensibilidad normal y Sport, más dura que la classic y hecha para pelvis muy entrenadas. Yo tengo la Classic y creo que me vendría mejor la Soft porque la noto demasiado rígida para mí. Pero como os digo, se me ha ido adaptando. Y en cuanto a los tamaños, hay talla S, M, L y XL. Depende del flujo menstrual de cada mujer, de la altura, la complexión, de si has tenido uno o varios partos… en su guía lo explica muy bien.

¿Qué copa es la mía?

Pero nada es absoluto y cada una de nosotras podemos elegir lo que más nos guste y se nos adapte mejor. Si los procesos de adaptación a cualquier método son duros, don´t worrry! todo lleva su tiempo. No te agobies, cógela y déjala cuando quieras y ya irás mejorando.

 

 

Soy un fraude | El síndrome de la impostora

Recibo una llamada, un email o veo una oferta de trabajo en la que podría encajar  y automáticamente pienso, y si no sé hacerlo bien. No es lo mismo ponerme detrás de mi pantalla y contaros todas estas cosas, estar presente en las redes y seguir a mi ritmo, que tener entre mis manos algo más importante y serio. ¿Por qué me hago esto? ¿por qué dudo de mi capacidad de trabajo, de mis habilidades? ¿ Por qué siento que cada vez que puedo dar un paso más allá no voy a saber hacerlo y me siento como si estuviera defraudando a otras personas?

Esto no es algo que me pase solo a mí ni a ti. Muchas mujeres de mi entorno con las que he hablado de esto han coincidido conmigo en que al afrontar una nueva situación profesional, se sienten inseguras, dudan de sí mismas y se replantean si sus capacidades son lo suficientemente buenas. En una de estas conversaciones sobre este tema que a todas nos preocupa y contra el que luchamos, salió el término con el que se denomina:  Síndrome de la impostora.

El Síndrome de la Impostora se refiere a la falta de autoestima para desempeñar un puesto en espacios principalmente masculinos; quien lo sufre se siente obligada a esforzarse mucho más de lo habitual. La socialización diferenciada, por la cual hombres y mujeres son educados en roles distintos y en valores distintos, crea el caldo de cultivo perfecto para que las mujeres sientan de forma masiva el síndrome de la impostora. Y esto es lo que ocurre, que muchas mujeres dudan de si podrán o no “dar la talla” en su carrera profesional. Una baja autoestima o una excesiva auto-exigencia influye en este sentimiento por el cual una persona se ve menos cualificada para un puesto, cargo o desempeño dado, que sus compañeros. Según Coral Herrera, doctora en Humanidades y experta en Género y Comunicación, afirma en la revista S moda que “nuestra cultura patriarcal nos enseña que las habilidades femeninas no tienen tanta importancia como las masculinas. Por eso hay labores de cuidado, crianza y domésticas que no se pagan, ni tienen valor social, aunque son imprescindibles para la supervivencia”. Por ello, desde su perspectiva, “el síndrome de la impostora tiene mucho que ver con esta idea de que los hombres lo hacen todo mejor. Hay estudios que explican que las niñas, a partir de los 5 o 6 años, ya tienen la sensación de pertenecer a un grupo inferior. Para ellas las mujeres pueden hacer cosas buenas, pero son los hombres los que destacan”.

En el mismo artículo la psicóloga y sexóloga Cristina Callao dice que “es posible que las personas que sufren este síndrome tengan problemas gastrointestinales, jaquecas, tensión o dolor muscular, insomnio, apatía, conductas de desorden en los hábitos alimentarios, etc. ya que no sabemos manejar estos problemas de autopercepción, autorrealizamiento y perfeccionismo, generalmente por desconocimiento de lo que nos ocurre y nuestro cerebro tiende a manifestar esa angustia en algo palpable”.

El síndrome de la impostora es parte de una construcción social mediante la cual  las necesidades femeninas son menos importantes que las masculinas, por ello algunas mujeres se sienten obligadas a exigir menos, o nada, pero siempre dar más y sus capacidades profesionales son puestas en duda y atribuidas a la suerte o a algún otro factor, olvidando y despreciando el esfuerzo personal de las mujeres.

Por lo general el síndrome de la impostora se atribuye a mujeres con éxito profesional, pero yo creo que no es así, que cualquiera de nosotras realizando cualquier trabajo puede tener este sentimiento. Silvia Nanclares lo explica muy bien en este artículo para el diario.es.

Fuimos niñas de primera fila, a veces de última, porque el malotismo siempre da puntos sociales y hay que saber estar un poco en todo. De mayores invertimos horas y sacrificios para conseguir esos títulos, ese trabajo, esa sensación de bienestar profesional y, ¿ahora vamos a dudar de nuestras capacidades? no, me niego. Como con muchas otras cosas a veces nos asaltan pensamientos que creíamos destruídos pero que nos hacen ver cuánto pesa la educación y el entorno social en el que vivimos. Ya somos fuertes para arrancárnoslos de raíz y reconstruirnos una autoestima y autopercepción mejorada. En el terreno profesional no es diferente. Refuerza tu lado positivo, reconoce lo que se te da bien o mal y quiérete. Quiérete a través de los halagos a tus méritos, déjate halagar y ten presente que cada unx de nosotrxs es diferente, con sus características y que nadie debe ser peor que nadie porque el aprendizaje es continuo y hay tiempo para mejorar y si es el caso para plantarle al detractor de turno nuestras capacidades a la cara.

Lo sé, en la teoría queda muy bonito, pero la realidad es otra. Lo importante es tenerlo presente y ser conscientes de ello porque así habrá oportunidad de mejorar.