¡No tires tu flujo menstrual! ⛔️ Todo esto puedes hacer con él

Cada vez que me quito la copa menstrual automáticamente la vuelco y veo como cae mi sangre menstrual. Es una acto automático que seguro que muchas personas menstruantes hacen. Ahora me siento tonta por hacerlo.

Desde que comencé a usarla, como os he contado muchas veces, me gusta (bueno voy a admitir que me encanta y me fascina) ver y tocar el flujo que se queda en la copa, observar cómo es mi endometrio, la textura, el color… es una forma más de conocerme, de conocernos. Pero después de ese encuentro fugaz la tiro. Tirarla es un acto reflejo, es como si “eso” no sirviera para nada, ha salido, lo he recogido para no manchar y se va WC abajo. Pues la sangre menstrual, además de indicarnos cómo estamos y ayudarnos a conocernos un poco más, también se le pueden dar otros muchos usos.

El camino rubí dice que “tirar la sangre es un gesto de ignorancia. Nuestra sangre menstrual no es un desecho y por tanto, no puede ser tratado como tal. Nuestra sangre menstrual contiene células madre regeneradoras. Nuestra sangre menstrual, antes de que la ciencia corroborase lo que nuestras cazadoras- recolectoras sabían, muchas mujeres la utilizaban para las tratar las heridas y los traumatismos, para fertilizar la tierra (danzaban las jovencitas con largas faldas- sin bragas- entre los campos. De ahí el origen de estas faldas con vuelo y los bailes en círculo de nuestras danzas populares), para tratamientos de belleza y un sin fin de usos regenerativos y nutritivos. Como veis tirarla al cubo de la basura o por la taza de WC es una pérdida de recursos”.

¿Qué podemos hacer con la sangre menstrual?

Arte. Así como lo oyes, arte menstrual. Es lo que Jen Lewis hace con su flujo menstrual. Creadora de Beauty in Blood Lewis hace increíbles obras de arte con su menstruación. Ha conseguido poner en valor la belleza de la regla. Crea obras suntuosas y casi hipnóticas con tan solo el flujo que recoge de ella misma.

En su web podemos ver las obras que ha creado divididas por meses con las menstruaciones correspondientes a cada ciclo vivido. Y explica así cómo lo hace: “Empiezo a verter, rociar y gotear la materia ensangrentada en un inodoro limpio y otro recipiente transparente. Algunos derrames imitan un vertedero de la “vida real”, es decir, rápido e involuntario, en el cuenco, mientras que otros se ejecutan con mayor atención prestando especial atención a la altura y la técnica de vertido con la intención específica de hacer diseños “bellos” o “interesantes”. La composición es crucial para la imagen final y se compone de vertidos en partes iguales y movimiento casual del material en el agua”.

“Las sesiones de disparo pueden durar entre 60 segundos y 30 minutos, dependiendo del volumen de fluido menstrual recogido y la consistencia. Las muestras que tienen más coágulos y tejido tienden a moverse muy lentamente a través del agua con muchas vueltas y torsiones a medida que la materia se disuelve y se libera en su viaje al fondo del recipiente” y así registra cada uno de sus ciclos. 

Usos para el flujo menstrual en casa

Para las que no tenemos tanta técnica ni nos damos tanto arte, nunca mejor dicho, hay otras muchas cosas que podemos hacer con nuestros flujos menstruales en casa.

Regar las plantas

Seguro que lo has oído alguna vez, regar las plantas. Pues es cierto, ahora que conocemos las propiedades que tiene la sangre menstrual no nos parece tan extraño que este uso sea válido.

Es tan sencillo como coger el flujo de la copa y diluirlo en medio litro de agua. Aquí presta atención a la cantidad de regla que tienes, si es mucho (como la copa llena) usa un litro entero, sino con medio es suficiente.

Mascarilla para la piel

Mascarilla facial. Sí, también se puede usar como mascarilla para la cara con el fin de limpiar impurezas y suavizar la piel. Mezcla la sangre recogida con un poco de arcilla y agua. La arcilla la elijes tú, yo tengo arcilla blanca ecológica, pero puede servir la verde o si tienes alguna en casa. Lo mezclas todo, haces una pasta y la pones sobre la cara. Déjala que se seque, como se suele hacer y la retiras con agua.

Mascarilla de arcilla y flujo menstrual

Reavivar el brillo del pelo

Es otro de los usos que he visto que se le dan, éste todavía no lo he probado. Utilizar la sangre menstrual diluida en agua y aplicarla en el pelo tras el lavado aporta brillo y volumen. Se hace de manera muy similar a los anteriores usos, diluimos la sangre en agua y ese agua nos lo ponemos en el pelo después del lavado habitual. Frotamos, lo dejamos unos minutos y aclaramos, como si nos pusiéramos una mascarilla capilar.

Muchas personas estarán pensando ¡pero qué asco! y es que, en mi opinión, esto conlleva un proceso. Un proceso en el que empezamos viendo que todo lo que nos han contado no son más que tabúes sociales y que seguimos adueñándonos de nuestros cuerpos para conocerlos mejor. Una vez que damos el paso a sentirnos y vivirnos, entonces ya creceremos con los procesos que suceden dentro de nosotras. Una buena manera es el uso de la copa y si nos queremos lanzar a estrechar lazos con el flujo, genial. Pero cada persona tiene que ir haciendo este camino a su medida, paso a paso. Igual hoy no te atreves a ponerte tu sangre menstrual en la cara, pero seguro que te crea curiosidad mirarla más de cerca y ver cómo es.

Os dejo este vídeo de Beauty in Blood para que veáis lo que esta mujer es capaz de hacer con su flujo. ¡Aviso que es hipnótico!

Copa Menstrual 🍷 | Cómo ponérsela y quitársela sin dramas

Nos encanta la copa menstrual porque es un invento maravilloso que, a las personas menstruantes, nos ha facilitado mucho la vida, pero a veces nos cuesta colocarla y quitarla bien.

Nos surgen muchas dudas sobre cómo ponerla, cómo lavarla y cuidarla, por eso os comparto mis trucos y os cuento cómo la uso yo.

🔴 Historia y curiosidades de la copa menstrual 🔴

Parece un invento del siglo XXI pero fue creada en los años 30 en Estados Unidos por Leona W. Chalmers, quien patentó este revolucionario sistema de recepción de la menstruación. ¿Sabéis de qué os estoy hablando verdad? ¡Exacto! de la creación de la Copa Menstrual.

Bueno la verdad es que esto no es del todo cierto porque la copa menstrual ya existía desde 1867, pero no era tal y como la conocemos ahora. Era algo más rudimentaria, pero la idea era la misma, recoger el flujo de las personas menstruantes. Leona W. Chalmers fue la primera persona que se lanzó en 1937 a patentar este invento que ahora parece tan novedoso y revolucionario, aunque el invento como tal ya existiera. Al principio la copa menstrual o receptor catamenial, es otro de los nombres que recibía, no gustó mucho. Estaba fabricada en caucho y pasó una mala racha durante la Segunda Guerra Mundial por la falta de este material. Esto le llevó a Chalmers y su equipo a reinventar la copa y fabricarla con un material más flexible el caucho vulcanizado. Más tarde le cambiaron el nombre al producto e hicieron una copa desechable que gustó más a la población de la época.  Como curiosidad, justo en esos mismos años el doctor Earle Hass creo una de las empresas más conocidas y exitosas Tampax. Curiosamente (bueno no tanto, podemos sospechar qué hay detrás) Tampax y su invento de tampones higiénicos se hizo mundialmente famoso mientras que la copa fue cayendo un poco en el olvido.  El primero revolucionó la manera en que las personas menstruantes comenzaron a vivir sus ciclos, mientras que la copa quedó como algo que solo conocían unas fieles seguidoras.

Documento de la patente de la copa por Leona W. Chalmers

Pero no os creáis que Chalmers se rindió, se siguieron creando patentes en el 1935, 1937 y 1950, pero en 1963 dejó de fabricarse porque la copa no resultaba rentable.  Desde ese momento hay un vacío temporal donde la copa se queda en el rincón de algún armario hasta que en 1987 se vuelve a reinventar y renombrada The Keeper. El principal problema por el que la copa menstrual no terminaba de gustar era porque el material era demasiado rígido e incómodo para las usuarias. No debemos olvidar que lo de andarse ahí abajo tampoco estaba muy bien visto, por lo que se fue rechazando su uso. Pero en los 80 se le da una nueva oportunidad haciendo un cambio muy importante y necesario: el material. El látex sustituye al caucho y así se empiezan a fabricar copas más flexibles, adaptables y se crean dos tallas. Volvemos a dar un gran salto en la historia hasta los 2000 cuando vuelve a asomar la cabeza y la silicona sustituye al látex. Como resultado hoy en día tenemos copas menstruales prácticamente para todos los gustos, con siliconas seguras, de fácil adaptación, fáciles de limpiar e higiénicas. Además, cada vez hay más tamaños y texturas, por lo que cada persona puede encontrar su copa perfecta.

La copa menstrual ha revolucionado la manera de sentir la menstruación

Curiosidades de la copa menstrual

  • Algunas copas creadas antes de la que hoy conocemos se sujetaban con cuerdas por la parte exterior.
  • Chalmers tras la baja popularidad de sus primeras copas menstruales decidió asociarse con otras empresas más prósperas y así nació Tassette, otro tipo de copa menstrual. Con esta empresa decidió crear una versión desechable que llamaron Tassaway. Todo esto tenía como objetivo hacer frente a la popularidad de las compresas y tampones, que ya sabemos quién estaba detrás.
  • Se instruyó a enfermeras y se lanzó una campaña educativa sobre la menstruación y el uso de la copa menstrual, pero no sirvió de nada porque en 1973 la empresa tuvo que cerrar por el poco éxito.
  • La copa creada en los 80, la Keeper se sigue vendiendo hoy en día y es la sucesora de la Tassaway.

La copa menstrual y el autocoñocimiento

A partir de los 2000 la copa formaba parte de los productos de higiene femenina de los mercados, pero no ha sido hasta hace pocos años que ha llegado hasta nostras como una alternativa viable, fácil y económica. ¿Por qué? porque todavía hay tabúes que derribar entorno a la menstruación y al estudio de nuestros cuerpos por nosotras mismas. La copa menstrual además de ser una recomendable opción ecológica, es una manera de comprender, ver y sentir cómo funcionan nuestros cuerpos. No es una guarrada coger, observar, tocar, oler y estudiar nuestra regla cuando nos retiramos las copas, es aprender a entendernos, es conocimiento sobre nosotras mismas.

Ay si la señora Chalmers nos viera ahora, estaría orgullosa de cómo las mujeres hemos recogido su testigo y hemos aprendido a usar eso que a ella le pareció imprescindible para las personas menstruantes.

Experiencias con la copa menstrual

¿Os acordáis de cuando nos bajaba la regla durante la adolescencia y todo eran dudas? Que si la compresa se notaba demasiado a través de la ropa y te mirabas mil veces al espejo, las vueltas que les dábamos a los tampones buscando una explicación a cómo meternos esas cosas… las dudas generadas por si desprendíamos un olor extraño. Las constantes preocupaciones por si nos habíamos manchado la ropa. Las escapadas al baño con el tampón o la compresa en el bolso bajo el brazo o protegiéndolo con la mano para que nadie sospechara qué es lo que íbamos a hacer al servicio… Tal vez no todas tuvimos las mismas inseguridades o dudas, pero creo que es algo general ese miedo infundado que recibíamos de nuestro entorno y, sobre todo, de los anuncios de televisión. Ahora, mirando atrás, nos hace gracia ver que “tontas” éramos haciendo esas cosas e importándonos lo que los demás vieran o pensaran. Sin embargo, aún sigo viendo a chicas no tan jóvenes que emprenden todo un dispositivo cuando van al baño para cambiarse. Y esto me hace preguntarme si hemos cambiado algo la forma de educar a las niñas sobre su menstruación o por el contrario, siguen existiendo los mismos temores.

Hasta no hace mucho las compresas o los tampones (salvo si te decantabas por un paño a la antigua usanza) han sido las únicas opciones a las que hemos recurrido durante nuestros días de regla. Pero un día todo esto cambió. Apareció la Copa menstrual que nos prometía una menstruación más sostenible, ecológica, cómoda y barata. He de admitir que al principio todo eran dudas rememorando los días de adolescencia. Pero todas estas dudas se me han disipado cuando me he lanzado a utilizarla. Estaba decidida a comprar una y probarla y por supuesto contaros mi experiencia y fue entonces cuando la sexóloga Cristina Callao en colaboración con la tienda online Haz el amor y no la guerra publicaron un concurso para ganar una IrisCup. Últimamente estoy muy afortunada en esto de los sorteos, así que fui la ganadora de una de ellas. Al día siguiente ya la tenía en casa. Tras unos días de impaciente espera, sí nunca había tenido tantas ganas de que me bajara la regla, tuve la oportunidad de probarla.

Lo primero de todo es que me pareció fantástico que junto a la copa viene una bolsa para esterilizarla en el microondas. Tiene 20 usos y es una maravilla porque facilita mucho el trabajo. Es perfecta para períodos vacacionales, ya que así puedes hacerlo en prácticamente cualquier parte y sin tener que usar nada más. Tan solo hay que verter 60ml de agua potable en la bolsa, metes la copa (puede usarse para más cosas), la cierras herméticamente y al micro. Tras dos minutos de espera cuando haya parado el temporizador, dejas escapar el vapor por uno de los laterales de la bolsa. La parte de arriba es la zona segura donde tocar para no quemarse. Una vez que ha salido todo el vapor se puede tirar el agua y ya está, copa esterilizada y lista para usar. También se puede esterilizar la copa en un cazo al fuego.

Una vez que tuve la copa lista para usar llegó el momento de cogerle el truquillo a cómo ponérmela bien. Una cosa que hice y que aconsejo si eres primeriza en esto de la copa menstrual es utilizarla primero en casa. Porque así si no estás cómoda o te cuesta adaptarte a ella, no hay problema. El primer paso para colocarla es estar relajada. Sentirse cómoda. Lávate las manos y empieza a manipularla. Tócala y ve como es muy flexible. Pruébala en la mano, así verás como se adapta a cualquier hueco. Si lo hace fuera también lo va a hacer dentro de ti. Yo seguí las indicaciones que da IrisCup, el fabricante, y resultaron ser muy acertadas. Primero la mojé con un poco de agua y la doblé hacia sí misma de forma vertical. Luego con la otra mano la volví a plegar sobre sí misma. Así:

Una vez doblada ya está lista para la inserción. Si con el agua no te basta, puedes utilizar un poco de lubricante al agua. En mi caso con el agua fue suficiente. Resbala muy bien y se mete con facilidad. Vale, ya está dentro. No es necesario meterla mucho. Tan solo que notes que se queda en el hueco y que su rabito te queda fuera.

*Nota importante: No cortes este rabito hasta que no la hayas usado repetidas veces y veas cómo te queda y te apañas para retirarla. Esto es muy importante porque si te pasas cortándolo y luego se mete demasiado va a ser difícil quitarla. Lo más importante, no te pongas nerviosa. Busca la posición más cómoda para ti. Túmbate, siéntate, ponte en cuclillas… como veas que sea más fácil. Yo tan solo flexioné las piernas un poco. Como si estuviera sentada a medias.

Y tras ponerla es donde surge la primera duda: ¿cómo se que está bien colocada y no se va a escapar nada? Una vez que está metida y que la sientes cómoda, puedes pasar la punta del dedo justo al principio de la vagina. Vas a notarle la superficie nada mas tocar y que ya ha hecho ventosa. Aunque al insertarla estaba doblada, nada más meterla ella sola se expande y acopla a tu hueco. Recuerda que no es necesario que la empujes mucho. Comprueba su rabito que no te moleste y ya está. Ahora a hacer vida normal.

La primera vez que la usé fue para dormir. Me la coloqué como os acabo de decir y me fui a la cama. Es normal y natural tener dudas de si te la has puesto bien. Mientras estaba en la cama cada poco me tocaba a ver si se movía, si seguía en su sitio… pero parecía que todo iba correcto. A la mañana siguiente comprobé que no había manchado nada, así que era señal de que no lo hice mal (y eso que soy un poco torpe). Ahora toca operación salida. Excursión al baño, manos bien limpias y a ver cómo la saco. He de admitir que me puse un pelín nerviosa porque cuando la utilizo al cabo de un rato se me va bastante hacia dentro. Y al principio me daba un poco de cosilla por si no era capaz de sacarla bien. Agarro el rabito y empiezo a tirar. Noto bastante resistencia de mi cuerpo, pero, tal y como leí en las instrucciones, intento relajar los músculos para dejar que salga con fluidez. Es uno de los trucos. Otro es meter un dedo y romperle el vacío. La copa tiene unos pequeños orificios para ello. La aprietas un poco y pierde el aire y así sale mejor. Aunque la aprietes no suelta nada del líquido que contiene. Una de las cosas que me ocurre con la copa es que tiendo a lubricar, bien para su inserción, pero un poco incómodo a la hora de sacarla porque el rabito se me resbala. Entonces tiendo a usar las uñas, no es que las lleve demasiado largas, pero no es recomendable porque se puede dañar la silicona de la copa. Así que mejor usar las yemas de los dedos. La primera vez al quitármela me costó un poco, pero probé una cosa que he perfeccionado con el uso y que os recomiendo a las que os cueste expulsarla. En una posición cómoda, en mi caso como cuando vas al baño pero un poco elevada con las piernas flexionadas, al tiempo que comienzas a tirar de ella te relajas y empujas un poquito con los músculos vaginales. Y así sale prácticamente sola. Si aún así te cuesta, primero rómpele el vacío que antes mencionaba y luego haces esto. Ya verás como así sale perfecta. Y tranquila porque no se derrama nada. Yo ni me manché las manos.

Aunque al principio parece mucha parafernalia y mucho rollo, es más la literatura que luego en sí el acto. Es lógico que las primeras veces surjan dudas de si está bien, si se va a escapar y un poco de nervios al quitarla. Pero tranquilas, sobre todo hay que estar relajadas y ser pacientes, porque con el uso cada una va cogiendo sus trucos y viendo cómo es la mejor manera de ponerla y quitarla.

No se puede hacer un manual general para todas, porque cada una irá aprendiendo cómo lo hace mejor y cuál es la técnica que mejor se adapta a su cuerpo.

Tras superar estos primeros pasos su uso diario me ha resultado satisfactorio. Me he sentido cómoda llevándola puesta. Sí que al quitarla me ha costado encontrar la mejor manera para mí, pero creo que lo tengo. El uso en la calle también ha sido positivo. Como os decía al principio, sí creo que si no te sientes 100% cómoda o tienes dudas, la uses primero en casa o para hacer cosas que no te exijan vaciarla en baños públicos. Antes de utilizarla leí otras experiencias y sí que varias mujeres decían que es un poco “rollo” tener que ir al baño del trabajo o de un lugar público si éste no tiene el lavabo en el mismo hueco porque tienes que limpiarla con papel o te manchas las manos y tienes que salir así al lavabo común. En mi caso no he tenido ningún problema de este tipo. No mancha prácticamente nada y no se escapa de la propia copa. Aunque es cierto que yo tengo poco flujo. Como truco para estas ocasiones, puedes llevar un botellín de agua y así poder limpiarla en el propio WC. También se puede hacer con papel higiénico o un pañuelo y lista para usar. Otra solución es tener dos y cuando te cambies poner la limpia y lavar la sucia  al salir y guardarla en la bolsita de tela que viene con ella y así la puedes usar la siguiente vez. Como a la hora de ponerla, aquí cada una también encontrará su mejor opción.

En resumen, me ha gustado mucho utilizar la copa menstrual. Me he sentido muy cómoda con ella durante el día y durante la noche. Es fácil ponerla y quitarla cuando ya la has utilizado unas cuantas veces.

Puntos positivos de mi experiencia

  • Se adapta fácilmente al cuerpo.
  • Es totalmente inholora. No huele a nada ni antes ni después de su uso.
  • Aunque me daba miedo dañarla es muy resistente.
  • Es segura y cómoda (al menos en mi caso).
  • Es una opción sostenible y que reduce gastos. Al ser la primera vez sí hubo un periodo que descansé un poco. Además, los primeros días no estaba en casa y no la llevaba conmigo, así que utilicé otros recursos. Pero a pesar de ello, tan solo usé 3 tampones y 1 compresa en 5 días que me duró la regla.
  • Reduce la irritación y la sequedad, ya que solo recoge el flujo, no absorbe como en el caso de los tampones.
  • Se siente menos sensación de hinchazón.
  • Me ha gustado mucho ver lo que sale de mí. Ver qué es lo que realmente se desprende de nosotras. Con las compresas y tampones no se ve tan claro. Creo que es una experiencia positiva para reencontrarnos con nuestros cuerpxs menstruantes.

Puntos negativos

  • Si se tiene mucho flujo es mejor usarla primero en casa o en lugares que te sientas cómoda.
  • Puede ser un poco engorroso cambiarse en lugares públicos para limpiarla bien y volverla a colocar. Pero nada insalvable.

Espero que os sirva mi experiencia, si os animáis a contar la vuestra aquí tenéis un espacio donde poder compartir dudas, reflexiones y otras maneras de vivir la regla.

Os dejo este vídeo para que veáis mejor cómo utilizarla y sus beneficios de Serise Sexología