¿Por qué fantaseo con una violación?

El 90 % de las mujeres dicen haberse excitado o fantaseado con situaciones sexualmente violentas, pero las mujeres siempre llevamos sobre nosotras el estereotipo de que no nos gusta ni atrae la violencia, ¿por qué entonces sucede esto?

Que a una mujer le excite una escena violenta está mal visto. Que una mujer consienta juegos sexualmente agresivos está mal visto. Que una mujer quiera ejercer o recibir prácticas sexuales que impliquen violencia física está mal visto. Que las mujeres también caminemos por un terreno socialmente masculino, el de la violencia, está sancionado. Y no sólo nos sancionan los hombres, nos sancionamos las unas a las otras y nosotras mismas.

Mientras todo esto está requetemal visto, hay muchas mujeres que en sus dormitorios fantasean con escenas donde toman un rol pasivo y se dejan violentar (consentidamente). Es una fantasía recurrente, muy presente en el imaginario erótico de las mujeres, pero que nos pesa porque es denigrante y por supuesto, solo es una fantasía. Pero en nuestra mente las fantasías cuando no son normativas pesan y mucho y nos hacen sentir mal. Tan mal que oír a una mujer decir que fantasea con una escena violenta es más difícil que ver a un unicornio. Por eso hoy hablamos de fantasías, violaciones no reales, de BDSM y de por qué las mujeres fantaseamos con ello, pero los hombres no.