Esto no es porno. La realidad de la juguetería sexual para lesbianas

Penes dobles, vibradores ultrasónicos, arneses con dildos realísticos acompañados de posturas dignas de contorsionistas y todo ello aderezado con un poco de irrealidad ¿en serio son éstos los juguetes y las prácticas que les gustan a las lesbianas?

Entramos en una tienda erótica y nos dirigimos directamente a la sección dedicada al sexo lésbico. La persona responsable de acompañarnos por este tour turístico del sexo entre mujeres nos dice convencido que lo que más les pone a dos mujeres en la cama, además de rozar sus genitales, es usar juguetes en los que las dos sean penetradas, a ser posible a la vez, y conseguir el ansiado orgasmo simultáneo. Mi cara es de escepticismo y casi me tengo que sujetar los ojos para que no se me salgan de las órbitas. ¿En serio creéis que las mujeres que comparten su vida sexual con otras mujeres se sienten cómodas y satisfechas con este tipo de juguetes?

Vamos a empezar por el principio. Es muy complicado encontrar en una tienda erótica una sección dedicada al sexo lésbico. Es como buscar salchichas veganas en la carnicería de tu barrio, misión imposible, pero cada vez que pasas te asomas por si acaso algo ha cambiado y te llevas la sorpresa de tu vida. Hay una variedad impresionante de juguetes para mujeres, no olvidemos que somos las principales consumidoras de juguetería erótica, pero no hay productos realmente específicos para ellas. Si nos fijamos bien, dentro de toda esa cantidad ingente de vibradores, dildos y demás productos eróticos, hay unos que están “especialmente” pensado para este tipo de prácticas. Y ¿a que adivináis cuáles son? ¡premio! Sí, son los dildos o vibradores dobles. Detrás del sexo lésbico hay muchos estereotipos y se sigue utilizando como imagen para la erotización de otros públicos que no es precisamente su colectivo. Además, como se las integra dentro del colectivo de mujeres no se tiene en cuenta sus necesidades o preferencias a la hora de elegir un juguete sexual.

Para saber más sobre qué productos son los más demandados y por qué la necesidad de juguetes especialmente diseñados para mujeres lesbianas, le hemos preguntado a Plátanomelon, una tienda online de juguetes y complementos eróticos. “Depende de la práctica” es lo primero que nos responden. Conociendo qué es lo que quieren hacer eligen un juguete u otro. “Si, por ejemplo, hablamos de penetración, los juguetes que más triunfan en las relaciones sexuales entre dos personas con vagina son aquellos que pueden generar placer para ambas. Además de los estimuladores para clítoris y los arneses” comentan. Dando un repaso a su web observo que no hay una categoría específica para sexo lésbico, a lo que me contestan que “los juguetes sexuales están diseñados para genitales, independientemente de la identidad de género de la persona que lo use o de su orientación sexual. Es por ello que no diferenciamos entre categorías según la orientación”.

En Plátanomelon ofrecen un servicio personalizado para aconsejarte sobre qué juguete es el mejor para ti. Además de por otras vías, en la web encontramos un cuestionario al que vamos respondiendo. Me pongo manos a la obra y voy metiendo las respuestas a sus preguntas exponiéndoles mi situación, es decir, una relación con otra mujer y marcando qué es lo que estoy buscando. Tras varios pasos obtengo mis ansiados resultados. Estoy hasta nerviosa porque me van a anunciar los juguetes y complementos que más van a triunfar en mi cama. Redoble de tambores por favor… ¡tachán! Y el resultado es un masajeador de clítoris.

Nieves es especialista en esto de recomendar juguetes, forma parte del equipo de Los Placeres de Lola, una tienda erótica en la que las mujeres son sus clientas principales. El proyecto nació para dar un espacio especializado a las mujeres y huir de esa imagen cutre de sexshop. Nieves además es lesbiana, así que tiene más que controlado qué productos se diseñan para las mujeres lesbianas, cómo es su acogida y si de verdad son funcionales. Comenta que afortunadamente han ido surgiendo marcas que han llenado el vacío que dejaban las más conocidas. “Han empezado a salir algunas marcas que tienen mujeres en su equipo de diseño, y que se preocupan más por nuestra anatomía y el ajuste de estos juguetes a ella. Actualmente hay varias marcas españolas que están hechas por mujeres y diseñan productos para mujeres y en especial para lesbianas”. Es el caso de BS Atelier. Un estudio de diseño de juguetes eróticos hecho por y para mujeres, lesbianas especialmente, aunque por supuesto los puede usar cualquier persona. Lulú Lafem es otra de las marcas que ha surgido para satisfacer esta necesidad, de la que Nieves forma parte como creadora. Diseñan y fabrican arneses sexuales para mujeres sabiendo qué es lo que realmente demandan las mujeres lesbianas.

Cuando le preguntamos a Nieves qué es lo que busca cuando quiere comprar algún sextoy nuevo nos lo resume así de claro “lo que te vaya a entrar por la vagina, que te entre también por los ojos”. Es decir, que sea un producto estéticamente bonito, de buena calidad y que se ajuste al propósito con el que está diseñado.

A las mujeres lesbianas les cuesta encontrar un producto erótico que les guste

La opinión de las sexpertas

¿Te has preguntado qué opinará una profesional de la sexología que además es lesbiana sobre los juguetes para su colectivo?

Eugenia Cames, psicóloga y sexóloga, afirma que ella ve diferencias a la hora de elegir un juguete para compartir en pareja entre una pareja heterosexual y una lésbica y es que, en el último caso, “se tira más de los productos hechos para uso individual”. “En el caso de los juguetes pensados para compartir o interactuar con otros sí se tiene en cuenta, pero de forma muy tradicional y muy poco creativa. Si nos fijamos bien, lo que encontraríamos en la lista de productos para lesbianas de un sexshop estándar (normalmente dildos con arnés y dildos dobles para compartir) son juguetes que también pueden utilizar parejas gays y heterosexuales según sus gustos, pero simplemente no nos lo imaginamos porque no es lo que dicta. Realmente aún no he visto ningún juguete sexual que, por su diseño, sea específico para parejas de mujeres lesbianas… que por usos sociales e imaginario colectivo sea utilizado mayoritariamente por lesbianas sí” afirma.

Thais Duthie, artista, escritora y sexblogger, tiene una opinión muy clara sobre la juguetería para mujeres lesbianas: “Está pensada y diseñada para lesbianas, pero no por lesbianas. Muchos fabricantes se ponen a crear un producto desde el más profundo desconocimiento e inexperiencia en el público objetivo y ni siquiera lo testean con clientas reales para comprobar si cumple su función”.

Duthie prueba asiduamente productos eróticos y por ello se ha dado cuenta de que “la mayoría sigue los mismos patrones: dildos dobles, arneses dobles, vibradores dobles… como no hay un pene real creen que necesitan introducirlo en el juguete y se olvidan de que más del 75% de las mujeres necesitamos estimulación en el clítoris para alcanzar el orgasmo”.

Si preguntamos a las sexpertas sobre qué juguetes, según su experiencia, creen que son los mejores para usar en pareja entre dos mujeres, Thais comenta que para ella son los diseñados para parejas heterosexuales, es decir, los que tiene forma de pinza. “En nuestro caso se mantienen sujetos sobre el clítoris de una y la otra también puede recibir la estimulación si se coloca encima y coge la postura”.

Las lesbianas hablan

Algo curioso con lo que me he encontrado es que muchas mujeres lesbianas afirman no usar ningún juguete sexual y es que hay varias razones por las que las lesbianas no usan juguetes. Algunas de ellas son porque no encuentran nada que realmente cumpla sus expectativas y necesidades y otra es, que al contrario de lo que se suele pensar, muchas mujeres no quieren utilizar sextoys porque se sienten bien con el sexo que mantienen sin ellos.

María Torres, psicóloga experta en neuropsicología, opina que es un poco repetitivo y cansado “el odioso concepto freudiano de la envidia de pene y a su vez el reforzamiento social de que, como la relación es entre dos mujeres, ni será válida, ni estará, completa, ni habrá satisfacción plena sin coito”. Además, afirma que “es un poco cansino que una amplia mayoría de juguetes tengan forma fálica”.

Andrea, periodista, admite que no en todas las relaciones con otras mujeres ha utilizado juguetes. “Probablemente no lo haya hecho ni en la mitad de mis relaciones. Prefiero el sexo sin complementos”.

El principal problema que las lesbianas encuentran en los juguetes que se venden para ellas es que “tienen una visión coitocentrista” dice María. A lo que Andrea añade que no cree que existan juguetes para lesbianas, sino que hay una estandarización y que cada una debe plantearse junto con su pareja qué es lo que quieren y cómo lo quieren”. Thais además alude al imaginario erótico que solemos tener sobre las relaciones lésbicas, “se centran demasiado en la penetración, casi siempre simultánea. En ocasiones están pensados para recrear posturas que se ven en el porno y que no adoptamos en la realidad”.

Se ha avanzado mucho y todas ellas admiten que ya no es como antes. Ahora es mucho más fácil encontrar un juguete que encaje en su relación, sobre todo gracias a los catálogos de las tiendas eróticas online, eso sí casi siempre recurriendo a los de “uso individual” porque los diseñados para parejas de mujeres no terminan de encajar bien. Una cosa ha quedado clara: creadores de juguetería erótica, las lesbianas necesitan más juguetes realmente pensados para ellas, teniendo en cuenta sus necesidades reales y dejando atrás todo lo que se ha hecho hasta ahora.

Ligar en tiempos de Feminismos

Ligar se ha convertido en un suplicio para muchas y en un juego sin límite de tiempo para otras. Así es como ligamos con miedo y detrás de las pantallas

Estamos en tiempos de feminismos. El mensaje nos ha calado y lo llevamos allá donde vamos y por supuesto que a la hora de ligar no se nos olvida que no haremos nada que no nos apetezca hacer. Hasta aquí todo perfecto, pero ahora vamos a ver la otra cara. Estamos un poco cansadas de oír eso de que ahora “ni se puede ligar”, “no te puedes acercar a una chica” y otras perlas como estas que os aseguramos que no son verdad.

Lo que sí es verdad es que la manera de ligar ha cambiado, y menos mal, y hay que actualizarse un poco para triunfar delante de esa persona que tanto nos gusta.

Con todos los cambios que estamos viviendo los últimos años entendemos que hay muchos y muchas que se sienten perdidos. Ha comenzado a aparecer un temor que está corriendo como la pólvora. Tras el #MeToo y las crecientes noticias sobre denuncias por acoso en lugares de trabajo a muchos se les ha atragantado un poco esto de ligar y es que tenemos por un lado este temor creciente y por el otro el síndrome de Tinderella, uno de esos que han aparecido en el siglo XXI y que describe el placer de alargar el flirteo hasta límites insospechados refugiándose en el anonimato de las aplicaciones para ligar. Nos preguntamos, ¿no son la cara de la misma moneda? El miedo al enfrentamiento cara a cara ya sea disfrazado de placer por ligar sin tiempo límite o directamente no salir de casa prefiriendo la manta, como está haciendo la generación Z, encontrando así otra forma de retrasar ese estresante momento vital.

Beatriz Cerezo y Nuria Arrebola de Espai Indàgora, espacio de psicología, afirman que “Es algo que sucede tanto en jóvenes, como adultos, como personas de más de 50… el tema de los afectos es algo que atraviesa a todas las identidades. El reconocimiento, la aceptación, la necesidad de cariño por parte de las personas es algo que nos determina como seres sociales. En el acto de ligar se pone en juego el resultado de aceptación o rechazo, si lo hago bien me aceptan, si lo hago mal me rechazarán, lo que implica una simbolización de mi persona como de ser insuficiente, no válido. Eso produce muchísimo miedo, hay mucho en riesgo con cada acto y pasito que damos en el ligar”.

Lee el artículo completo

El género importa

Personas. Todas somos personas. ¿Por qué usar géneros si podemos eliminarlos y ser simplemente seres humanos? Queda muy bonito decirlo así, pero en la realidad todas las personas no somos iguales y de ahí la importancia de destacar las desigualdades con las que nacemos.

Yo solía pensar que el género, esa construcción social que nos marca desde antes de nacer, debía ir modificándose y suprimiéndose hasta desaparecer para así llevarse consigo las diferencias entre mujeres y hombres. Las diferencias que la sociedad dice que tenemos y que según las cuales recibimos un trato diferente en todos los aspectos de la vida. Estas diferencias no son positivas para ningún género, y mucho menos para el femenino. De ahí que la palabra igualdad se haya instaurado en todo, a veces más por moda que por verdadera convicción. Estar está, pero ¿de verdad es positivo eliminar los géneros?

El otro día leí este artículo en Tribuna Feminista que me hizó reflexionar y me recordó a una discusión que tuve conmigo misma hace poco. Estoy leyendo Historia y análisis político del Lesbianismo. La liberación de una generación de Beatriz Gimeno, un libro imprescindible para entender la construcción e importancia del lesbianismo político y por ende la de ser mujer. En él se habla de Feminismos y de otras teorías que han ido surgiendo como es el caso de la Queer. Soy una apasionada de Paul B. Preciado. Devoro sus libros y me fascina su manera de romper con todo y de deconstruir el sistema sexo/género. Pero, con las dos partes en mi cabeza y una reflexión profunda, he llegado a la conclusión de que marcar el género es imprescindible como acción política.

Eliminar el género, sobre todo el femenino, significaría borrar la importancia de todas las desigualdades con las que vivimos cada día. No creo posible situarnos en la misma línea porque no hemos tenido las mismas oportunidades, no se nos reconoce de igual manera, no podemos subir al mismo escalón cuando a una parte se le exigen subir antes 40 y a la otra 20. No es posible porque lo que necesitamos es equidad, que no es lo mismo que igualdad.

Hace unos días se anunció la medida que ha tomado una Universidad holandesa de contratar sólo a mujeres. En un principio puede parecer condescendiente contratar sólo a mujeres y va contra la opinión de realizar candidaturas sin género y foto para evitar prejuicios, pero si no se realizan medidas así, nunca se va a conseguir llegar a un punto equitativo. No queremos que se nos elija por el género, sino por nuestros méritos, esfuerzo y habilidades, pero, esto en nuestro mundo todavía no es posible. Por ello, ser mujer es sinónimo de seguir luchando por defender un género que debe reconocerse.

El género es importante a la hora de tomar medidas políticas y judiciales. Sin género no podríamos contabilizar los asesinatos a mujeres por ser precisamente eso mujeres. El patriarcado afecta a cualquier género, sí, pero ya sabemos quiénes son las principales afectadas. Si dijéramos que han matado a una persona no estaríamos visibilizando el asesinato machista ni la violencia de género que es lo que es y no una muerte más. Sin género no tendríamos en cuenta que la trayectoria vital no es la misma en todos los casos y que hay etapas, como puede ser la maternidad, que no repercute de igual manera. Podemos y debemos trabajar por ser más equitativos e igualitaros, por impulsar la coeducación, la conciliación, el reparto equitativo de trabajo reproductivo y asumpción de tareas, pero debemos ser realistas. Aún no lo hemos conseguido y queda mucho por hacer. Así que, aunque nos encantaría ser personas abiertas andando por la calle sin poner una etiqueta sobre cada una de nosotras, esto no es posible porque yo soy una mujer que comparte su vida con otra mujer. Porque si vivo así es porque he decidio políticamente que voy a ponerle la zancadilla al patriarcado y quiero que se me reconozca como tal.

No simplemente Mujeres

Mañana es #8M.

Es el Día Internacional de la Mujer (o mujer trabajadora) que se celebra desde hace más de un siglo en conmemoración de las protestas de 1908 por parte de las trabajadoras del sector textil en Estados Unidos. Durante la revuelta murieron 145 trabajadoras en el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist en Nueva York y por ello la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas de Copenhague en 1910 comenzó a conmemorar este día.

En algunos países es festivo y en otros hemos cambiado las tradiciones de felicitar a las mujeres por la de parar el mundo, salir y reivindicar los derechos que se nos siguen negando.

Durante estos días hablamos y mucho de las feministas que marcaron un antes y un después en diferentes momentos de la historia y que gracias a su valentía tenemos más derechos. Pero hay muchas otras mujeres que no salen en las ilustraciones que encontramos en las redes sociales ni en los libros que las recuerdan. Tenemos figuras importantes que se repiten hasta la saciedad y por el camino nos vamos dejando otras. Hoy vamos a recordar algunas de esas mujeres que también consiguieron hacer un hito histórico y que allanaron el camino a sus compañeras.

Sarla Thakral


Sarla Sharma, nombre de soltera, fue la primera mujer piloto de la India. En 1936 recibió una licencia de piloto de aviación del Grupo A tras de su exitosa carrera de mil horas de vuelo. La inestabilidad que se vivía en la India antes de su indepencencia le hizo más difícil conseguir la licencia de piloto comercial del Grupo B, pero continuó con su entrenamiento y después de que el país lograra la independencia obtuvo su licencia de piloto profesional, ejerció como piloto personal de aviones del Rey Alwari en 1948 durante seis meses.

Annette Kellerman

Annette Kellermann, nadadora profesional australiana, estrella de cine del vodevil, escritora y emprendedora, fue una de las primeras mujeres en usar traje de baño de una sola pieza. Kellermann fue una defensora de la salud, el ejercicio y la belleza natural a lo largo de toda su vida y fue detenida por indecente al vestir el traje de baño.

Tuvo tanto éxito que creó su propia línea de moda de baño. Además, se la reconoce como la inventora de la natación sincronizada tras su actuación en el año 1907 en el New York Hippodrome.

Margaret Bourke-White

Fue la primera mujer corresponsal de guerra y la primera a la que se le permitió trabajar en zonas de combate en la Segunda Guerra Mundial. También fue la primera mujer fotógrafa que trabajó para la revista Life, dirigida por Henry Luce. La portada de la primera edición, el 23 de noviembre de 1936, fue con una fotografía hecha por ella.

Bourke-White se consideraba de izquierdas e hizo varios viajes a la antigua Unión soviética (URSS). En 1930 fue la primera fotógrafa occidental a la que se le permitió fotografiar la industria soviética. En 1931 publicó “Eyes on Russia“.

Winnie

Winnie era una de las 2.000 mujeres que trabajaban en los astilleros estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial.

*No he encontrado más información sobre ella.

Marina Ginestá Coloma

Militante comunista durante la Segunda República y la Guerra Civil Española.

Se hizo más conocida por la fotografía que el 21 de julio de 1936 le tomó el fotógrafo alemán Hans Gutmann (Juan Guzmán) en la terraza del Hotel Colón de Barcelona, con 17 años. Esta foto se convirtió en uno de los iconos gráficos de la Guerra Civil.3 Durante la contienda trabajó como periodista de varios medios de comunicación republicanos, así como de mecanógrafa y como intérprete del corresponsal del diario soviético Pravda.

Fue una pionera del feminismo y del cooperativismo en Cataluña y participó en la Semana Trágica de 1909

Elspeth  Beard

Con 24 años, en el año 1980, se compró una BMW R60 del año 74 con 45.000 km y comenzó a viajar por Escocia e Irlanda. 
Es una de las mujeres pioneras que lograron dar la vuelta al mundo en su propia moto. Aquí tenéis toda la historia.

Leola N. King

Fue la primera mujer agente de tráfico de Estados Unidos.

*No he encontrado más información que la foto en Washington DC. de 1918.

Muchas veces reconocemos a las mujeres que inventaron cosas o contribuyeron al avance científico, pero los actos cotidianos pueden ser igual de revolucionarios y no debemos olvidar a todas estas mujeres (y otras muchas) que rompieron los moldes de sus sociedades.

Hombres feministas y unicornios reales 🦄

Los hombres feministas son como los unicornios, ahora mismo están en todas partes, hasta se nos meten en la cama, como los hombres feministas. Nos hemos acostumbrado a su presencia y por eso ahora dudamos de si realmente siguen siendo un animal mitológico o existen de verdad. Con tanto boom estoy segura de que las niñas y niños ya no se plantean su existencia, creen que existen y corren libres por el campo. Como los hombres feministas.

Hace unos días tuve una de esas súper conversaciones de cocina con mi pareja. Son esas que surgen sin más, de un pensamiento que te ronda y del que sale toda una nueva teoría. ¿Los hombres feministas existen de verdad?

El feminismo ha logrado hacer que muchos hombres (voy a ser positiva y decir muchos) se replanteen qué papel tienen ellos en la sociedad. De ahí han surgido, desde los años 70, muchos grupos que defienden una nueva masculinidad y que se reúnen para cuestionarse cómo ellos colaboran para dejar de mantener este sistema patriarcal. Pero, aunque esto me parece positivo, me siguen rechinando un poco los oídos cuando un hombre habla de feminismo. Voy a ser sincera: no me gusta. No me hace ninguna gracia, ni creo que se deba dejar el espacio para que un hombre alce la voz hablando de nuestra lucha. Necesitamos aliados y aliadas, sí, pero aliados, no personas que busquen protagonismo y cojan una pancarta el día marcado o salgan en televisión cuando queda bonito.

¿Qué es un hombre feminista?

Un hombre feminista es aquel que de verdad se cuestiona el sistema en el que ha crecido y del que ha aprendido y decide cambiarlo activamente. No es arbitrario que diga activamente y es que muchos son feministas en la calle y en las reuniones pero ¿actúan de verdad cuando están ante una situación injusta o discriminatoria hacia una persona oprimida? Es fácil repetir un discurso, lo difícil es aplicarlo.

Repartir las horas de conciliación y corresponsabilidad, repartir la dedicación a temas familiares, ceder espacios y tiempos para que las mujeres puedan desarrollarse sin menos obstáculos son algunas de las cuestiones que un hombre feminista debe plantearse. Muchas veces oímos eso de “si ella puede hacer lo que quiera y yo le digo que no hace falta que haga esto o aquello” “yo le animo a que haga otras cosas” y yo les pregunto a esos hombres: ¿te has dado cuenta que no solo tienes que repartir el espacio y el tiempo con tu pareja sino que tienes que perder tus privilegios, renunciar y ceder para que ella pueda cogerlos?

Y es que ahí está la clave. Es donde duele tanto el feminismo, en el tocado y hundido de los privilegios. Si eres un hombre feminista o pretendes serlo es en ese punto donde debes actuar. Di no a tus privilegios o evítalos en la medida en la que puedas. Es cierto que nuestra sociedad está construida en base a esos privilegios y hay muchos que por mucho que tú te plantes se te imponen, pero está en tus manos deshacerlos públicamente.

Nuevas masculinidades, ¿mismos hombres?

Hay otra cosa que me preocupa y es que todo esto de las nuevas masculinidades a veces me mosquea un poco y me pregunto, ¿es una nueva forma de meterse en el feminismo? y no de forma positiva, sino buscando una nueva presencia. Ellos tiene presencia, posición y representación en todos los ámbitos de la vida social y ahora que tenemos un espacio fuerte para nosotras, han creado éste que atrae la atención casi más que el propio feminismo. No es una novedad, desde los 70´s y 80´s en España hay grupos de hombres trabajándose la masculinidad y cuestionando el heteropatriarcado, pero en estos últimos años que el feminismo ha cogido más representación mediática es donde han resurgido.

Que se preocupen por contribuir o por apoyar me parece fantástico, siempre y cuando lo hagan desde un lugar de distancia respetando quiénes son las que deben llevar la cabeza de la lucha.

Separarnos a veces resulta incomprensible para muchas y muchos, y se cree que es una respuesta infantil a la exclusión que hemos vivido y aún vivimos. Pero la realidad no es así, tristemente aún sigue siendo necesario buscar un espacio de confort para poder compartir inquietudes y crear alianzas al margen de los suyos. Y ¡qué narices! que también tenemos derecho a nuestros propios espacios donde seamos sujetas de la acción.

Una vez escuché a un hombre defender que nunca dirá que es feminista, no porque no quiera o vaya en contra del feminismo, sino porque aún no creía posible erradicar todos los privilegios que se les da a los hombres y por tanto no podría llamarse feminista porque la realidad de los hombres no lo es.