💌 El Deseo femenino | ¿Verdad o mercancía?

Hace tiempo que llevo pensando en algo que me pega muy de cerca. He dudado mucho sobre si escribir esto o no, pero siento la imperiosa necesidad de criticarme de manera constructiva.

Deseo femenino

Aquí empieza todo. El deseo de las mujeres, y me refiero a las mujeres como socialmente lo entendemos, ha estado relegado a un segundo plano, escondido y estigmatizado. Ha sido objeto de vergüenza y hasta sinónimo de enfermedad mental. Afortunadamente esto ya no sucede, se ha dado la vuelta y ahora el deseo es un objeto que todas queremos tener y alcanzar.

Hablamos de deseo muchas veces en singular como si fuera un aura que no somos capaces de tocar. Sin embargo, esta palabra no se puede entender sin su plural, deseos. No hay un deseo igual a otro, igual que no hay una mujer igual a otra. Hay tantos deseos como mujeres, como sexualidades y como maneras de entender nuestros cuerpos y placeres, así que cuando empezamos hablando de deseo ya empezamos mal.

Los deseos se han homogeneizado tanto que parece que todas las mujeres desean de la misma manera, a través de las mismas formas y llegan al orgasmo por las mismas vías.

Deseo, ¿qué te ha pasado?

El otro día comentaba en las redes sociales que la cómoda que compré para guardar mi arsenal erótico ya se ha quedado pequeña. Ahora estoy en un proceso de estrategia de ver dónde puedo ir apilando cajas. Es curioso, porque la mayoría de nosotras descubrimos nuestros cuerpos con nuestras manos o a lo sumo con un objeto cotidiano que hacía las veces de juguete sexual. Y de repente no hay placer sin #sextoys. 

Los juguetes eróticos parecen la panacea a todos lo problemas relacionados con las sexualidades. Si no tienes deseo, cómprate un vibrador. Si entre tu pareja y tú el erotismo ha decaído, invertid en un juguete para parejas. Si no te gustas, este juguete te va a hacer que te mueras de deseo por ti. Yo que no tengo espacio para mis juguetes digo que esto no es la solución.

No voy a negar que los juguetes sexuales nos han hecho cambiar el chip, repensar las maneras en las que nos relacionamos eróticamente y que muchas veces son una herramienta fantástica. Pero, no son la panacea a todo. Si hay problemas entre las parejas, está muy bien pensar en reavivar la vida sexual, pero también hay que hablar, hay que analizar y ver por qué se da esa situación. Si no me quiero, no me atraigo, un vibrador rabbit con 10 velocidades y ultrasonidos vaginales no me va a hacer que me mire al espejo con más amor.

¿Sabéis qué es lo que le ha pasado de verdad al deseo y al sexo? que se ha capitalizado. Se ha convertido en un objeto con el que comerciar y ganar dinero. Y de nuevo quiénes son el objeto de consumo, las mujeres. A las mujeres nos han dicho que está muy bien explorarse, pero que una ayudita no viene mal y ahí empezó todo. ¿Cuáles son los juguetes sexuales que más se fabrican? los dildos y vibradores. Y si hilamos más fino, y aunque esto va cambiando, con un diseño fálico. Las mujeres son el público mayoritario para el que se producen juguetes sexuales. Cuando la industria se ha dado cuenta de que nos gusta compartirlos en pareja, entonces se les ocurrió crear juguetes para parejas (heterosexuales claro) y después vienen los juguetes para que los hombres tengan también sus momentos. Pero pensando en qué… en mujeres. Porque aquí la mujer aparece en las dos caras, en la de consumir y en la de ser consumida. Somos las clientas potenciales, pero también nuestro cuerpo se usa como reclamo para otro tipo de juguetes destinados a otros públicos.

Love you first

 Punto por punto

El punto G, el punto A, el punto P, y todos los puntos suspensivos se alcanzan con un juguete. En el post del otro día, Sergio Fosela nos enseñaba como alcanzar un orgasmo cervical con un masaje manual. Y es que parece que los diferentes puntos de nuestros cuerpos no son alcanzables si no nos ayudamos de un objeto externo especialmente diseñado. Hay juguetes Gs (ahora llamo así a los juguetes para el punto G), hay juguetes para provocar la eyaculación femenina, hay juguetes para el orgasmo vaginal, para el clitoriano… y así la lista se va incrementando.

A mi me gustan los juguetes, no lo voy a negar, además de que me dan de comer, pero creo que hemos llegado a un punto en el que necesitamos pararnos y pensar. Lo que de verdad importa es educar en sexualidad y darnos cuenta de que nuestros cuerpos son poderosos y que lo que este mundo necesita es IMAGINACIÓN. De la falta de ella se derivan muchos de los problemas a los que nos enfrentamos en la vida íntima. Nos aburrimos, se nos acaba el deseo, ¿no será que nos hemos vuelto menos imaginativas?. La asociación de erotismos y placer con penetración y orgasmos ha hecho que relacionemos el deseo directamente con ello. Nos cuesta disfrutar de un acto erótico sin que acabe en orgasmo y es que el orgasmo no es el fin de la práctica, es sólo el comienzo.

Mujeres al borde de un ataque de capitalismo

Así me sentía yo el otro día. Cuando se me encendió la luz y pensé en que el deseo de las mujeres se ha capitalizado para hacer dinero. Cada vez me encuentro con más tiendas eróticas online que son producto de la oportunidad. El sexo y el deseo vende y ahora a eso se han sumado los juguetes sexuales porque se está asociando la idea de placer a la de comprar algo que nos lo de. Hay mucha gente que como extra a su vida planta una web donde vender productos, ¿cuáles? pues los que se venden más. Sin preguntarse si ella o él puede aportar con esa nueva página una forma diferente de darse placer por ejemplo no alimentando al mercado que usa el cuerpo de la mujer como reclamo sexual. El propósito no es otro que subirse al tren de la oportunidad sexual.

¿Solo cuentan los likes al deseo?

Pero cuidado

Con todo esto no quiero decir que los juguetes sexuales no sean buenos ni nada así, creo que son una manera fantástica de compartir momentos con nosotras mismas y con otras. Con lo que no estoy de acuerdo es con el todo vale por aprovechar el tirón del éxito. Por eso, cuando quieras un juguete erótico:

👉 Pregúntate qué es lo que quieres o necesitas. Para qué es, porque igual un diseño puede servirte para muchos usos y no tienes que comprar 5.

👉 Experimenta con tu cuerpo, tócate. Que el juguete sea algo accesorio y no lo principal. En cuanto a las relaciones de pareja aplica la misma lógica.

👉 ¿Dónde y a quién compras? La ética cuenta también en este caso. Al igual que lo aplicamos a la compra de comida y ropa, ¿por qué no hacerlo con nuestra intimidad?. Juguetes hechos responsablemente, pensando en el bienestar de productores y consumidores.

👉 Disfruta, pero no dejes que tu deseos y placeres se conviertan en un objeto con el que mantener este sistema.

My vibes are mine

Lubricantes Bio 🌎 y aceites de masaje, ¿en qué se diferencian?

Los lubricantes son el complemento imprescindible para que el encuentro erótico sea perfecto, pero ¿cuál es el mejor lubricante? y ¿es lo mismo un lubricante que un aceite de masaje?

Decir que uno es mejor que otro es complicado porque, como todo, depende de en qué prácticas lo vayamos a usar y cómo nos gusta que sea. Pero lo que sí es importante es escoger un lubricante íntimo que sea respetuoso con nuestros cuerpos y por supuestos conocer las diferencias entre un lubricante y un aceite, ya que no se pueden usar de igual manera.

Para mí la mejor opción es elegir un lubricante Bio que nos de seguridad a la hora de usarlo. En Amantis se han dado cuenta de que es necesario este cambio y por eso han ido creando una zona Bio y eco muy especial en sus tiendas. En el último vídeo del canal os presento algunas de las novedades y os cuentos las diferencias básicas entre un lubricante y un aceite de masaje. 

Experiencias con la copa menstrual

¿Os acordáis de cuando nos bajaba la regla durante la adolescencia y todo eran dudas? Que si la compresa se notaba demasiado a través de la ropa y te mirabas mil veces al espejo, las vueltas que les dábamos a los tampones buscando una explicación a cómo meternos esas cosas… las dudas generadas por si desprendíamos un olor extraño. Las constantes preocupaciones por si nos habíamos manchado la ropa. Las escapadas al baño con el tampón o la compresa en el bolso bajo el brazo o protegiéndolo con la mano para que nadie sospechara qué es lo que íbamos a hacer al servicio… Tal vez no todas tuvimos las mismas inseguridades o dudas, pero creo que es algo general ese miedo infundado que recibíamos de nuestro entorno y, sobre todo, de los anuncios de televisión. Ahora, mirando atrás, nos hace gracia ver que “tontas” éramos haciendo esas cosas e importándonos lo que los demás vieran o pensaran. Sin embargo, aún sigo viendo a chicas no tan jóvenes que emprenden todo un dispositivo cuando van al baño para cambiarse. Y esto me hace preguntarme si hemos cambiado algo la forma de educar a las niñas sobre su menstruación o por el contrario, siguen existiendo los mismos temores.

Hasta no hace mucho las compresas o los tampones (salvo si te decantabas por un paño a la antigua usanza) han sido las únicas opciones a las que hemos recurrido durante nuestros días de regla. Pero un día todo esto cambió. Apareció la Copa menstrual que nos prometía una menstruación más sostenible, ecológica, cómoda y barata. He de admitir que al principio todo eran dudas rememorando los días de adolescencia. Pero todas estas dudas se me han disipado cuando me he lanzado a utilizarla. Estaba decidida a comprar una y probarla y por supuesto contaros mi experiencia y fue entonces cuando la sexóloga Cristina Callao en colaboración con la tienda online Haz el amor y no la guerra publicaron un concurso para ganar una IrisCup. Últimamente estoy muy afortunada en esto de los sorteos, así que fui la ganadora de una de ellas. Al día siguiente ya la tenía en casa. Tras unos días de impaciente espera, sí nunca había tenido tantas ganas de que me bajara la regla, tuve la oportunidad de probarla.

Lo primero de todo es que me pareció fantástico que junto a la copa viene una bolsa para esterilizarla en el microondas. Tiene 20 usos y es una maravilla porque facilita mucho el trabajo. Es perfecta para períodos vacacionales, ya que así puedes hacerlo en prácticamente cualquier parte y sin tener que usar nada más. Tan solo hay que verter 60ml de agua potable en la bolsa, metes la copa (puede usarse para más cosas), la cierras herméticamente y al micro. Tras dos minutos de espera cuando haya parado el temporizador, dejas escapar el vapor por uno de los laterales de la bolsa. La parte de arriba es la zona segura donde tocar para no quemarse. Una vez que ha salido todo el vapor se puede tirar el agua y ya está, copa esterilizada y lista para usar. También se puede esterilizar la copa en un cazo al fuego.

Una vez que tuve la copa lista para usar llegó el momento de cogerle el truquillo a cómo ponérmela bien. Una cosa que hice y que aconsejo si eres primeriza en esto de la copa menstrual es utilizarla primero en casa. Porque así si no estás cómoda o te cuesta adaptarte a ella, no hay problema. El primer paso para colocarla es estar relajada. Sentirse cómoda. Lávate las manos y empieza a manipularla. Tócala y ve como es muy flexible. Pruébala en la mano, así verás como se adapta a cualquier hueco. Si lo hace fuera también lo va a hacer dentro de ti. Yo seguí las indicaciones que da IrisCup, el fabricante, y resultaron ser muy acertadas. Primero la mojé con un poco de agua y la doblé hacia sí misma de forma vertical. Luego con la otra mano la volví a plegar sobre sí misma. Así:

Una vez doblada ya está lista para la inserción. Si con el agua no te basta, puedes utilizar un poco de lubricante al agua. En mi caso con el agua fue suficiente. Resbala muy bien y se mete con facilidad. Vale, ya está dentro. No es necesario meterla mucho. Tan solo que notes que se queda en el hueco y que su rabito te queda fuera.

*Nota importante: No cortes este rabito hasta que no la hayas usado repetidas veces y veas cómo te queda y te apañas para retirarla. Esto es muy importante porque si te pasas cortándolo y luego se mete demasiado va a ser difícil quitarla. Lo más importante, no te pongas nerviosa. Busca la posición más cómoda para ti. Túmbate, siéntate, ponte en cuclillas… como veas que sea más fácil. Yo tan solo flexioné las piernas un poco. Como si estuviera sentada a medias.

Y tras ponerla es donde surge la primera duda: ¿cómo se que está bien colocada y no se va a escapar nada? Una vez que está metida y que la sientes cómoda, puedes pasar la punta del dedo justo al principio de la vagina. Vas a notarle la superficie nada mas tocar y que ya ha hecho ventosa. Aunque al insertarla estaba doblada, nada más meterla ella sola se expande y acopla a tu hueco. Recuerda que no es necesario que la empujes mucho. Comprueba su rabito que no te moleste y ya está. Ahora a hacer vida normal.

La primera vez que la usé fue para dormir. Me la coloqué como os acabo de decir y me fui a la cama. Es normal y natural tener dudas de si te la has puesto bien. Mientras estaba en la cama cada poco me tocaba a ver si se movía, si seguía en su sitio… pero parecía que todo iba correcto. A la mañana siguiente comprobé que no había manchado nada, así que era señal de que no lo hice mal (y eso que soy un poco torpe). Ahora toca operación salida. Excursión al baño, manos bien limpias y a ver cómo la saco. He de admitir que me puse un pelín nerviosa porque cuando la utilizo al cabo de un rato se me va bastante hacia dentro. Y al principio me daba un poco de cosilla por si no era capaz de sacarla bien. Agarro el rabito y empiezo a tirar. Noto bastante resistencia de mi cuerpo, pero, tal y como leí en las instrucciones, intento relajar los músculos para dejar que salga con fluidez. Es uno de los trucos. Otro es meter un dedo y romperle el vacío. La copa tiene unos pequeños orificios para ello. La aprietas un poco y pierde el aire y así sale mejor. Aunque la aprietes no suelta nada del líquido que contiene. Una de las cosas que me ocurre con la copa es que tiendo a lubricar, bien para su inserción, pero un poco incómodo a la hora de sacarla porque el rabito se me resbala. Entonces tiendo a usar las uñas, no es que las lleve demasiado largas, pero no es recomendable porque se puede dañar la silicona de la copa. Así que mejor usar las yemas de los dedos. La primera vez al quitármela me costó un poco, pero probé una cosa que he perfeccionado con el uso y que os recomiendo a las que os cueste expulsarla. En una posición cómoda, en mi caso como cuando vas al baño pero un poco elevada con las piernas flexionadas, al tiempo que comienzas a tirar de ella te relajas y empujas un poquito con los músculos vaginales. Y así sale prácticamente sola. Si aún así te cuesta, primero rómpele el vacío que antes mencionaba y luego haces esto. Ya verás como así sale perfecta. Y tranquila porque no se derrama nada. Yo ni me manché las manos.

Aunque al principio parece mucha parafernalia y mucho rollo, es más la literatura que luego en sí el acto. Es lógico que las primeras veces surjan dudas de si está bien, si se va a escapar y un poco de nervios al quitarla. Pero tranquilas, sobre todo hay que estar relajadas y ser pacientes, porque con el uso cada una va cogiendo sus trucos y viendo cómo es la mejor manera de ponerla y quitarla.

No se puede hacer un manual general para todas, porque cada una irá aprendiendo cómo lo hace mejor y cuál es la técnica que mejor se adapta a su cuerpo.

Tras superar estos primeros pasos su uso diario me ha resultado satisfactorio. Me he sentido cómoda llevándola puesta. Sí que al quitarla me ha costado encontrar la mejor manera para mí, pero creo que lo tengo. El uso en la calle también ha sido positivo. Como os decía al principio, sí creo que si no te sientes 100% cómoda o tienes dudas, la uses primero en casa o para hacer cosas que no te exijan vaciarla en baños públicos. Antes de utilizarla leí otras experiencias y sí que varias mujeres decían que es un poco “rollo” tener que ir al baño del trabajo o de un lugar público si éste no tiene el lavabo en el mismo hueco porque tienes que limpiarla con papel o te manchas las manos y tienes que salir así al lavabo común. En mi caso no he tenido ningún problema de este tipo. No mancha prácticamente nada y no se escapa de la propia copa. Aunque es cierto que yo tengo poco flujo. Como truco para estas ocasiones, puedes llevar un botellín de agua y así poder limpiarla en el propio WC. También se puede hacer con papel higiénico o un pañuelo y lista para usar. Otra solución es tener dos y cuando te cambies poner la limpia y lavar la sucia  al salir y guardarla en la bolsita de tela que viene con ella y así la puedes usar la siguiente vez. Como a la hora de ponerla, aquí cada una también encontrará su mejor opción.

En resumen, me ha gustado mucho utilizar la copa menstrual. Me he sentido muy cómoda con ella durante el día y durante la noche. Es fácil ponerla y quitarla cuando ya la has utilizado unas cuantas veces.

Puntos positivos de mi experiencia

  • Se adapta fácilmente al cuerpo.
  • Es totalmente inholora. No huele a nada ni antes ni después de su uso.
  • Aunque me daba miedo dañarla es muy resistente.
  • Es segura y cómoda (al menos en mi caso).
  • Es una opción sostenible y que reduce gastos. Al ser la primera vez sí hubo un periodo que descansé un poco. Además, los primeros días no estaba en casa y no la llevaba conmigo, así que utilicé otros recursos. Pero a pesar de ello, tan solo usé 3 tampones y 1 compresa en 5 días que me duró la regla.
  • Reduce la irritación y la sequedad, ya que solo recoge el flujo, no absorbe como en el caso de los tampones.
  • Se siente menos sensación de hinchazón.
  • Me ha gustado mucho ver lo que sale de mí. Ver qué es lo que realmente se desprende de nosotras. Con las compresas y tampones no se ve tan claro. Creo que es una experiencia positiva para reencontrarnos con nuestros cuerpxs menstruantes.

Puntos negativos

  • Si se tiene mucho flujo es mejor usarla primero en casa o en lugares que te sientas cómoda.
  • Puede ser un poco engorroso cambiarse en lugares públicos para limpiarla bien y volverla a colocar. Pero nada insalvable.

Espero que os sirva mi experiencia, si os animáis a contar la vuestra aquí tenéis un espacio donde poder compartir dudas, reflexiones y otras maneras de vivir la regla.

Os dejo este vídeo para que veáis mejor cómo utilizarla y sus beneficios de Serise Sexología

 

Ceramix, porque el sexo también puede ser sostenible

Es elegante, estilizado. Reposando junto a los libros más eróticos de mi estantería preside el salón como si fuera el guardián de los placeres. Sabe que no es el único, sabe que besa labios ya besados. Que avanza por carne ya mordida, pero aún así se muestra impasible y cada vez que es llamado a actuar lo hace como si fuera su última puesta en escena. Se viste de blanco y negro como si llevara un esmoquin, a veces se llena de orgullo que lo calienta o enfría y otras embiste sin miramientos, sin adornos.

Lo nuestro fue amor a primera vista. Una tarde de búsqueda de regalos perfectos entré al sexshop Zarzamora en Bilbao. No suelo buscar nada en concreto, simplemente algo que me llamara la atención. Vibradores, dildos, arneses, lubricantes… y justo ahí estaba él. Parado delante de mí. En cuanto lo vi me enamoré de él. Su forma, sus colores, la delicadeza con la que parecía estar hecho y con la que se le debe tratar me encantaron. Tuve que tocarlo para saber más de él. Ya había oído y visto, aunque no físicamente, alguno de su estilo, pero hasta ahora no había tenido ninguno entre mis manos. Parecía frío como un témpano, duro como una estatua griega, pero poderoso. Prometía, su aspecto prometía. Más incluso que un empotrador.

Me olvidé enseguida del regalo que iba a buscar. Comencé a preguntarme si que fuera de cerámica complicaría los juegos que le tenía preparados. Si los lubricantes servirían aunque fuera diferente. Me pregunté muchas cosas y me fui a casa con la idea de que tarde o temprano debía ser mío. Afortunadamente, cuando ocurrió este maravilloso flechazo no iba sola. Iba muy bien acompañada, lo que hizo que pocos días después lo encontrara listo para cumplir todo lo que nos habíamos prometido.

Una vez en mi poder pude descubrir muchísimas más cosas sobre él. Uno de sus puntos más originales es que tiene una abertura en la parte inferior por donde se puede rellenar de agua tibia o fría. Al ser de cerámica y no tener ningún mecanismo, puede meterse entero al frigorífico para poner a prueba cuerpos calurosos. Puede utilizarse tanto relleno de agua como sin rellenar. Si se opta por lo primero, no os preocupéis porque no suelta ni una gotita. Tiene un cierre de silicona que mantiene muy bien el líquido dentro. Su cuerpo es terso y duro, pero para nada resulta duro en la penetración. Todo lo contrario. La verdad es que quedé sorprendida, porque unos de mis miedos es que fuera demasiado rígido. Pero gracias a la forma que tiene y a que la cerámica resbala con facilidad, su introducción es muy fácil. La cabeza en forma de glande es perfecta. Se adapta a la forma interior de la vagina y se va acomodando y ajustando poco a poco mientras se va metiendo, buscando un punto importante donde quedarse. Se puede utilizar tanto de forma externa como interna. Suele mantener la temperatura del agua unos 20 minutos. Coge muy rápidamente la temperatura corporal. Aunque parezca que en invierno nos va a congelar ahí abajo, para nada. Jugando un poco con él antes ya se ajusta a nuestra temperatura. Todo su cuerpo está compuesto por círculos en relieve. Se puede lubricar con cualquier tipo de lubricante. No es poroso y es muy muy fácil de limpiar. Pero es que lo mejor de todo es ¡que es ecológico!. Si te apetece apostar por algún juguete que sea respetuoso con el medio ambiente, ésta es una buena opción.

No solo existe éste que yo os traigo (Ceramix 6), sino que Pipedream ha creado toda una línea de Ceramix fabricados en este material, cerámica, con diseños muy atractivos. Hay para todos los gustos y para todo tipo de juegos. Solo hay que ir siguiendo sus números ya que cada modelo tiene el suyo. Me pregunto si un día lograré reunir toda la colección…

Como conclusión Ceramix es una buena opción para utilizar otro tipo de juguetes más sostenibles. Su uso es fabuloso, la experiencia es realmente buena y satisfactoria sexualmente. Tiene 19 cm insertables y 4,5 de contorno. No está nada mal. Se limpia con mucha facilidad, es ergonómico, aunque a primera vista no nos lo parezca y es muy atractivo, por fuera y por dentro. Es perfecto para juegos externos, internos, a solas y acompañadxs. Y además por como está diseñado, también podemos insertarlo en un arnés y utilizarlo como Strap-On. ¿Qué más se le puede pedir?

 

Sexo ecológico

El sexo ecológico como la mayoría de las cosas ecológicas están de moda. He de reconocer que al ver este libro me llamó mucho la atención. Lo cogí y me puse a leerlo con ganas de saber de qué hablaba. Yo creia que me iba a impactar o que aprendería cómo ser más sostenible en las relaciones sexuales, aunque desde el principio pensé ¿qué tiene de contaminante el sexo?.

El libro no parece estar mal, pero una vez que pasas el índice y comienza la lectura… Da consejos sobre cómo practicar sexo en el coche con el motor apagado para no contaminar, bajar las luces o dejarlas apagadas, no gastar demasiada energía a la hora de ligar…

Está curioso y hasta gracioso ya que con algunas cosas como no malgastar energía cuando conquistemos a alguien te ries bastante. De todos modos respeto la intención de la autora de mostrar una faceta del sexo que muchas veces no contemplamos y es que en ese momento, ciegos de deseo no pensamos en el medio ambiente.

Pero en mi opinión esto está dentro de la forma de vivir de cada uno. Si vives concienciado por la repercusión que haces al medio en el que estás pues en todas las facetas de tu vida mantendras esta postura.

De todos modos os animo a que le echéis un vistazo porque igual os da alguna idea para introducir en vuestra vida sexual.