Esto es todo lo que debes saber antes de tomar la píldora del día después

¿Sabías que, según los datos de 2018 de la Sociedad Española de Contracepción, el 30% de las mujeres españolas en edad fértil ha recurrido alguna vez a la píldora del día después?

La píldora del día después (PDD) es un método anticonceptivo de emergencia. No es de uso regular y nunca debe sustituir al método anticonceptivo que estemos utilizando. Seguro que cuando se habla de esta píldora te surgen muchas dudas, y es que se habla de ella pero nadie nos ha explicado de forma sencilla cómo funciona.

¿Tienes claro qué es la píldora del día después?

La PDD no es una píldora abortiva sino que su función es evitar el embarazo antes de que se produzca, inhibiendo o retrasando la liberación del óvulo para evitar que sea fecundado. Es un medicamento que se toma tras haber mantenido relaciones sexuales sin protección o si ha habido un fallo en el método habitual. Es deci,r que tuviste sexo con penetración sin usar un método de barrera o si lo usaste y algo falló como que el condón se rompió, te olvidaste de tomar la píldora, te quitaron el DIU, te colocaste mal el Anillo o se te despegó el parche anticonceptivo durante más de 24h, pueden ser algunas de las situaciones en las que tomarla está justificado. ¡Cuidado! No es un método que debas tomar todos los días.

Así funciona y estos son los tipos que te puedes encontrar

Esta pastilla actúa retrasando o inhibiendo la ovulación. Para que su eficacia sea máxima hay que tomarla durante las 24 horas siguientes a la penetración y nunca dejar que pasen más de 120h, 5 días.

Este tiempo tan concreto se debe a que la disponibilidad del óvulo para ser fecundado es de 24h. Si durante ese tiempo no se produce la fecundación el ciclo seguirá su curso y terminará con la menstruación. Sin embargo, los espermatozoides tienen mayor tiempo de vida útil. Pueden estar activos dentro de ti durante cinco días. De ahí que el riesgo de embarazo comience cinco días antes de tu ovulación si ha habido eyaculación. Si te ha fallado el método y tu ovulación está próxima, la píldora hará que ésta se retrase para que los espermatozoides que estén dentro vivitos y coleando no le puedan fecundar.

Aunque parece que si has tenido un disgusto sigue leyendo

El género importa

Personas. Todas somos personas. ¿Por qué usar géneros si podemos eliminarlos y ser simplemente seres humanos? Queda muy bonito decirlo así, pero en la realidad todas las personas no somos iguales y de ahí la importancia de destacar las desigualdades con las que nacemos.

Yo solía pensar que el género, esa construcción social que nos marca desde antes de nacer, debía ir modificándose y suprimiéndose hasta desaparecer para así llevarse consigo las diferencias entre mujeres y hombres. Las diferencias que la sociedad dice que tenemos y que según las cuales recibimos un trato diferente en todos los aspectos de la vida. Estas diferencias no son positivas para ningún género, y mucho menos para el femenino. De ahí que la palabra igualdad se haya instaurado en todo, a veces más por moda que por verdadera convicción. Estar está, pero ¿de verdad es positivo eliminar los géneros?

El otro día leí este artículo en Tribuna Feminista que me hizó reflexionar y me recordó a una discusión que tuve conmigo misma hace poco. Estoy leyendo Historia y análisis político del Lesbianismo. La liberación de una generación de Beatriz Gimeno, un libro imprescindible para entender la construcción e importancia del lesbianismo político y por ende la de ser mujer. En él se habla de Feminismos y de otras teorías que han ido surgiendo como es el caso de la Queer. Soy una apasionada de Paul B. Preciado. Devoro sus libros y me fascina su manera de romper con todo y de deconstruir el sistema sexo/género. Pero, con las dos partes en mi cabeza y una reflexión profunda, he llegado a la conclusión de que marcar el género es imprescindible como acción política.

Eliminar el género, sobre todo el femenino, significaría borrar la importancia de todas las desigualdades con las que vivimos cada día. No creo posible situarnos en la misma línea porque no hemos tenido las mismas oportunidades, no se nos reconoce de igual manera, no podemos subir al mismo escalón cuando a una parte se le exigen subir antes 40 y a la otra 20. No es posible porque lo que necesitamos es equidad, que no es lo mismo que igualdad.

Hace unos días se anunció la medida que ha tomado una Universidad holandesa de contratar sólo a mujeres. En un principio puede parecer condescendiente contratar sólo a mujeres y va contra la opinión de realizar candidaturas sin género y foto para evitar prejuicios, pero si no se realizan medidas así, nunca se va a conseguir llegar a un punto equitativo. No queremos que se nos elija por el género, sino por nuestros méritos, esfuerzo y habilidades, pero, esto en nuestro mundo todavía no es posible. Por ello, ser mujer es sinónimo de seguir luchando por defender un género que debe reconocerse.

El género es importante a la hora de tomar medidas políticas y judiciales. Sin género no podríamos contabilizar los asesinatos a mujeres por ser precisamente eso mujeres. El patriarcado afecta a cualquier género, sí, pero ya sabemos quiénes son las principales afectadas. Si dijéramos que han matado a una persona no estaríamos visibilizando el asesinato machista ni la violencia de género que es lo que es y no una muerte más. Sin género no tendríamos en cuenta que la trayectoria vital no es la misma en todos los casos y que hay etapas, como puede ser la maternidad, que no repercute de igual manera. Podemos y debemos trabajar por ser más equitativos e igualitaros, por impulsar la coeducación, la conciliación, el reparto equitativo de trabajo reproductivo y asumpción de tareas, pero debemos ser realistas. Aún no lo hemos conseguido y queda mucho por hacer. Así que, aunque nos encantaría ser personas abiertas andando por la calle sin poner una etiqueta sobre cada una de nosotras, esto no es posible porque yo soy una mujer que comparte su vida con otra mujer. Porque si vivo así es porque he decidio políticamente que voy a ponerle la zancadilla al patriarcado y quiero que se me reconozca como tal.

Conciliar o simplemente sobrevivir

Corres por la mañana para dejar a los niños en el colegio. Luego corres para llegar al trabajo. Corres para comer algo y aprovechar al máximo el tiempo. Corres para recogerlos, llevarlos a sus clases extra escolares y corres para llegar a casa a una hora medianamente decente y poderte permitir cinco minutos de sofá.

Y entre toda esa vorágine de carreras, que bien podrías haber hecho una maratón, haces recados y compatibilizas los tiempos con tu pareja para que la tarea sea un poco más repartida. ¿Y la conciliación? ¿qué era eso que nos prometieron?.

Dice la leyenda que conciliar es el arte de combinar la vida familiar y profesional siendo sus tiempos más o menos equitativos. La RAE dice que es un nombre femenino y vaya si lo es. Las bajas por paternidad han aumentado y siguen haciéndolo, pero en la vida real conciliar sigue siendo un asunto de mujeres.

¿Te has planteado cómo distribuyes tu tiempo? Solo tienes que ponerlo sobre papel. En esos escasos minutos en los que te sientas a disfrutar de un café coge un folio y, tomando el 100% como tiempo total productivo del día, distribúyelo en tantos por ciento según el tiempo que dedicas a cada cosa. Ahí verás en qué dedicas más el tiempo. No te deprimas, casi todas estamos igual.

Diana Oliver, periodista freelance, creadora del blog Marujismo y co-fundadora de Tacatá comunicación, afirma que “La conciliación, tal y como está planteada, no existe; porque, entre otras cosas, es imposible hacer dos cosas al mismo tiempo”.

Elecciones y selecciones

Estar dedicándole tiempo a tu familia o a tus hobbies con el móvil en la mano mientras contestas mensajes de trabajo o revisas el correo, lo has hecho y lo sabes. Ese tiempo que ibas a dedicar enteramente a algo que no era trabajo se fue contagiando del virus del correo entrante y pitido del teléfono. ¿De qué sirve dedicar ese tiempo a otras actividades si no es un tiempo de calidad? Ahí es donde debemos poner el foco, en la calidad del tiempo que dedicamos a cada cosa.

Aquí te lo sigo contando

La revolución del género | NatGeo

La revolución del género es un documental de National Geografic (NatGeo) sobre lo que significa la palabra género en la sociedad y cómo una etiqueta u otra es una carta de presentación hacia los demás. Etiquetas creadas en la sociedad para la propia sociedad. Para “identificar” qué es cada unx. Cuando surgen otras denominaciones que no estaban contempladas hay que reajustar y observar, ver cómo las denominamos para poder aceptarlas. En el documental aparecen activistas intersexuales que abordan el tema más allá de lo que son las palabras. Aportan una perspectiva muy interesante.

El documental es un poco largo, dura 1h y media, y lo descubrí gracias a Brújula Intersexual, un blog que recomiendo.

¡Aquí os lo dejo!

 

Las etiquetas son para la ropa

El viernes el programa Hoy por Hoy de la cadena SER presentado por Pepa Bueno se retransmitía desde Torremolinos y en él estuvieron hablando del colectivo LGTBI y del primer certamen del premio Pedro Zerolo.

Me llamó especialmente la atención y estuve escuchando atentamente para ver cómo retransmitían las discriminaciones a las que se enfrenta este colectivo. En el programa participó Ana Juárez, periodista ganadora del primer premio Pedro Zerolo en la categoría digital por el reportaje 15 mujeres de empresa quieren salir hoy del armario que hizo para Vanitatis de El Confidencial y en el que retrataba a 15 mujeres lesbianas de éxito que salían del armario en el ámbito profesional.

 A partir de una especie de Linkedin para mujeres lesbianas profesionales, fue acercándose a cada una y pidiéndoles que le contaran su historia.  Al principio le costó que se sienceraran y abrieran su intimidad ante una desconocida, pero luego una vez que unas pocas se lanzaron a la piscina se fueron sumando muchas más. Dice la autora del artículo que si hubiera seguido, habría conseguido más de 30 entrevistas.

Algunas de las participantes se encontraron con que la empresa en la que estaban trabajando les pedía que no vincularan su nombre con el de la empresa. Según palabras de Ana Juárez, es mucho más fácil con las internacionales, sobre todo con las Norteamericanas porque atrae y es una forma de darse a conocer a través de su buen acogimiento de las diversidades. Pero, sin embargo, en las PYMES locales es más complicado.

Una de las participantes es Marta Riquelme, tiene 32 años y lleva desde los 23 como manager en la empresa Accenture. Para aportar su experiencia Marta no pidió autorización en el trabajo,

Ni se me pasó por la cabeza pedir permiso para participar, tampoco la repercusión que podía tener. El día que salió el reportaje volvía de viaje y me encontré con muchos mensajes de compañeros y jefes que me daban la enhorabuena”

Marta está casada y a su boda fueron gran parte de sus jefes y compañerx, lo que le demuestra que su inclinación sexual no repercute negativamente a su vida profesional. Para cuando se hizo el reportaje, en el entorno laboral en el que se mueve ya había dejado claro que es lesbiana.

Siempre que lo he contado ha sido más fácil de lo que yo pensaba. Somos nosotros mismos los que nos ponemos las barreras. Mientras estaba en el armario los rumores corrían sin parar, y eso es lo que más daño hace. En la familia la situación fue similar, pensaba que iba a tener más barreras y fue todo lo contrario”

Lina Gálvez, directora del máster de Género e Igualdad de la Universidad Pablo de Olavide, habla de los datos del colectivo. En España no hay registros viables, pero en Estados Unidos y Canada sí. “Los hombres homosexuales recibe el 5% menos de salario que los heterosexuales, sin embargo en el de las mujeres lesbianas ha crecido un 8%, lo que hace ver cómo la maternidad está penalizada”.

Pero la discriminación va mucho más allá. “Los datos nos muestran los problemas en el acceso a la vivienda, ya que a la hora de acceder a una vivienda social sufren discriminación y son rechazados en mayor número. Entre las personas sin hogar el colectivo LGTB está sobre representado, sobre todo entre los jóvenes, son el 40% de las personas que viven en la calle. 2/3 de los chicos y las chicas que tienen otra orientación sexual que la heteronormativa son acosados y 1/3 sufren abandono escolar. Se ha estimado cuánto cuesta esta desigualdad y por ejemplo en el caso de la India es de 32 billones anuales, eso es el coste de la discriminación contra los homosexuales, ya si es contra las mujeres (y además son lesbianas) la cuenta sube porque las desigualdades también lo hacen”.

Las últimas agresiones hacen pensar que hay un repunte de homofobia con más de 200 ataques (solo en Madrid según la asociación Arcópoli). Pero no hay datos fiables ni suficientes porque las denuncias son muy pocas. Los que más denuncian son los hombres jóvenes gays y las que menos las mujeres transexuales y lesbianas, que siguen invisibilizadas. Lina Gálvez afirma que “es necesario aprobar una ley anti homofobia. Ha habido medidas como la de Cataluña, que establece sanciones, pero no es suficiente. Para cambiar el nombre se exige mayoría de edad y para cambiar de género 2 años de tratamiento psicológico y esto repercute muy negativamente a sus vidas. Además, es la primera causa de acoso escolar. Nos tenemos que dar cuenta de que a mayor derechos, mayor libertad para todos”.

Mientras escuchaba el programa y las preguntas que le hacía Pepa Bueno a Marta me di cuenta de cómo se repite siempre en este tipo de entrevistas la gran pregunta de ¿cómo se lo contaste a tus padres y amigos/as? Y yo siempre pienso, cuando una persona es heterosexual, nunca se hace esa pregunta, porque nunca hay un momento en el que tengas que dar explicaciones a nadie sobre tu orientación sexual. Sin embargo, cuando no entras dentro de esa “normalidad” hay que ir respondiendo a cuestiones como ésta. Todxs damos por hecho que a una chica le van a gustar los chicos y que a un chico le van a  gustar las chicas y cuando no es así, llega un momento en la vida en el que hay que decir NO. No me gusta lo que me “corresponde” me gusta otra cosa. Pero si eres heterosexual nadie se parará a mirarte o a cuestionarte, porque es lo habitual.

Llevando la cuestión más allá también me plantee otra duda. ¿Y si no eres gay, ni lesbiana, ni hetero, no tienes claro si eres bi…? Tan solo te acuestas o te juntas con aquella persona que te gusta y te encaja como es. Sin cuestionarte si por eso te has hecho lesbiana, gay o como se suponga que debes etiquetarte. ¿Qué haces?. Un día en tu entorno laboral das a conocer a tu pareja, pongamos que eres una chica y la otra persona también se identifica como tal. Para tus compañerxs automáticamente serás lesbiana. Pero después de un tiempo esa relación se ha acabado y la nueva persona con la que compartes parte de tu vida es un chico. Madre mía… los cerebros empiezan a echar humo. ¿Cómo van a creer que eres? ¿Entonces eres bisexual porque te gustan las mujeres y los hombres?. ¿Y si tu próxima pareja es transexual o no tiene género porque se considera así? Cortocircuito cerebral asegurado.

En primer lugar hay que dejar claro que no hay por qué dar explicaciones de nuestra vida íntima a nadie, salvo que queramos darlas. Pero, siempre hay un momento en el que te encuentras ante alguien y esa conversación de qué tal el fin de semana, qué has hecho, llega y no sabes si tratarlo tal y como es o disimular con ambigüedades. Yo digo que la palabra clave es NATURALIDAD. Porque es totalmente natural que una persona cuando es feliz quiera compartir esos momentos con quien se pasa 8 horas al día o con sus amistades. Y si tú mismx tratas tus relaciones con fluidez y naturalidad eso se transmite, y cuando alguien te pregunta y te dice por propio automatismo si tienes novio o novia (según se supone que corresponde) y tu caso es el contrario, con todo orgullo y satisfacción le corriges y le dices bien claro que a ti te va lo contrario, dado la vuelta al revés y contra la pared.

Pero no es tan fácil como parece y como lo escribo, porque la triste realidad es que cuando te vas a abrir así, sabes que la otra persona ya tiene unas ideas y que serás juzgadx y te meterán dentro de una etiqueta u otra porque en algún lado tienes que estar, aunque tú te niegues y reniegues de ese sistema. Pero hay que saltarlas y como en una carrera de fondo coger bien aire, llegar hasta el final disfrutando cada etapa y ser feliz. Que es lo único que nos debe de importar en esta vida.

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