En sangre, cuerpo y alma ♀️

Mi historia puede que sea muy similar a la tuya. Un cuerpo púber que empieza una revolución. Llamo revolución a lo que resbala entre nuestras piernas una vez al mes, lo que comunmente llamamos regla, periodo, menstruación, la tía… es curioso todo lo que se crea alrededor de algo que nos han enseñado a esconder. La verdad que no recuerdo el momento exacto en el que tuve mi primera regla, lo asumí con naturalidad dentro de casa, pero fuera la vergüenza mandaba. Lo que sí recuerdo es la primera visita al ginecólogo. Mis reglas no eran regulares, me diagnosticaron ovarios poliquísticos y me recetaron la píldora anticonceptiva para “regularla” y aquí acabó la historia, ¿te suena?. No me explicaron nada más, ni por qué sucedía eso ni cuáles eran sus razones por las que creía que debía tomarla. Tendría más o menos 17/18 años y no cuestioné al médico. Después de unos años y con el cambio de rutinas sexuales decidí dejarla, se lo comuniqué al médico y tiré las pastillas. La verdad que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, ahora sé que fue una decisión que me llevó a conocer mejor mi cuerpo.

Menstruación Consciente

Dejar la píldora supuso que el cuerpo, después de un tiempo, comenzara a regularse solo y aprendiera a escucharlo y sentirlo. Ahora sé que a esto le llamamos ser conscientes de nuestros cuerpos y en cuanto a la menstruación estoy fascinada del gran paso que hemos dado haciendo visibles nuestras vivencias y experiencias. Hay muchas personas menstruantes que cuentan cómo podemos aprender de nuestros cuerpos y cómo la falta de información ha hecho que nos desconectemos. Hablamos mucho últimamente de menstruación consciente pero ¿qué es en realidad menstruar conscientemente? Sonia Encinas, comunicadora, sexóloga experta en género y coach ha creado un programa para que las mujeres aprendan de sí mismas a través de sus ciclos. “Para mi menstruación consciente es el arte de compren nuestro ciclo menstrual, y no solo cuando ocurre el sangrado, sino el que nos acompaña todo el mes. Es entender cómo funcionan nuestras hormonas sexuales, de qué modo nos afectan y por qué fases pasamos mes tras mes. Somos cíclicas, y entender el significado de eso nos da permiso para entendernos a nosotras mismas y manifestar nuestros distintos estados con total libertad, sin ese miedo tan patriarcal a que nos tachen de locas. Nuestros cambios hormonales cíclicos se han interpretado como un “desequilibrio” obligándonos durante siglos a encajar en un solo tipo de mujer: la mujer ovulatoria y resulta que somos todas nuestras fases por igual”. “Pero no es solo eso menstruar conscientemente, sino también conocer de qué se compone el sangrado, de dónde viene y qué usar para evitar los químicos de los tampones y compresas. Es muy importante saber cómo debemos atendernos a nosotras mismas durante los días de sangrado y qué supone hacerlo en una sociedad patriarcal y capitalista.”

Sonia Encinas es una abanderada de la Sabiduría menstrual que define como el conocimiento de nuestros cuerpos que hemos perdido y con el que debemos re-conectar. Todo esto parece muy bonito, pero siendo sincera no es fácil y no es igual para todas. Por eso Encinas cree que debemos parar y despertar. “Una forma fabulosa de empezar es seguir un diagrama menstrual y tomar notas durante tres meses consecutivos. Ya solo ese paso supone una revolución en nuestra vida porque de repente entendemos”.

Hacerlo en casa y “solas” siempre es un pelín más difícil por eso Sonia ha creado el taller donde poder compartir todas estas experiencias. “La información es poder, por eso primero hablamos de la teoría y luego la aplicamos. Hablamos de las hormonas, comprendemos cómo funcionan y nos afectan y luego reflexionamos juntas sobre nuestras diferentes vivencias, sobre cómo cada una se ha relacionado con su ciclo, su sexualidad y de por qué al sistema patriarcal le conviene la desconexión de las mujeres de sus cuerpos”.

Conocer el ciclo menstrual nos hace conocernos mejor -Imagen de Duvet Days-

Tengo que confesar que a mí me cuesta entender el ciclo, las fases y aclararme con todo ello y Sonia da la clave “Nos cuesta tanto porque no nos han enseñado ni nos han dado permiso para manifestar nuestros cambios cíclicos libremente. Hemos aprendido a esconderlos, pero tiene solución. Una vez que tomamos conciencia, no hay dificultad . Aprender a hablar el lenguaje del cuerpo está entre nosotras”.

¿Qué es la menstruación?

Hace poco enredando en Instagram vi que Xusa Sanz, activista menstrual, enfermera, educadora sanitaria y terapeuta menstrual de Soy Tu menstruación publicaba un post contando qué es la menstruación y yo me pregunté ¿es realmente necesario a estas alturas explicar qué es?. “A pesar de ser un fenómeno que afecta a la mitad de la población, es necesario explicar qué es y en qué consiste una y otra vez porque no hay una cultura
menstrual consolidada. Mas bien, todo lo contrario, la menstruación es un tabú, un
estigma rodeado de mitos, de falsas creencias y de ideas que se deben desterrar
poco a poco para dar paso a una aceptación y a una normalidad”. “La menstruación no es mas que el desprendimiento del revestimiento del útero (endometrio) donde, en caso de embarazo, se hubiera implantado el embrión. Al no haber fecundación, se produce el sangrado vaginal o menstruación, siendo esta la parte visible del ciclo menstrual. Esta sería la explicación puramente biológica del funcionamiento del ciclo menstrual (que consta de diferentes fases, la fase folicular y fase lútea, que a su vez se subdividen en otras dos fases mas cada una). Pero si vamos más allá de la faceta reproductiva, el ciclo menstrual es una herramienta muy útil de autoconocimiento y de autocontrol. Las alteraciones hormonales se manifiestan en desajustes menstruales y otros síntomas, los cuales podemos interpretar y nos pueden ayudar a encontrar el origen del problema. En
definitiva, el ciclo menstrual es un indicador de salud”.

Hay diferentes maneras de hacernos conscientes de nuestros ciclos y sencillos hábitos diarios pueden ayudarnos. “Una manera de menstruar de forma consciente es adaptar tu ciclicidad a tu vida diaria y no al revés. Hoy en día esto es una utopía porque las exigencias laborales, familiares y sociales invisibilizan nuestra naturaleza cíclica y ni si quiera se entiende que en cada fase del ciclo nuestras necesidades cambien”. “Personalmente funciono con dos calendarios totalmente diferentes: mi calendario menstrual por una parte y el calendario gregoriano, intento que sea el menstrual el que se adapte al gregoriano y no al revés, esto no siempre se puede llevar a cabo, pero, ¡al menos se intenta! Para mi es una herramienta muy útil y potente de autoconocimiento, a parte de que me ayuda a organizarme según mis necesidades”.

Conocer cómo es tu flujo te hace saber más de ti

En un momento social en el que nos hemos parado a pensar en todo lo que nos rodea y cómo afecta a nuestros cuerpos, debemos repensar la alimentación que tenemos y cómo está repercutiendo a nuestras vidas. Xusa Sanz recomienda tener una buena alimentación siempre y asegurarnos de que tenemos unas buenas reservas de hierro, consumir productos frescos, de proximidad, ecológicos, no abusar de la bollería y los procesados así como del consumo de alcohol y café.

No me llames loca, prefiero lunática

¿Cuántas veces lo habéis oído? estás loca porque te cambia el humor o porque sientes de diferente manera. Esto tiene una sencilla explicación, ¡el ciclo! Sanz lo aclara: “Las fases del ciclo menstrual van de la mano de fluctuaciones hormonales que  producen cambios a nivel físico y psíquico (aunque no hay que olvidar que somos seres bio-psico-sociales
y nuestro entorno también nos influye). De forma estandarizada, en condiciones ideales, se podría decir que la primera mitad del ciclo que comprendería desde el primer día de sangrado hasta la ovulación, se trataría de la etapa mas enérgica, con los niveles de estrógenos mas altos, que se traducen en mayor fuerza y resistencia, mayor actividad y en
definitiva, momento mas de proyección exterior. La segunda mitad del ciclo o fase lútea, desde el momento posterior a la ovulación hasta el primer día de sangrado de nuevo. En esta fase bajan las revoluciones, entraríamos en un momento de pausa, calma, reflexión, debido a la mayor presencia de la hormona progesterona”.

Sexo y menstruación

Conocemos nuestros ciclos, nos hacemos conscientes de ellos, pero aún así a veces no podemos evitar odiarlos un poquito porque ¡la regla duele!. Hay afortunadas que ni se enteran y otras que cada mes sufren una auténtica tortura, de nuevo el desconocimiento hace que lo asumamos y no busquemos la razón de por qué nos sucede eso. Irene Aterido, socióloga experta en género y salud en Me duele la regla se lanzó a romper todos estos tabúes y ponerles fin. Pero cuando la regla duele o molesta o nos hace sentir incómodas el sexo pasa a un segundo plano.

El sexo durante la menstruación ¡sí!

“Antes de la menstruación la libido puede descender muchísimo debido al descenso de estrógenos y a la caída de la progesterona pero también algunas mujeres pueden ver aumentado su deseo sexual a niveles estratosféricos en la ovulación y justo después” afirma Irene Aterido. De nuevo volvemos al conocimiento como arma, ” Si el ciclo se conoce y se vive a nuestro favor, tanto la mujer como su pareja sexual notarán cambios y aprovecharán las diferentes fases para actuar en consecuencia. Si no conocemos el ciclo o no lo tenemos debido a la toma de píldoras con hormonas sintéticas o a menopausia, descubriremos de una manera dramática que el deseo está en el cerebro, ya que hay mujeres sin ciclo con un fuerte deseo sexual y otras que se despiden de su sexualidad al dejar de menstruar. Los aspectos emocionales son vitales en la sexualidad, no solo la biología del ciclo. Las expectativas psicológicas y los roles de género afectan a la vivencia de la sexualidad en hombres y en mujeres, así que si no somos conscientes de la menstruación nos guiaremos exclusivamente por esas expectativas y roles estereotipados y no pondremos nombre a nuestros estados diferentes. Si por el contrario somos conscientes, lograremos armonizarnos con nuestro ciclo menstrual y tener una sexualidad más asertiva, basada en lo que sentimos y necesitamos en cada fase y en nuestras vidas”.

¡Sexo y regla comparten pista de baile!

Hoy estoy que me subo por las paredes pero mañana no tengo ganas para nada, ¿os ha pasado?. Y seguro que también alguna vez habéis abandonado la idea de tener sexo durante los días de regla, ¡error! “El estrógeno desde el día del primer sangrado va en aumento y hace que tengamos más apetito. Disfrutar de un orgasmo durante el sangrado menstrual permite la salida más rápida del tejido menstrual por el cuello del útero gracias a los espasmos musculares del útero. Se dice que podemos “ahorrarnos” un día de menstruación, es decir, acelerar la expulsión de ese flujo por el canal vaginal y que se deposite en la copa, tampón, compresa o bragas. Las relaciones vaginales apetecen, sin duda, dada la lubricación adicional que proporciona el tejido menstrual que va cayendo por la vagina. La persona menstruante se siente mojada y, si no siente dolor menstrual (no tiene por qué sentirlo), esa sensación puede inducir conductas sexuales, seductoras y de autoerotismo. Creo que es un momento de sexualidad radicalmente sincera” dice Aterido.

Pero la realidad nos dice que cuando la regla nos duele el deseo cae y no nos apetece tener relaciones eróticas, sin embargo Aterido afirma que ” sexo y menstruación son algo muy placentero como para perdérnoslo, si el dolor menstrual nos quita las ganas debemos averiguar qué está pasando”.

Es necesario trabajar por una sexualidad positiva “que abarca mucho más que las relaciones sexuales”. “La sexualidad positiva promueve el valor de la diversidad corporal y fisiológica, la atención a las diferentes necesidades y apetitos, y ¿qué mayor sensor de esas variaciones que el ciclo menstrual? Si no lo conocemos, estamos relacionándonos de una manera incompleta, sesgada, estereotipada, de mujeres menstruantes que necesitan dispositivos que oculten la sangre, que no comunican que están menstruando, que no respetan su estado corporal, partenaires que rechazan hablar abiertamente del ciclo menstrual o ver la sangre se están conformando con una sexualidad típica, estereotipada, algo irreal”.

En Me duele la regla ofrecen coaching menstrual y servicios pensados especialmente para personas con endometriosis y otros trastornos ginecológicos. “El trabajo en la consulta sexológica es incidir en que otras formas de amar y follar son posibles y deseables. Hay que abandonar el coitocentrismo y el binomio pene-vagina.  No concibo que las mujeres con trastornos ginecológicos no prioricen el gozo sexual frente a, por ejemplo, el embarazo. Hay que llenar de placer la vida y , todavía más, la vida si convives con dolor crónico (25% afectadas de endometriosis). Además, los trastornos ginecológicos afectan emocionalmente porque suelen tener un desequilibrio hormonal fuerte de base, afectan relacionalmente porque la autoimagen y el sentimiento del propio valor como mujeres están en niveles bajos debido al sexismo y al capacitismo, afectan socialmente porque la mujer enferma debe ser cuidada y deja de ser cuidadora y sus relaciones de amistad y laborales se ven perjudicadas”. De ahí la importancia del coaching menstrual “Para que puedan tomar decisiones sobre su salud sexual en libertad, sin más constricciones que su salud más elemental, pero también coloquen en esa matriz de decisión aspectos como el placer, el deseo, la libido, prácticas eróticas, la manera de relacionarse en pareja, el ars amandi en definitiva”.

Me quedo con la consciencia y conciencia de SER, de ser yo como cuerpo menstruante y como alma. La información y autoconocimiento es libertad y si nos sentimos libres cogeremos fuerza para ir derribando todos esos tabúes que aún existen sobre la menstruación. 

No me quiero despedir de estas tres sabias menstruales sin antes preguntarles qué es para ellas la menstruación.

La menstruación fue una maldición, un dolor mensual, luego fue un aviso, ha sido algo fascinante de ver variar, ha sido mediciones, calendario, textura y olor , fue el aviso de que algo no iba bien en mi cuerpo (sufro endometriosis rectovaginal) y una vez pasada la cirugía es el recordatorio de que estoy viva. Es un índice de salud global, es un algo cíclico que me alegra y alivia cada vez que baja. Aunque a mí personalmente me afecta mucho por la enfermedad, me gusta tenerla, usar la copa, probar distintos métodos, es fascinante. Es también un momento para mí qu me gusta vivir con lo esencial. Si esto no es posible, se convierte en una etapa muy difícil. Por eso es importante reposar y aprender a descansar socialmente. El descanso individual no se puede realizar sin un apoyo social. Menstruar sin dolor ni estrés debería ser un derecho de todas. Porque es un proceso importante para nuestras vidas”

Irene Aterido

Me duele la regla

 

Para mi la menstruación, o mejor dicho el ciclo menstrual, es mucho mas que un proceso fisiológico, se ha convertido en una herramienta muy potente de gestión de mi salud y medio por el cual me he empoderado a otros niveles.
Entender mi ciclicidad me ha hecho ser mas consciente de mi cuerpo, de mis
necesidades y de mi entorno. También se que es una fase en mi trayectoria como mujer, es una etapa de mi vida que acabará y vendrá otra con otras características y con otras bondades diferentes.

Xusa Sanz

Soy tu menstruación

 

Un maravilloso descubrimiento y una maravillosa reconciliación conmigo misma y con mi cuerpo. La menstruación es mi mejor oráculo.

Sonia Encinas

 

 

Sexo 👀 y feminismo 💪

A veces os preguntaréis, ¿qué tiene que ver el feminismo con los encuentros eróticos? Y por qué me empeño tanto en mezclarlo y meter el feminismo en la cama. A veces me han dicho que el feminismo y las reivindicaciones deben quedarse fuera de la habitación, pero yo no estoy de acuerdo. Como mujer sexual que soy, en mi forma de comunicarme eróticamente entran mis convicciones feministas. Sin ellas no sería yo y sin mí misma no podría tener una vida sexual satisfactoria.

¿Un encuentro erótico es solo una forma de sentir placer o puede ser una vía de expresarnos políticamente ? Para mí el sexo, entendido como encuentro erótico, es una vía que utilizo para poner en práctica mis convicciones. Dicho así suena un poco utilitarista y parece que despojo al erotismo de toda su esencia y lo dejo en algo meramente usable, como una herramienta. Lo que quiero decir, es que en el disfrute que hago con mis erotismos, sola y en compañía, mi mente y mi cuerpo están impregnados de esas ideas.

🧐 ¿Te has cuestionado de dónde provienen tus fantasías?

Si nos paramos a pensar, las prácticas sexuales habituales tienen una connotación social muy relevante. Las posturas, los roles, el imaginario erótico… en un principio está masculinamente construido. Es la parte principal, el placer se produce y reproduce para la mirada masculina (hombres sociales) mientras que, por otra parte comienzan a surgir eróticas discursivas especialmente diseñadas para la mirada femenina (mujeres sociales). Es la otra cara de una misma moneda. Por un lado, la cara de la moneda masculinizada muestra ciertos adjetivos eróticos, mientras que por la otra adquiere unos tintes totalmente diferentes. Dice E. Illouz en El consumo de la utopía romántica que hoy en día el amor está feminizado. Los adjetivos que se refieren al amor suelen ser “agradables”, “íntimo”, “tranquilo”, “dulce” o “tierno”. Domina una imagen de romanticismo que nos mete a todxs en una esfera de sentimientos feminizados. ¿Por qué es el amor y los sentimientos lo que está feminizado y no la pornografía, por ejemplo? Porque cuando hablamos de sexo y lo relacionamos con mujeres, ese sexo cambia totalmente. Se vuelve a la idea, socialmente implementada, de que que a las mujeres no nos gusta el sexo, nos gusta el amor. El amor entendido como la parte más tierna y sentimental de los encuentros eróticos, como si a nosotras no nos gustara su parte más física.

De aquí heredamos un imaginario erótico diferenciado por géneros. Lo que les gusta a unxs, no le puede/debe gustar a otrxs. Dentro de este imaginario erótico se estereotipa el ideal de belleza, el ideal de qué es sexy, atrayente, sensual y qué no lo es. Un cuerpo que cumple con determinadas formas será atractivo, mientras que si hay algo en él que lo diferencia de los otros, perderá un punto en la escala normativa de soy un/una tía/o buena/o. Y diréis, ya bueno y qué hay de feminismo en todo. Precisamente lo que leéis, nada. No hay una mirada crítica hacia nuestro comportamiento erótico en la sociedad si no lo atravesamos con el feminismo. Una vez que cambiamos la mirada y miramos cómo nos relacionamos con nuestro entorno vemos cómo chirrían los discursos. Cómo nuestro comportamiento hasta ese momento no ha salido de verdad desde dentro de cada unx de nosotrxs. Es necesaria una deconstrucción del imaginario erótico, un análisis de qué es lo que nos excita, lo que nos pone y por qué lo hace. Y lo que me parece más importante, la clave está en reconstruir esos imaginarios y esas maneras de comunicarnos eróticamente atendiendo a nuestros deseos. Cada personas es sexualmente diferente y diversa y por eso no podemos aceptar una heterogeneización sexual si somos diferentes, deseamos diferente y follamos de maneras diferentes.

El sexo como arma política

En el artículo que he publicado este mes en El Sextante decía que masturbarse es, para mí, un acto político. Meterse la mano entre las bragas y reconocerse como mujer deseante y defender la diversidad de deseos de las mujeres es la mejor arma política sexualmente hablando. La sexualidad de las mujeres se relega en muchos casos a la atracción de una pareja y a la reproducción, es por eso que una vez que una mujer se encuentra en una estabilidad sexual y sentimental, su deseo se va desvaneciendo y se centra en el placer por y para la pareja. La individualidad, de la que tanto hablamos en el sistema social actual, desaparece cuando la cama se comparte diariamente. Que todos disfruten, pero ¿qué hay de una misma? Cuando aparece una pareja a la que complacer y una vida en la que el tiempo es el bien más escaso, el auto placer es la última necesidad.

De ahí que reivindiquemos el auto-placer como arma. Tocarnos, masturbarnos y sentirnos es un camino hacia el auto-conocimiento. Este autoconocimiento nos hace ser conscientes de qué es lo que nos gusta y qué no. Cuando nos empoderamos en nuestra intimidad, lo hacemos a la vez ante lxs demás. Tengo claro lo que quiero y deseo, puedo demostrárselo al mundo. Y al mismo tiempo somos conscientes de cómo somos realmente. Puedo no entrar en los cánones, pero eso no quiere decir que sea menos atractiva. Soy diferente y en esa diferencia es donde debemos encontrar nuestras esencias.

👄 Mis encuentros eróticos y mis deseos ¿son feministas?

¿Qué pasa cuando nos encontramos con que algo que nos gusta no entra dentro de “lo bien visto” por el feminismo? Esta es una discusión que he tenido varias veces. Me quedé atónita cuando me contaron que hay gente que no admite que a otras, feministas, les gustaran los roles de sumisión donde ellas eran las sumisas o juegos donde hay violencia de por medio. Y es aquí donde surge el “que el feminismo se quede fuera y que cada unx disfrute como quiera”. A mi me puede gustar ser sumisa, si soy consciente de qué juegos acepto, lo hago con mutuo consentimiento y es algo de lo que disfruto, ¿por qué no lo voy a hacer? Volviendo al tema del imaginario erótico, ¿qué pasa si mi fantasía más recurrente es que me ataquen? ¿como soy feminista no me puede gustar? Lo importante, para mí, es ser conscientes de las realidades. Podemos hacer una análisis individual y hacernos conscientes de por qué me atrae eso, pero si es algo que nos hace excitarnos y no hay mayor perjuicio, por qué no voy a permitirme excitarme con ello.

Con la pornografía sucede algo similar, yo siempre animo a buscar un porno más diverso en el que nos sintamos identificadas y se atiendan a todos los deseos, pero si a veces (o más) me apetece acudir a una película porno mainstream porque me gusta o porque en ese momento es lo que me apetece, ¿por qué privarnos? Los deseos son parte de nosotrxs y debemos disfrutar de ellos sin restricciones, para mí el feminismo está dentro de mi mundo erótico y mi mundo erótico intento construirlo con mis principios feministas presentes, pero ese mismo feminismo en el que yo creo no me coarta ninguno de mis deseos.

Hace poco dije que follarnos es un acto revolucionario y de verdad lo creo. Desde nuestros deseos y sexualidades podemos cambiar el mundo.

 

Taller Porno Feminista en Somos Peculiares

¡Así se empieza la semana! Os comparto la información sobre el Taller de Porno Feminista que haré el próximo 2 de Marzo en el espacio de Somos Peculiares.

¿Cómo te sientes cuando ves porno? ¿No encuentras una película que te guste y te represente sexualmente? ¿Crees que lo que ves en la pantallas es solo ficción y no te atreves a ponerlo en práctica? Con el taller de Porno feminista te proponemos descubrir que el porno es mucho más que una película de sexo explícito.

El porno es atravesar la pantalla y sentirnos dentro de una trama en el que el sexo es el protagonista. Pero, ¿qué pasa cuando ese encuentro erótico que estamos viendo no representa nuestros deseos y sexualidades? Hemos llegado a este punto y por eso en este taller queremos mostrar una nueva forma de ver porno, descubrir otro tipo de cine para adultos que represente nuestras sexualidades y, además, aprender que también podemos ser los sujetos de un vídeo pornográfico.

Por ello, desde Somos Peculiares y Ars Eroticas os proponemos a través de María Torre, quien dirigirá el taller, saltar la barrera de la ficción y que nos creamos protagonistas de nuestras propias historias. Además de ser una manera de erotización, vernos a través de la cámara nos hace cambiar la mirada sobre nosotras mismas y sobre nuestro cuerpos. Reflejar nuestras sexualidades nos ayuda a valorarlas y crecer con ellas. Empoderarnos a través de nuestras sexualidades, de eso se trata.

El taller, que será el viernes 2 de marzo en la redacción de Somos Peculiares y durará dos horas aproximadamente, consta de dos partes: una teórica y una práctica. En la parte teórica hablaremos de por qué existe este movimiento, quiénes están detrás de él y dónde podemos encontrarloVeremos muchos vídeos, partes de documentales y hablaremos largo y tendido. ¡Nos vamos a escuchar! Vamos a contar cómo nos sentimos cuando vemos porno, dónde accedemos a él, para qué nos sirve… y debatiremos sobre las películas que os proponemos.

En la parte práctica, y tras ver todo lo anterior, pondremos a trabajar la imaginación. Haremos un pequeño guión de una película en la que reflejaremos lo que nos apetezca. Aquí hay libertad total para crear y sacar de nuestro imaginario erótico las mejores propuestas.

Como colofón, os podréis llevar todo impreso para que podáis seguir investigando en casa y compartirlo con quien os apetezca. También se sorteará una lámina. El taller incluye una consumición (refresco, cerveza o kalimotxo).

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La sombra de los desnudos

¿Mi desnudez sirve para algo?

Es una pregunta que me hago a menudo. Tengo que reconocer y confesar que aunque en las redes sociales todo parece muy happy y que mostramos nuestros cuerpos con mucho orgullo, no siempre es así. Soy una persona que le da muchas, muchas, muchas vueltas a las cosas y que siempre quiero saber que hay detrás de todo, aunque sea una cosa insignificante, y con las redes sociales me pasa muchísimo. Cuando veo una foto estupendísima de alguien que posa o parece que no posa y que además aparentemente es una foto improvisada o que salió así sin más, me pregunto ¿será así de verdad? ¿cuántas fotos habrá descartado antes? ¿se hace una foto y ya está, la sube y queda contentx con lo que ve en la pantalla?

Por experiencia intuyo que no. Cuando yo grabo un vídeo o hago una sesión de fotos, diciendo sesión parece que hago algo súper profesional pero para nada es así. No tengo ni trípode, ni luces ni nada, así que empiezo a poner cajas para poner el móvil a una altura apropiada y bueno con lo de la luz… hago lo que puedo (un día os enseñaré el show que monto cada vez) al mirar el resultado nada me convence, que si me ha salido un michelín por aquí, que allá me hace una arruga, que vaya cara, la tripa, el costado… y así hasta estar un buen rato para dejar una que más o menos me convenza. Y, ¿por qué es todo esto? porque no termino de aceptar mi cuerpo. 

Los discursos están muy bien, pero la lucha va por dentro. Hace muchos años que estoy intentando sacar de mí todas esas dudas sobre el aspecto físico y es una tarea muy difícil. Hace tiempo que cree el Proyecto Cuerpxs con un objetivo: ayudar y hacer ver a otras mujeres como yo que nuestros cuerpxs son bellos sean como sean. Este proyecto nació para ayudar pero con él he conseguido abrir un poco más mis propios ojos. Cuando alguien me escribe preguntándome qué es o porque quiere mandar una foto para contribuir a la visibilización de las bellezas, me hace muchísima ilusión. Me alegra ver que sí, que está sirviendo para algo y que cuando alguien vea esas fotos pueda pensar que su cuerpo, igual que los que está viendo en la pantalla, no necesita el juicio de nadie y que es bonito y SUYO.

Pero le vuelvo a dar la vuelta a la tortilla. Me encanta este proyecto y me siento una persona muy body positive, esto quiere decir que me adscribo al movimiento de aceptar nuestra fisionomía tal y como es, pero es mucho más fácil hacerlo hacia afuera que hacia dentro. Vuestras fotos me parecen maravillosas, veo belleza, actitud y fuerza, pero en las mías sigo viendo defectos. Admiro a todas esas mujeres que no se lo piensan dos veces y lucen curvas o rectas, lo que les haya tocado, y dicen ¡aquí estoy yo!

¿Por qué me pasa esto?

Todxs tenemos un ideal de belleza. Ese prototipo de cuerpx que nos atrae, que nos gusta y, que a veces, nos gustaría tener nosotrxs mismxs. El mío no encaja con mi propia imagen y eso hace que vea los “defectos” aumentados porque yo misma no encajo en mi propio ideal de belleza. ¿Verdad que es una auténtica estupidez? Lo sé. Pero, ¿cómo se rompe con eso?

Hace unos días otra sexblogger, Mamá no leas, decía que la fotografía erótica le había hecho admirar su cuerpx y darse cuenta de cómo debía quererlo y pensé, tiene razón. A pesar de que siempre hay algo que no me gusta y que el resultado no es el mejor, hacerme fotos, vamos a decir más o menos eróticas o sexys, a veces me cambia la mirada y me hace pensar que bueno, hay en algunas que no estoy tan mal. Por eso le doy la razón. La fotografía erótica es una herramienta para ver nuestra propia belleza de otra manera. Exponernos ante muchas personas que nos leen en nuestros blogs y redes nos impulsa a cambiarnos de lugar y mirarnos con otros ojos y esto puede ser positivo.

Pero también tiene una cara negativa. Exponernos implica que nuestrxs lectorxs pueden opinar sobre nuestro trabajo y también lo hacen sobre el material gráfico. No olvidemos que sí, enseñamos nuestros cuerpxs a veces, pero el mensaje no es enseñar por enseñar y tragarnos todo lo que nos digan, sino que detrás hay mucho más. Hay mucho esfuerzo para poner nuestro granito de arena en construir una sociedad más positiva y abierta sexualmente, para romper estereotipos y roles y para dar más visiones del mundo para enriquecerlo y crear mentalidades críticas. No es sólo poner una foto, la foto es el resultado de todo el trabajo. Y hay que darse cuenta de que a nosotras también nos cuesta. A la vez que os queremos impulsar a deshacer todo ese entramado de toxicidades en las que nos han educado, nosotras las estamos comprendiendo y desenredando también. Y por eso, disculpad, pero no todo vale. Hay que opinar y el debate es una buena manera de crecer, pero siempre que se haga con respeto y con un propósito positivo.

Pero, ¿por qué os cuento todo esto?

Realmente porque me apetecía sacarlo y sincerarme. Creo que hay muchas partes de nuestras vidas digitales que no se cuentan y que a veces vendría bien mostrar. Por ejemplo eso, que detrás de una foto bonita hay muchas dudas, hay inseguridades, hacen falta recursos y mucho trabajo. Creo que nos queda mucho que desmitificar, hay que repensar lo que estamos viendo y viviendo y no pensar, como a veces lo hago yo, “que estupendx así tan como si nada y yo salgo con cara de seta me ponga como me ponga”.

Está muy bien tener objetivos y referentes, pero ¡cuidado! no hay que olvidarse de que tú eres tú y no necesitas parecerte a nadie ni ser el reflejo de nada. Tu cuerpo como es, tu estilo, tu forma de hacer las cosas y de pensar son tu manera de ser y eso no debemos perderlo nunca.

Otra vuelta a la tortilla. La teoría es estupenda, pero ahora hay que aplicarla. Es necesario hacerse fuertes mentalmente para quedarse con lo que sí nos aporta y dejar por el camino lo que no. Es una lucha constante que poco a poco, sin darnos cuenta, vamos librando y aunque parezca un tópico, con los años todo esto de lo que os hablo va cambiando y aceptarnos parece algo menos duro.

 

 

Calma nena, la regla puede ser mejor | Copas menstruales hay más de una

Ya ha pasado Halloween, la sangre y los sustos, pero parece que en tu baño sigue la fiesta porque, a primera vista, es el escenario de La matanza de Texas. ¿Por qué? porque ha venido tu querida amiga la menstruación y tú te has puesto a experimentar con nuevos modos de mantenerla entre tus piernas. Sabes de qué te hablo, ¿verdad?

Ilustración de La Lila, ilustradora feminista

Hace no mucho leí un post de una chica que harta de que todo el mundo le hablara de lo maravilloso que es usar la copa menstrual se atrevió a comprarse una y probarla. El resultado no fue nada satisfactorio y como os podéis imaginar su opinión sobre las copas menstruales pues no era muy buena. “Acusaba” a las defensoras de la copa de que no contaban toda la verdad, que todo parece muy bonito pero que luego no es así. Y puede que tenga algo de razón. Hace tiempo yo empecé con una y la verdad que le di puntos positivos, pero hay que ser sinceras, también los tiene negativos y al principio cuesta hacerse, sobre todo para sacarla y meterla.

Tiene razón, es incómoda y bastante escandalosa usarla en baños públicos. Si no tienes el lavabo al lado ya empiezas a agobiarte pensando a ver cómo lo haces para vaciarla, no olvidarte de llevar agua para limpiarla y volver a ponerla sin que montes el escenario de una peli de terror. Y… que la coloques bien, la sientas cómoda, no te haga daño y sobre todo, olvidarte de la constante paranoia de ¿me estaré manchando?

La copa menstrual vs tampones y compresas

Modo tampón. Cual chica de anuncio de tampones tu coges el tuyo, te lo guardas en el bolsillo, no sea que llames demasiado la atención (léase con ironía e indignación) y te vas al baño. Bajas la ropa, las bragas, te sientas, tiras, sacas, echas a la basura, abres, echas a la basura, metes, sube las bragas, sube la ropa, tira de la cadena, lava las manos y lista.

Modo compresa. Baja la ropa, baja las bragas, la quitas, echas a la basura, abres, tira envoltorio a la basura, pégala, espera me he equivocado mierda las compré sin alas, ah no esta vez lo he hecho bien, pero qué c… le pasa, por qué no pega, venga mantente ahí, no te muevas, límpiate, sube las bragas, sube la ropa, tira de la cadena, lávate las manos y lista.

Modo Copa (versión beta). A ver… parece que no he manchado mucho, alguna gota. Mete el dedo, igual dos, un poco más, sí ahí parece que pierde el vacío, ahora llega la hora de poner en práctica las lecciones de pilates y suelo pélvico, empuja un poquito… tira a la vez. Joe sí que estoy musculada ahí dentro (nota mental no quejarse más de la flacidez de mis brazos, centrarse en la fortaleza de mi vagina), un poco más de esfuerzo titánico y por fin fuera. Buff, a ver ahora voy al lavabo la limpio y de nuevo, a ver si me acuerdo cómo la doblé antes, hago una flor preciosa con ella y adentro. Arriba bragas, ropa, tira de la cadena, me lavo las manos. Comprobación, comprobación, parece que se extiende, me hace el vacío, no me dice nada, no parece que caiga. Venga, lista. ¡Espera! reconocimiento del lugar de los hechos, no hay restos de regueros de sangre, ni taza del baño manchada ni coágulo en el lavabo. Ahora sí, lista.

5 minutos después… voy hacer un pis rápido para ver que no esté chorreando.

Modo Copa (versión me siento súper bien con ella). Baja la ropa, baja las bragas, mete el dedo modo gancho, empuja un poquito, adiós vacío, músculos activados, tiro de su palito… y fuera. Vertido sobre el baño, me limpio, me acerco al lavabo, la enjuago, la doblo como yo sé y para adentro. Subo las bragas, la ropa, tira de la cadena, lávate las manos y lista.

¿El balance? que cada una elige lo que más le gusta y cómodo le resulte. Con los modos A y B nótense los residuos que se generan cada vez que vamos al baño a cambiarnos, sin embargo con la copa lo que más cuesta es el periodo de adaptación, pero generamos 0 residuos. Ya sé que ésto no es importante ni una prioridad para todas, pero si lo es, es una buena manera de reducirlos.

Síndrome del Shock tóxico

Con el uso de la copa menstrual no solo se reducen los residuos sino que también disminuyen los productos tóxicos que nos metemos con cada tampón y compresa. Como ya sabéis no mola nada todo esto de la sangre, la naturalidad y aceptar que las mujeres menstruamos, que es un proceso natural y necesario, así que mejor lo blanqueamos todo bien, aunque sea a base de lejías y tóxicos para hacer que todo parezca mucho más limpio.

A todas nos suena el SST, Síndrome de Shock tóxico, y cuando tenemos un tampón en la mano empezamos a pensar en todo lo que lleva ahí en su inocente apariencia, en lo que suelta cuando nos chupa y en si nos puede pasar algo. Sí, el síndrome existe, los tampones y compresas tienen sustancias nada beneficiosas para el cuerpo, pero también es cierto que el riesgo de sufrir unas consecuencias graves es bajo.  El SST es una enfermedad causada por unas toxinas producidas por la bacteria Straphylococcus aureus, esta bacteria es un micro-organismo que se encuentra en el cuerpo de las personas sanas de forma natural, habitualmente en la piel, nariz, axilas, ingles y vagina. Normalmente esto no supone un problema. El riesgo de SST menstrual relacionado con los tampones está asociado a la absorción: a mayor grado de absorción del tampón, mayor riesgo de contraer la enfermedad y viceversa por eso es importante utilizar uno adecuado al flujo.

Aunque el riesgo sea muy bajo yo lo de los productos que llevan no me lo quito de la cabeza (paranoias mías).

Mi copa menstrual y yo

Ahora mismo tengo 2 copas menstruales. Meluna, me ofreció probar una de sus copas y, como he tenido problemas con la primera, acepté porque quería comparar, que aunque todas parecen similares hay diferencias entre unas y otras.

Desde el principio para mí ha sido muy sencillo usarla, sí que que me cuesta a veces sacarla, pero por lo general estoy contenta. Es cierto que normalmente no tengo muchísimo flujo. Mi primera copa menstrual, de Iris Cup, es bastante blanda, se adapta bien pero su rabito me ha dado problemas. Está hecho como de pequeños círculos entre los que hay un espacio, pues bien, de tirar para sacarla se me ha ido rompiendo hasta quedarse justo la parte que sobre sale de la base de la copa. No sé muy bien por qué. Me he culpado a mi misma porque, como a veces me cuesta, tiendo a tirar muy fuerte y tal vez le hinco un poco la uña. Miradla.

Al estirar se rompe entre las uniones

Cuando me llegó Me Luna noté que al simple tacto es diferente. La silicona es más gruesa que la anterior, el reborde más duro y también cuesta un poco más doblarla. La primera vez que la usé me resultó muy incómoda. No me acostumbraba a ella. Estaba dura, me hacía daño porque la notaba demasiado rígida dentro y no terminaba de colocarla bien. Su forma es más redondeada que la otra, aunque tienen la misma talla, ésta es más achatada y la otra tiene una forma más de copa de vino digamos, más alargada. A simple vista no lo parece mucho, pero yo sí que lo notaba.

El primer uso fue malo, me manché, me sentía incómoda… como que no me encajaba. Pero insistí. Combiné los cambios, cuando con ésta no estaba a gusto me ponía la “vieja” y al hacer cambio volvía a Me luna y así fui adaptándola a mí y yo a ella. ¡Qué bonito verdad!

Aunque colocada no estaba 100% cómoda sorprendentemente su círculo de base hace que quitarla sea infinitamente más fácil de sacar. Estaba dividida. Dentro, no muy bien, pero es que sacarla ¡era genial! y con la Iris Cup me cuesta un montón.

Dos copas, dos formas

Tras un par de periodos ya somos mucho más amigas y ya la siento más mía. Ha cogido forma, se coloca muy bien y no me cuesta nada sacarla (punto súper importante).

Me Luna me gusta porque su forma es muy sencilla y porque ofrece, además de varios tamaños, que esto lo hacen todas, varias texturas. Hay Soft, más blanda y elástica, Classic, para la mayoría de las mujeres con una sensibilidad normal y Sport, más dura que la classic y hecha para pelvis muy entrenadas. Yo tengo la Classic y creo que me vendría mejor la Soft porque la noto demasiado rígida para mí. Pero como os digo, se me ha ido adaptando. Y en cuanto a los tamaños, hay talla S, M, L y XL. Depende del flujo menstrual de cada mujer, de la altura, la complexión, de si has tenido uno o varios partos… en su guía lo explica muy bien.

¿Qué copa es la mía?

Pero nada es absoluto y cada una de nosotras podemos elegir lo que más nos guste y se nos adapte mejor. Si los procesos de adaptación a cualquier método son duros, don´t worrry! todo lleva su tiempo. No te agobies, cógela y déjala cuando quieras y ya irás mejorando.