Neoliberalismo sexual. Ana de Miguel

¿Somos libres de utilizar y mostrar nuestros #cuerpxs como queramos? parece una pregunta sin demasiado trasfondo ya que a la mayoría de las personas a las que se lo preguntemos afirmará un rotundo . Creemos que hacemos lo que queremos, que no seguimos normas, pero si nos paramos a pensar nuestra forma de comportarnos, de movernos, de vestirnos, de relacionarnos no es tan “personal” como creemos.

Ana de Miguel hace en este vídeo una reflexión muy necesaria e interesante.

 

Amor, sexo y edad

Ni las arrugas, ni el dolor de rodilla, ni la mala opinión que tiene la sociedad del sexo en personas mayores deben alejarnos de disfrutar de una vida sexual plena y satisfactoria en esta etapa de la vida.

Cuando hablamos de sexo, amor, orgasmos, de disfrutar de nuestra intimidad, automáticamente pensamos en personas jóvenes con ganas de disfrutar de sus cuerpos. Pero, ¿qué pasa con los mayores?, ¿es que acaso no tienen derecho a redescubrirse?.

La sexualidad en la socialmente llamada tercera edad es todavía un tabú social. Tendemos a pensar que las personas mayores no tienen ganas de disfrutar de las relaciones con sus parejas, y aún menos sin han enviudado o están solxs. Se les cuelga el cartel de inapetentes sexualmente o que ya no le dan importancia a este aspecto de la vida, pero sin embargo, es ahora cuando tienen todo el tiempo del mundo para dedicarse a descubrirse y experimentar. Debemos recordar que el sexo no es solo coito, penetraciones, posturas acrobáticas y orgasmos múltiples. El sexo son caricias, son momentos compartidos, es intimidad, es ese estar a gusto acurrudadxs en el sofá mientras se difruta de los cuerpos y la mente.

No podemos negar que con una edad avanzada la agilidad física no es la misma que con veinte años, pero el sexo está en la mente. Nuestro cerebro es el que desea. Y mientras nos encontremos bien de salud mental y queramos seguir activos sexualmente, no debemos dejar que nada nos los impida.

Recientemente en el suplemento ON de Deia, se publicó un reportaje sobre sexualidad en mayores. En él aparecen diferentes voces como la de la sexóloga Myriam Ribes, que da charlas sobre salud sexual a mayores, o el médico Juan Gérvas que apuestan por informar y animar a estas personas a que conserven su vida sexual y la disfruten. “Nos alegra muchísimo que pacientes con 80 años nos pregunten por qué ha decaído su vida sexual. Eso indica que quieren seguir manteniendo esa parcela de su vida” apunta Fernanda Lorenzo, uróloga de la Universidad de Salamanca, otra de las presentes en el reportaje.

Las cuestiones sobre el sexo sin amor, o dentro de una pareja esporádica, también afecta a las personas mayores, incluso podríamos decir que más. Muchos han convivido con la misma pareja durante años y ahora ya viudxs o separadxs, sus familias no saben cómo encajar que rehagan sus vidas. “El sexo con amor está bien y puede ser muy intenso, pero nos imponen educacionalmente un compromiso establecido y monógamo. No digo que sea malo, sino que no contempla otras opciones válidas y fantásticas. Y no solo no las contempla sino que las ataca, señala y criminaliza”. “No hay que dar por sentado que lo normal es la relación heterosexual monógama” apunta Ribes.  A esto la uróloga Lorenzo puntualiza que “a veces está mal visto en la familia que el viudo o la viuda mantenga una relación sexual o que empiece una nueva relación a avanzada edad”.

 

Por otro lado, cómo combatir los años y seguir igual de activos. Hay que aprovechar la experiencia, la paciencia, lo aprendido… todo esto suple a la potencia y la velocidad. Sentirse sexy y estar a gusto no está reñido con la edad. Desbancar el culto a la juventud y promocionar una vida más activa y valorada de los mayores puede ser una de las claves.

“Las personas sexualmente sanas tienen mejor salud, son más longevas, más felices y más eficaces. La salud sexual es salud: el sexo es salud, da salud y la refleja. Y además es un derecho” y es que la OMS considera la salud sexual como un derecho básico y la disfunción eréctil como una enfermedad que altera la calidad de vida y que puede ser la puerta hacia otras enfermedades subyacentes.

Para acabar nos quedamos con esta reflexión de la sexóloga Myriam Ribes.  “Nuestro sexo, nuestro género, nuestra orientación, pueden ser de lo más diverso y cambiante, pero siempre habrá sexualidad en nosotros, acompañándonos desde el primero al último día de nuestra vida”. “Hoy hablar de sexualidad es hablar de placer, y poco de salud. Me gustaría que mañana hablar de sexualidad fuera hablar de salud, intimidad, comunicación, reproducción, de amor, de vida. Y de que cada uno de nosotros pueda desarrollar cada parte de su sexualidad que más la mole, o todas a la vez. A uno le gustará más acurrucarse en el sofá, a otros los encuentros salvajes con desconocidos, otros quieren compañeros de juegos, hay supermamis y superpapis, otros pasan del sexo pero les encantan los abrazos… el sexo es importante, y lo demuestra en que todo lo sexual es trending topic, pero su importancia no es la que pensamos. Va más allá”.

 

Confusiones

Puede notarse que aparte de apasionada por el sexo y la sexualidad también me encanta el cine en general. A mucha gente este tipo de hobbies les sirve para desconectar, pero a mi no. Creo que nada me sirve para desconectar. No puedo evitar darle la vuelta a las cosas y buscar algo para analizar.

Esta vez ha recaído en la película Guillaume y los chicos ¡a la mesa!. Resumiendo mucho, es una película francesa protagonizada por un conocido cómico. En ella se retrata la infancia y juventud de un chico que no cumple las normas de la heterosexualidad predominantes en nuestras sociedades occidentales. Por ello, todo el mundo, y sobre todo su familia, cree que es gay. No voy a desvelar qué es lo que ocurre y como acaba por si alguien quiere verla, aunque va a quedar claro con la reflexión a la que he llegado.

Tras ver esta película me he preguntado acerca de la orientación sexual de las personas. Ya he hablado otras veces que la heterosexualidad establecida en la sociedad mira con extrañeza a las personas que la ponen en duda o que no necesitan inclinarse hacia un lado u otro. Y es que por mucho que les extrañe a algunas personas, no es siempre imprescindible para una persona decidir si le gustan los hombres, las mujeres o ambos. Simplemente somos seres sexuados que sentimos deseos y queremos disfrutar del placer y sí que es cierto que a algunos les gusta más una opción que otra, pero eso no es excluyente. Pero la pregunta que me hice exactamente es que si a una persona se le atribuye una inclinación sexual, unos gustos y desde joven se le ha dicho que es así, ¿cómo va a saber qué es lo que realmente le gusta?. Un ejemplo claro es cuando a un niño/a travieso/a se le trata de “malo” y se dice continuamente qué malo es, al final es niño/a va a crecer creyéndolo y al mismo sus acciones se determinarán por lo que dicen de él/ella. Siendo más clara, si desde pequeño te tratan como gay o lesbiana o asexual (que también puede ser), y te diferencia de los demás, no hace falta que te digan que lo eres, sino que es más perceptible cuando no se dice,  al final vas a actuar como tal porque eso es lo que te han enseñado y te han dicho que eres. Si tu forma de ser no te hace cuestionártelo puede que no haya problemas, pero si hay algo que no encaja entonces te conviertes en un mar de dudas y confusión. Para esto solo hay una palabra que sirve y que me encanta, deconstruir.

Al mismo tiempo, si te mueves en un ambiente determinado ¿no terminas re-construyéndote dentro del mismo?. Quiero decir, si una persona está en un círculo social en el que todo lo relacionado con la sexualidad se realiza entre personas del mismo sexo, al final va acabar desarrollándose así. Y al contrario también, si se reniega de todo lo que se salga de la norma, ¿cómo tú vas a hacerlo?.

Y para acabar, el otro día presenciando una conversación sobre quién es gay, quien no. Siempre salen los típicos comentarios de ¡anda pues no ha dicho nada!. Y es que ¿hay que decirlo?, ¿de verdad es necesario ir aclarando nuestras relaciones sexuales/amorosas/sentimentales por ahí?. ¿Si eres heterosexual vas contándolo o dando explicaciones de si lo eres o no? generalmente no. Ah, pero si es que eres gay… ¡uy! que callado se lo tenía.

Mi conclusión ante todas estas incógnitas es que es muy importante el desarrollo de la personalidad para saber ser quién eres y sobre todo defenderlo y sentirte a gusto contigo mismo/a estés donde estés y sobre todo con quien.

 

Besos de alquiler

besos

Esta frase siempre me hace reflexionar. Los besos de alquiler. Al escucharla en qué se piensa. En personas que pasan por nuestras vidas, con las que hemos tenido un trato sexual y que nos dejaron sus besos como recuerdos. O en esa persona que parece que está a nuestro lado y pero que sus besos no dicen lo que parece que quieren decir. Son besos por compromiso. Por costumbre. Por inercia. Porque hay que darlos. Por cortesía o educación. Porque socialmente forman parte del sexo. Y ¿no hay sexo sin besos?.

Los besos pueden formar parte de los preliminares, pueden excitarnos y relajarnos. pueden ayudar a crear un ambiente de confianza. Pero cuando ya hay una costumbre entre los cuerpos, ¿qué significan los besos?.

Los besos, como el sexo pueden convertirse en una costumbre. Como un resorte cuando vemos a la persoa que queremos nuestra cabeza se acerca y los labios se juntan. En el sexo los besos pueden pasar a un segundo plano. Nos centramos en las zona erógenas, en los genitales o en lo que más nos gusta y nos olvidamos de los besos. Pues creo y con acierto digo que durante el orgasmo o cuando estamos a punto de llegar un beso profundo aumenta la estimulación y el placer parece más intenso.

Una vida sin besos es como una vida sin aire. Cuesta respirar.

Aunque sea porque sí, sin motivos, BESAD. Besad al salir de casa, al entrar, al encontrarte en la calle, al despertarte, mientras duermes… y el beso no es solo para el sexo es vivir.

labios

La nueva era de los celos

celos

Internet es la nueva herramienta más usada para ligar y conseguir pareja. Las nuevas tecnologías que llevamos todo el día en la mano nos facilitan acercarnos a esa persona que hemos conocido el fin de semana o que aún ni siquiera hemos visto pero que parece que le gustamos.

Las aplicaciones para el teléfono y las redes sociales nos ayudan a deshinibirnos y acercarnos más a la persona que nos gusta. Hay que saber manejar bien nuestras acciones para parecer atractivos/as, para seducir con pocas palabras, para que se enganche a nuestro perfil. Se han hecho estudios en los que se dan pistas sobre cómo hay que actuar e incluso qué foto hay que poner para resultar deseables.

Pero el uso de las redes sociales o de internet en general no siempre le viene bien a las relaciones de pareja. Ante una situación en la que dudemos si nuestra pareja está flirteando o tiene algo con otra persona, ¿es lícito mirarle sus cuentas de correo y sus perfiles en redes sociales?. Para mí no hay excusa para entrar en la intimidad de la pareja, ya que todos necesitamos nuestros espacios y una vida aparte de la de nuestra pareja para respirar. Tal vez llegar a hacer esto demuestre una falta de confianza.

Si ya has sufrido alguna discusión por culpa de Facebook es mala señal. Mirar los likes o sus nuevos amigos uno por uno puede señalar que los celos te llaman a la puerta. Y si es el caso,  mirar las novedades de tu ex no es sano para ti. Para que esto no ocurra la mejor solución es trabajar en la confianza y la comunicación. Porque no es solo por cotillear lo que pone o lo que no sino que acabe convirtiéndose en una necesidad.

Cuando estes pensando si debes hacerlo o si no, ponte en su lugar, piensa si te gustaría que hiciera lo mismo con tus cuentas. No te dejes llevar por lo que aparece ya que a veces no siempre refleja la realidad. Valórate a ti mismo/a, los celos vienen provocados por la baja autoestima y por creer que somos menos que los demás. No pierdas el tiempo en buscar conflictos y ten cuidado con lo que publicas porque tendemos a contarlo todo y enseñarlo todo y eso si no se protege bien puede ser mal utilizado.

Los celos realmente no conducen a nada, como he dicho la base está en la comunicación y en la confianza de poder preguntarlo todo. Al igual que nuestras relaciones sexuales mejoran cuando hablamos de ello, los sentimientos quedan claros si lo hacemos cara a cara. Usa las redes sociales, pero para divertirte e incluso para coquetear con tu pareja y estar listos para una buena sesión de sexo al llegar a casa.