Cookie, el 🐙 más divertido y placentero de Svakom

No todo van a ser conejitos en la juguetería erótica. Svakom ha tenido una idea estupenda, simular el movimiento de los tentáculos de un pulpo para estimular unas de las zonas más sensibles y placenteras del cuerpo: el clítoris y los pezones.

Gracias a Be your Lover he tenido la oportunidad de probar unos de los juguetes más diferentes que hay, Cookie de Svakom. Ya lo había cotilleado yo, no os creáis, y enamorada me tenía, pero a veces estos sextoys que parecen tan bonitos no son muy funcionales a la hora de la verdad, pero este no es el caso. Cookie es bonito, suave, fácil y placentero.

Así funciona Cookie de Svakom

Usarlo es súper sencillo. Solo tiene 3 botones que sirven para encender, subir y bajar la intensidad. No, no tiene diferentes patrones, tiene ritmos de movimiento. Con cada pulsación los tentáculos del pulpito se mueven más o menos rápido.

 

 

 

 

El secreto del multiorgasmo

¿Sabes cuál es el secreto para alcanzar el orgasmo? cogerlo, activarlo, colocar el clítoris entre sus patitas y dejarte sentir. Poco a poco la estimulación te va alcanzando y el clítoris le va cogiendo cariño. El orgasmo va a llegar de una forma muy especial e intensa porque este juguete no es agresivo, practica la estimulación suave.

Tiene un tamaño perfecto para llevarlo de viaje, es muy suave y seguro porque está fabricado en silicona médica ecofriendly. Incluye una bolsa de transporte, el cable para cargarlo y las instrucciones, y por supuesto la garantía.

 

 

 

 

Describir su movimiento es muy difícil, por eso os lo voy a mostrar en el siguiente vídeo para que casi sintáis lo que Cookie puede hacer.

 

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Los juguetes sexuales no son para lesbianas

¿Quién diseña los juguetes sexuales?

¿Te lo has preguntado alguna vez? Nosotras sí. Cada vez que queremos comprar algo nuevo para compartir con una pareja sexual. Cada vez que buscamos un juguete o que sacamos del cajón el que ya tenemos, nos hacemos esta pregunta. ¿Quién ha pensado que este juguete, que me vendieron como ideal para parejas lésbicas, es realmente útil y satisfactorio?

Siendo sinceras, los juguetes sexuales en su mayoría están pensados para el público femenino. Mujeres heterosexuales, bajo una mirada masculina o mujeres que satisfacen el deseo en solitario. Desde hace unos años, no demasiados, la juguetería erótica están creando cada vez más sextoys para hombres y para parejas. Parejas. Sí. ¿Qué parejas? Parece que la revolución está en los juguetes que sirven a la vez para los hombres y las mujeres que tienen encuentros eróticos juntos. Pero, ¿qué hay para las parejas homosexuales? Las empresas de juguetes han creado un nicho especial para los gays a los que les ofrecen juguetes específicos para ellos y así los venden. Es un mercado que funciona, que vende y que tiene unos productos que se diseñan en exclusiva para ellos. Vale, estos también pueden utilizarlos hombres no gays e incluso introducirlos en una relación sexual no exclusivamente gay, pero eso ya es otra historia. Y se acabó.

Para las parejas lésbicas se recomiendan los juguetes diseñados para mujeres, los creados para la doble penetración y generalmente los arneses o strapon. ¿Por qué? Porque no hay unos productos exclusivos, pensados y diseñados para las parejas de mujeres. En primer lugar se supone que todas deseamos la penetración. La penetración con un juguete de forma fálica, y si no, atrévete a encontrar algo que no lo sea. Se nos ofrecen dobles dildos para satisfacer esta supuesta necesidad sexual. Arneses para cubrir la inculcada fantasía de que nos gusta sentir el poder de embestir y juguetes polivalentes, es decir, que sirven para penetraciones anales, vaginales, para todo tipo de parejas… y así ya está la necesidad cubierta. Como sirve para todxs, no hay que darle más vueltas. Pero el quid de la cuestión no es que sirvan o no, es que realmente cumplan la función que se les supone y que sean cómodos y satisfactorios para las lesbianas.

Dildo o cachiporra
Dildo o cachiporra. El dildo doble clásico al más puro estilo porno

¿Esto es solo cosa mía o nos pasa a todas?

Tengo un gran fondo de armario de juguetería erótica, lo admito. Mirando, revisando y tras las relaciones sexuales compartidas me di cuenta de que entre todo lo que tengo solo uno nos era satisfactorio para usar conjuntamente. Me lancé a preguntar si esto me ocurre a mí sola o también les sucede a otras parejas lésbicas y la respuesta fue abrumadora. Todas las mujeres que se han puesto en contacto conmigo coinciden en que se sienten realmente frustradas a la hora de encontrar un juguete que les guste y les sirva de verdad.

Andrea y su pareja querían lanzarse a probar nuevas experiencias, pero su deseo se quedó por el camino. “Hace poco quisimos experimentar con algún juguete y nos encontramos con que casi no hay dildos dobles, y los que hay suelen tener la mayoría forma de pene. Nos costó horrores encontrar uno que no tuviera un tamaño desmesurado y que tuviera forma hergonómica, y es realmente frustrante”. “No es que tengamos fobia al pene, pero siempre es lo mismo, el falo como centro de todo el placer y en este caso de nuestros juguetes sexuales”.

Marian y Claudia utilizan juguetes de vez en cuando como complemento a sus relaciones. “Los gustos van variando y vamos probando”. “Lo que no nos gusta es la falta de realismo, no estético, sino más bien en la textura, la densidad o la ergonomía de los juguetes”. “No nos atrae la idea de ponernos arneses, son aparatosos e incómodos por eso a veces usamos dildos dobles, pero cuando hay mucha excitación o el sexo es más duro, el dildo doble sin sujección se resbala constantemente y tienes que estar agarrádolo con una mano. Al final, te resta libertad para hacer otras cosas y no estás cómoda”.

No son solo los juguetes lo que no está adaptado. Mónica y Lucía se iniciaron en la juguetería con unas fundas para dedos. “Queríamos algo diferente para probar. Compramos unas con relieves, pero no sabemos si es porque están pensadas para dedos masculinos, nos quedan grandes y se nos caen. Hemos probado a meter dos dedos en una para evitarlo, pero no caben. Por lo que para nosotras ya es algo descartado”. “Los vibradores tampoco nos convencen. Queremos algo exclusivo para nosotras, algo que no simule un pene”. Al igual que Marian y Claudia sostienen que el tacto de los vibradores no les agrada, “antes de comprar uno toqué muchísimos… pero nada, son las texturas, que no me atraen” confiesa Mónica.

Thais Duthie, la escritora y sexblogger, ha probado casi de todo. Cuando le pregunté si creía que existían juguetes para lesbianas me respondió que “existen, pero de aquella manera”. “Seguro que sí los han diseñado pensando en dos mujeres teniendo sexo, pero lo han hecho en el más puro estado de desconocimiento”.

Pasa como con las películas porno lésbicas mainstream. ¿Quién las hace? ¿para qué público y con qué objetivo? Ahí está la respuesta. Detrás de todo está el pensamiento heterosexual que, igual que en un rodaje, en el diseño de un juguete, lo que se hace es especular e intentar acertar qué es lo que va a gustar y no cubrir las necesidades reales. Heterosexuales pensando en un público lésbico. 

“Mi experiencia es que ningún juguete que yo haya probado ha sido diseñado exclusivamente para lesbianas, y si lo ha sido no es funcional, tienen fallos” añade Duthie. Me pone como ejemplo algunos de los juguetes que ha probado y que se supone están pensados en parejas lésbicas. Los famosos dobles dildos “El primero que probé fue New Wave de Fun Factory, es extraño que cada extremo sea diferente, uno es más grueso que otro. Las sensaciones son muy diferentes para una y para la otra y la parte central es demasiado blanda y no se sujeta demasiado bien, aunque es un buen intento”.

Los arneses sin correas parecían ser la solución a todos nuestros problemas. Cómodos, te sientes libre y disfrutan las dos. Ya, será en teoría porque en la práctica mi experiencia es como la de Marian y Claudia, se resbala, los músculos pélvicos tiene que tener la fuerza de Thor para mantenerlo siempre en su sitio y además, no tienen el tamaño idóneo para satisfacer a las dos. Thais dice que de esos el único que le parecía que iba por buen camino es Sharevibe, de la misma marca que el anterior pero “a ver quién se atreve con eso… La que lleva la parte más gruesa tiene que tener una musculatura vaginal muy en forma para sostener el juguete sin que se caiga, y encima meter y sacar el extremo. Un poco lío. Yo hago ejercicios de kegel y no fui capaz de usar este juguete en condiciones. Como dije en una reseña: el extremo gordo es perfecto para usarlo como mango, y ya está”.

Y ante todos éstos surgen los juguetes dobles súper revolucionarios. Valen para dobles penetraciones en una misma y en diferentes personas, por eso son válidos para parejas lésbicas. Una vez más, en la teoría. En la práctica, “yo no lo veo, sinceramente” dice Thais Duthie. “Me parece perfecto para masturbación en solitario: el extremo más grueso vaginal y el más pequeño anal. Si no, otra vez, la que lleva el grande le lleva mucha más ventaja a la otra”

Yo también tengo este juguete y lo uso en sexo compartido, la verdad que nunca en solitario. Está bien que cada una puede tener su extremo. Se lo introduce y con el mando vas cambiando el modo de vibración. Puedes moverte, tienes libertad en las manos y lo que te permita el cable de unión, pero le falta algo. No se siente el movimiento, a veces tienes que tener cuidado cómo te giras para no tirar demasiado y como dice Thais, que las dos vayan sintiendo lo mismo, lo cual es difícil cuando cada parte es diferente.

Nos quedan los arneses normales y corrientes a los que les colocas un dildo o vibrador. Para Thais el mejor es el de BS Atelier, yo no lo he probado, pero cuando alguna vez se me ha ocurrido hacer algún invento… está bien en el momento, pero deja dolor en la zona por las embestidas y esto ocurre también con los que venden en los sexshop. Generalmente están pensados para un juego fetichista y no particularmente para el disfrute de dos mujeres.

Las lesbianas en los sexshops

¿Dónde está la zona lésbica? Como las lesbianas somos mujeres, solo hasta que leas a Monique Wittig, nuestros juguetes son todos los pensados y diseñados para mujeres. Cuando buscas un dildo doble, un arnés o un juego que sirva para dos mujeres tienes que dirigirte hacia la parte de fetichismos. No hay una sección clara para nosotras.

Para los gays la hay, suele haber un rinconcito para sus juguetes sexuales, anales principalmente. Para los nuevos juguetes para parejas se ha creado ese espacio. Pero para encontrar algo que nos valga hay que preguntar a la o el dependiente para que nos oriente de entre todo lo que hay, qué podemos aplicar a nuestras relaciones.

Pero esto no ocurre solo con la juguetería erótica. También sucede con los juegos y lencería. Mónica cuenta que ha ido a varias tiendas de productos sexuales y eróticos en busca de un juego de cartas erótico, “he ido a muchos y en todos me dicen lo mismo, que no hay para mujeres. La solución que me dan es que compre unas para heteros y que lo hagamos con un vibrador. Pero no es lo mismo, no es para nosotras”. “Me sorprende mucho que no me ha pasado solo en uno, sino que soy incapaz de encontrar una tienda que las tenga y la respuesta que me dan siempre es la misma”.

En cuanto a la lencería sucede lo mismo. ¿Os habéis fijado que siempre es del mismo estilo? Soy una fanática de la ropa interior y afortunadamente puedo encontrar lo que me gusta en tiendas no especializadas, pero si te gusta algo diferente, siendo mujer, ni siquiera en las love store lo ofrecen. La línea siempre es la misma. ¿y el público? también. Y para encontrar algo alejado de esa línea femenina estándar tienes que ir a los productos “fetichistas” de nuevo.

Hasta el packing y marketing de los productos es poco inclusivo. Ahora los juguetes se presentan de una forma más elegante y ya no hay fotos explícitas, por lo general, en las cajas, pero la forma de venderlos y anunciarlos sigue siendo normativa y heterosexual. Y si buscas un producto de gama media a precio asequible entonces sí que olvídate. “A ver de dónde sacan nuestras lectoras el presupuesto. Los arneses que acostumbro a ver en tiendas que son más baratos son muy malos de calidad y apenas sujetan” apunta Thais Duthie.

El tema de la erótica ya sea a través de revistas, películas, cómics, libros… es otro gran tema a tratar. Los que representan sexo lésbico no lo hacen pensando en un público lésbico, sino como algo morboso y que nos puede poner a todos. Los productos creados exclusivamente para las lesbianas son muy escasos y difíciles de encontrar.

Como anécdota, en mi última visita a Berkana, en Madrid, estaba encantada con todo lo que vi, pero me decepcionó ver que la parte final de la tienda estaba llena de productos eróticos audiovisuales para público gay (solo hombres) y no había lo mismo para lesbianas. Para encontrar un cómic erótico lésbico he tenido que hacer una gran investigación por Internet y ver dónde podía conseguirlo, porque no es algo “corriente”.

Cuando creas un producto lo diseñas pensando en el público al que te quieres dirigir. Entonces lo único que me queda preguntar es: ¿nadie quiere crear productos para lesbianas?

¿Por qué?

 

 

Guía de materiales de juguetes eróticos

Un día al ir a coger uno de mis juguetes sexuales me encontré con una desagradable escena. La última vez no los guardé en diferentes bolsas de tela, cosa que he aprendido que es conveniente hacer, y algunos de ellos se habían pegado entre sí. Pero, la situación era peor de lo que pintaba, no es que se hubieran pegado un poco, es que uno se había comido al otro. Sí, así tal cual. Sus cuerpos se habían acoplado tanto que se habían derretido uno con el otro. ¡Eso sí que es pasión!

No seré yo quien le ponga barreras a la pasión, pero… sin dos juguetes que me quedé por no saber que hay materiales que, además de no ser de muy buena calidad, son incompatibles. Vamos que no se si se han fusionado por pura pasión o porque se odian y en una pelea de egos falos acabaron de esa guisa. Como una imagen vale más que mil palabras, mirad cómo fue la escena.

Para que no os pase lo que a mí, os recomiendo que pongáis mucha atención a la calidad de los productos y a la hora de comprar un juguete prestéis atención al material con el que está hecho. Y no solo por miedo a que se pegue a otro, sino por vuestra propia salud, ya que algunos pueden contener algunas toxicidades.

Para ello os propongo una pequeña guía de materiales para tener las ideas claras. Los materiales más utilizados para la fabricación de juguetes son la silicona, el cristal, el metal, la cerámica, el plástico, TPR no poroso, elastómero, compuestos de silicona, caucho termoplástico, látex, caucho, Jelly o gelatina sintética.

La silicona es el material más seguro del mercado. Hay que tener cuidado porque hay fabricantes que con el 10% de silicona, ya etiquetan que  el juguete está hecho de silicona, y es que la normativa así se lo permite. Por lo general, los dildos y vibradores de marcas conocidas fabrican con este material sus productos. Es la mejor opción para respetar la salud sexual, ya que es el más higiénico y compatible con la piel. La silicona es inodora, incolora y resistente a temperaturas muy altas y dura mucho tiempo en perfectas condiciones. Es flexible, suave y no mancha ni corroe los materiales en contacto con ella. No presenta ninguna toxicidad y no tiene reactividad química. Para limpiar, es uno de mis materiales favoritos, simplemente vale con usar jabón neutro y agua. Lo que sí hay que tener en cuenta que no se debe usar lubricante de silicona, mejor con base de agua. De todos modos yo siempre uso ese y así te olvidas de con qué es o no compatible.

El elastómero termoplástico (TPE) o caucho termoplástico (TPR) es un material seguro, ligeramente poroso y no se puede desinfectar. Lo bueno es que no tiene ftalatos, es duradero y suele presentar una textura suave. Si no está mezclado con silicona se puede utilizar cualquier lubricante, pero si tiene algo, hay que tener cuidado.

El plástico ABS es otro de los materiales comunes. Es un plástico de alta resistencia, utilizado en la fabricación de numerosos aparatos, pero está considerado como un material cancerígeno. Yo os recomiendo evitar comprar juguetes eróticos hechos con ABS en la parte que vibra o que se introduce en el cuerpo. Tal vez veáis que pone hecho con TPR la parte que toca nuestro cuerpo y ABS los controles del juguete, en este caso no existiría riesgo. Es un material bastante utilizado pero, aún así, a mi personalmente no me convence.

El látex es un material bastante barato que se puede moldear de muchas formas y por eso ha sido siempre uno de los más populares en la industria de los juguetes eróticos. Los juguetes de látex se pueden usar tanto con lubricantes a base de agua como a base de silicona, pero es un material bastante poroso, lo que significa que pueden absorber olores y albergar bacterias, por eso no es recomendable compartirlos. La única manera de preservar perfectamente un juguete de látex es usando un preservativo. La mejor forma de limpiarlo es con agua tibia y un jabón neutro o antibacterias o un limpiador específico para juguetes eróticos. Es recomendable dejar que el juguete se seque al aire y luego guardarlo en una funda. No debe mezclarse con otros juguetes ya que pueden deteriorarse con facilidad (véase mi caso).

La jelly o gelatina es uno de los materiales más usados porque permite moldearlo fácilmente y tiene un coste muy reducido. Los juguetes hechos de jelly son una buena opción para probar qué tipo de juguete te gusta o experimentar al principio. Una vez que quieres un buen juguete, duradero y sano, yo recomendaría acudir a otros materiales.  También deben usarse con lubricantes de base al agua para que no se estropeen. Este material contiene PVC, lo que a su vez lleva algunos ftalatos. Es decir, que no es muy bueno utilizar este material. Es elástico y manejable, por eso yo diría que se redujera a las primeras experiencias. A veces estos juguetes huelen a plástico, algunos nos podemos encontrar que tienen la marca del molde y burbujitas en su interior. También es necesario alejarlo de sus compañeros de juegos porque puede dañarlos o dañarse él mismo. Tiende a absorber olores por lo que se recomienda lavarlo con agua y jabón neutro o limpiadores específicos.

El PVC es un buen conductor de las vibraciones, por eso se utiliza mucho en la juguetería erótica (como el ABS). Los juguetes de PVC se pueden usar con cualquier lubricante, ya sea de base acuosa o de silicona y suelen ser más rígidos que los fabricados en otros materiales. Éste es uno de los juguetes que mejor se limpian. EL PVC es el único material, junto al cristal y el metal, que se puede desinfectar con alcohol (hay que limpiarlo después con agua para eliminar los restos de alcohol).

Otros materiales más ecológicos y positivos para nuestros cuerpos son el cristal, la cerámica o la madera. Yo de madera no he visto muchos, pero los hay. El cristal y la cerámica nos permite jugar con las temperaturas y no contienen toxicidades. Para mí, son una opción muy valorable. Suelen tener diseños atractivos y llamativos, son duraderos (si no se te caen), se limpian con facilidad con agua y jabón neutro, no hay problema de compatibilidad con otros productos ni con lubricantes y son ecológicos.

Elijáis el material que elijáis, yo os aconsejo que siempre los lavéis antes de su uso y después. Los sequéis bien y guardéis en una bolsita de tela pare evitar confrontaciones o deseos furtivos dentro del cajón y que hagan que las partes resulten dañadas.

El precio es una de las cosas a tener en cuenta cuando buscamos un juguete nuevo, pero dentro de un precio medio, a veces es mejor invertir un poquito más y asegurarnos de que la calidad es la que deseamos y que nos va a durar y seguir el ritmo. Porque sino, tal vez al cuarto uso nos quedamos sin juguete (sí, también me ha pasado). Entiendo que el coste es muy importante y por ello os propongo que si todavía no habéis utilizado ninguno, os inclinéis por uno en el que se equilibre precio y calidad, aunque no sea el que más os llama la atención, y más adelante cuando seáis experimentadxs jugueterxs y sepáis lo que realmente os gusta ya podéis ir ahorrando para el objeto deseado.