Sexo y vejez, sí es posible| Etapas en la sexualidad III

Viejas y sexuales. Es una pareja no muy bien vista. Que una mujer mayor tenga libido, deseos y se de placeres nos chirría un poco. ¿Por qué? porque a las mujeres se nos ha educado como seres receptores hasta para el placer y por eso creemos que cuando una mujer ya es mayor, pierde todo el interés por los asuntos sexuales. Pero tengo la necesidad de tiraros esta idea a la basura, lo siento me veo en la obligación de decir que las mujeres mayores también tienen sexo.

Sí, las personas mayores follan. “La Sexualidad, la sensualidad y el erotismo NO desaparecen cuando envejecemos, lo que si varían son las condiciones físicas, médicas, emocionales o de relación que pueden incidir, influenciar o dificultar que nuestras relaciones afectivo-sexuales necesiten adaptaciones y por tanto, creatividad y mucha comunicación de pareja” es la respuesta de Zoraida Granados Palma, psicóloga, sexóloga y especialista en Intervención en Crisis, Duelo y Muerte, Atención integral a personas con enfermedad avanzada y sus familias, además de estar a cargo del gabinete CoNpasión. Y es mi aliada hoy para reivindicar que las personas mayores y las que se encuentran en su última fase de la vida también tienen deseos sexuales.

Si la vida sexual en la juventud fue placentera y satisfactoria condicionará su Sexualidad y la de su pareja en la llamada tercera edad, adultez tardía y/o vejez y tratará de mantenerla, en caso contrario, las personas que tuvieron un pasado disfuncional, por norma general, no buscarán alternativas ni ayuda, al considerar que no pueden darse mejoras”. “No todo finaliza cuando te jubilas, fallece tu pareja, o tus hijos abandonan el hogar familiar y se independizan. Así como no deben seguir las normas sociales inculcadas ni los estereotipos asociados a su edad”.

Como podemos comprobar a nuestro alrededor hay muchas maneras de llegar a la vejez y Granados incide en esto. No es lo mismo haber sido una persona activa y que se ha preocupado por el auto-cuidado y la vida íntima que una que, por muchos motivos se ha conformado. “Si estaba activo podemos favorecer la información, incitar en las novedades, mejoras, incluso que conozcan nuevas posturas o juguetes sexuales. En cambio, si la persona o personas no han disfrutado de una relación satisfactoria para uno de su miembros o para ambos, lo primero es conocer los motivos por lo que se encuentran en esa situación, si han realizado intentos, han sido exitosos o no, las dificultades, así como las facilidades para ciertos aspectos”.

¿juguetes sexuales en la vejez? ¡Por qué no!

Para las personas mayores llegar a este momento de sus vidas puede suponer romper con todo lo que han hecho hasta ahora. Ahora pueden dedicarse a lo que les gusta, permitirse sentir y buscar diferentes maneras de sentir placer sin prisas y ajustándose a sus verdaderas necesidades.

Uno de los problemas con los que nos encontramos en esta etapa es con la soledad. Muchas personas llegan a esta fase solas o empiezan a sufrir pérdidas importantes. Por ello, se han visto en la necesidad de vivir con familiares, pero ¿qué hay de su intimidad ahora? “Uno de los aspectos que las personas mayores peor gestionan al igual que sus familiares es cuando no pueden permanecer en su querida casa, sus cosas, su tiempo, su orden, sus manías y sus recuerdos”. “Las diferencias intergeneracionales se notan y surgen las desavenencias y los conflictos”. “Como cuando te encuentras en el Hospital, la intimidad es relativa, escasa e incluso inexistente. Se debe trabajar para concienciar tanto a los profesionales de la salud y de los cuidados, como a los familiares a promover la autonomía de la persona, respetar la intimidad y su dignidad. Por ello, deben disponer de un espacio, donde puedan tener sus enseres personales, fotos, recuerdos, se debe llamar a la puerta antes de entrar, preguntar antes de realizar cualquier intervención, cura, cuidado o aseo personal”.

El amor y la sexualidad en la tercera edad

Uno de los motivos de consulta más frecuente es cuando tras enviudar, divorciarse, el marido o la mujer, desean, por propia voluntad ir a una Residencia de Mayores, para no ser una carga para sus hijos, cuidadores y/o allegados, porque desean disfrutar de la compañía y las actividades que allí se ofrecen, evitar la soledad y relacionarse con personas de su generación o similares, y sus hijos son informados por el Centro o por el propio familiar que tiene pareja. Algunos familiares, entre ellos los hijos no lo conciben, incluso se lo prohíben, le impiden seguir con la relación por si la otra persona le engaña o pretende beneficios secundarios, y la típica frase: ¿qué vas a hacer ahora a tu edad?, ¿ya no te acuerdas de papá o mamá?. Los hijos deben comprender, que gracias a la relación que tuvieron sus progenitores, ellos son lo que son, por lo que no deben molestarse, ni ofenderse, ni escandalizarse”

El amor en las residencias de ancianos

El amor surge en las residencias habitualmente como comenta Zoraida Granados pero ¿qué sucede entonces? “Se les informa a los hijos, porque el Centro, considera que son ellos los que pueden o no dar permiso al personal del Centro e incluso a sus padres, en el caso hipotético de poner a ambas partes de la pareja en una misma habitación. Por lo que sí, y sólo sí, la nueva pareja, sus familiares y el Centro dan su conformidad se permite. Y en el caso, de que alguna de las partes se niegue, no se permite la convivencia ni el espacio donde compartir y hacer crecer una relación de pareja. Éstas son las Residencias más “modernas”, por llamarlo de algún modo. Pero, en la inmensa mayoría, si la pareja no está legalmente casada, no les permiten compartir habitación e incluso coincidir en las actividades”.

En esta etapa los estereotipos tampoco deben condicionar

Siguiendo nuestra línea temporal de vida vamos a llegar a un punto en el que ésta se vaya apagando. ¿Sigue habiendo sexualidad? “Sin lugar a dudas, una de las mejores maneras de finalizar la vida con amor, comprensión, dulzura y conexión”. Pero, “las personas al final de la vida, no desean tener relaciones sexuales completas, como entiende el resto de las personas, como es únicamente mediante la penetración. lo que demandan es tocarse, sentirse, fuera de los meros roces cuando les dan de comer, les limpian o asean, cambios de ropa y/o posturales.

Esto es lo que necesitan, desean y demandan, y si los profesionales de la salud, podemos facilitar eso, una misma cama, cuerpos en contacto, intimidad, tiempo…las personas se serenan, reconectan con su pareja e incluso pueden despedirse en sus brazos; un lugar conocido, cómodo, tierno y seguro”.

Zoraida Granados Palma

 

“Si estás vivo, puedes sentir y por tanto, disfrutar y sentir placer, con o sin compañía”

💌 El Deseo femenino | ¿Verdad o mercancía?

Hace tiempo que llevo pensando en algo que me pega muy de cerca. He dudado mucho sobre si escribir esto o no, pero siento la imperiosa necesidad de criticarme de manera constructiva.

Deseo femenino

Aquí empieza todo. El deseo de las mujeres, y me refiero a las mujeres como socialmente lo entendemos, ha estado relegado a un segundo plano, escondido y estigmatizado. Ha sido objeto de vergüenza y hasta sinónimo de enfermedad mental. Afortunadamente esto ya no sucede, se ha dado la vuelta y ahora el deseo es un objeto que todas queremos tener y alcanzar.

Hablamos de deseo muchas veces en singular como si fuera un aura que no somos capaces de tocar. Sin embargo, esta palabra no se puede entender sin su plural, deseos. No hay un deseo igual a otro, igual que no hay una mujer igual a otra. Hay tantos deseos como mujeres, como sexualidades y como maneras de entender nuestros cuerpos y placeres, así que cuando empezamos hablando de deseo ya empezamos mal.

Los deseos se han homogeneizado tanto que parece que todas las mujeres desean de la misma manera, a través de las mismas formas y llegan al orgasmo por las mismas vías.

Deseo, ¿qué te ha pasado?

El otro día comentaba en las redes sociales que la cómoda que compré para guardar mi arsenal erótico ya se ha quedado pequeña. Ahora estoy en un proceso de estrategia de ver dónde puedo ir apilando cajas. Es curioso, porque la mayoría de nosotras descubrimos nuestros cuerpos con nuestras manos o a lo sumo con un objeto cotidiano que hacía las veces de juguete sexual. Y de repente no hay placer sin #sextoys. 

Los juguetes eróticos parecen la panacea a todos lo problemas relacionados con las sexualidades. Si no tienes deseo, cómprate un vibrador. Si entre tu pareja y tú el erotismo ha decaído, invertid en un juguete para parejas. Si no te gustas, este juguete te va a hacer que te mueras de deseo por ti. Yo que no tengo espacio para mis juguetes digo que esto no es la solución.

No voy a negar que los juguetes sexuales nos han hecho cambiar el chip, repensar las maneras en las que nos relacionamos eróticamente y que muchas veces son una herramienta fantástica. Pero, no son la panacea a todo. Si hay problemas entre las parejas, está muy bien pensar en reavivar la vida sexual, pero también hay que hablar, hay que analizar y ver por qué se da esa situación. Si no me quiero, no me atraigo, un vibrador rabbit con 10 velocidades y ultrasonidos vaginales no me va a hacer que me mire al espejo con más amor.

¿Sabéis qué es lo que le ha pasado de verdad al deseo y al sexo? que se ha capitalizado. Se ha convertido en un objeto con el que comerciar y ganar dinero. Y de nuevo quiénes son el objeto de consumo, las mujeres. A las mujeres nos han dicho que está muy bien explorarse, pero que una ayudita no viene mal y ahí empezó todo. ¿Cuáles son los juguetes sexuales que más se fabrican? los dildos y vibradores. Y si hilamos más fino, y aunque esto va cambiando, con un diseño fálico. Las mujeres son el público mayoritario para el que se producen juguetes sexuales. Cuando la industria se ha dado cuenta de que nos gusta compartirlos en pareja, entonces se les ocurrió crear juguetes para parejas (heterosexuales claro) y después vienen los juguetes para que los hombres tengan también sus momentos. Pero pensando en qué… en mujeres. Porque aquí la mujer aparece en las dos caras, en la de consumir y en la de ser consumida. Somos las clientas potenciales, pero también nuestro cuerpo se usa como reclamo para otro tipo de juguetes destinados a otros públicos.

Love you first

 Punto por punto

El punto G, el punto A, el punto P, y todos los puntos suspensivos se alcanzan con un juguete. En el post del otro día, Sergio Fosela nos enseñaba como alcanzar un orgasmo cervical con un masaje manual. Y es que parece que los diferentes puntos de nuestros cuerpos no son alcanzables si no nos ayudamos de un objeto externo especialmente diseñado. Hay juguetes Gs (ahora llamo así a los juguetes para el punto G), hay juguetes para provocar la eyaculación femenina, hay juguetes para el orgasmo vaginal, para el clitoriano… y así la lista se va incrementando.

A mi me gustan los juguetes, no lo voy a negar, además de que me dan de comer, pero creo que hemos llegado a un punto en el que necesitamos pararnos y pensar. Lo que de verdad importa es educar en sexualidad y darnos cuenta de que nuestros cuerpos son poderosos y que lo que este mundo necesita es IMAGINACIÓN. De la falta de ella se derivan muchos de los problemas a los que nos enfrentamos en la vida íntima. Nos aburrimos, se nos acaba el deseo, ¿no será que nos hemos vuelto menos imaginativas?. La asociación de erotismos y placer con penetración y orgasmos ha hecho que relacionemos el deseo directamente con ello. Nos cuesta disfrutar de un acto erótico sin que acabe en orgasmo y es que el orgasmo no es el fin de la práctica, es sólo el comienzo.

Mujeres al borde de un ataque de capitalismo

Así me sentía yo el otro día. Cuando se me encendió la luz y pensé en que el deseo de las mujeres se ha capitalizado para hacer dinero. Cada vez me encuentro con más tiendas eróticas online que son producto de la oportunidad. El sexo y el deseo vende y ahora a eso se han sumado los juguetes sexuales porque se está asociando la idea de placer a la de comprar algo que nos lo de. Hay mucha gente que como extra a su vida planta una web donde vender productos, ¿cuáles? pues los que se venden más. Sin preguntarse si ella o él puede aportar con esa nueva página una forma diferente de darse placer por ejemplo no alimentando al mercado que usa el cuerpo de la mujer como reclamo sexual. El propósito no es otro que subirse al tren de la oportunidad sexual.

¿Solo cuentan los likes al deseo?

Pero cuidado

Con todo esto no quiero decir que los juguetes sexuales no sean buenos ni nada así, creo que son una manera fantástica de compartir momentos con nosotras mismas y con otras. Con lo que no estoy de acuerdo es con el todo vale por aprovechar el tirón del éxito. Por eso, cuando quieras un juguete erótico:

👉 Pregúntate qué es lo que quieres o necesitas. Para qué es, porque igual un diseño puede servirte para muchos usos y no tienes que comprar 5.

👉 Experimenta con tu cuerpo, tócate. Que el juguete sea algo accesorio y no lo principal. En cuanto a las relaciones de pareja aplica la misma lógica.

👉 ¿Dónde y a quién compras? La ética cuenta también en este caso. Al igual que lo aplicamos a la compra de comida y ropa, ¿por qué no hacerlo con nuestra intimidad?. Juguetes hechos responsablemente, pensando en el bienestar de productores y consumidores.

👉 Disfruta, pero no dejes que tu deseos y placeres se conviertan en un objeto con el que mantener este sistema.

My vibes are mine

Ideas para San…. lo que quieras

No sé si soy mucho de San Valentín. Pero lo que sí soy es amante de los detalles, de esas pequeñas cosas que marcan la diferencia, de quererse primero y querer después, de sentirse, de expresarse y sexpresarse, de auto-enamorarse. Soy amante de esos momentos en los que no se necesita mucho para tenerlo todo y eso puede sentirse sola o acompañada. Soy amante de la belleza, pero de la belleza de verdad, y no hay una sola, sino que hay tantas como miradas. Soy amante de disfrutar, de intentar parar el tiempo y ser consciente de ese segundo que me está haciendo feliz.

No soy amante de las cosas impuestas, de los sentimiento y “tradiciones” atribuidas. No me gusta regalar porque sí ni ir a lo fácil. Qué le voy a hacer si no sé vivir sin darle millones de vueltas al más nimio detalle. No, no me gusta que nos marquen una fecha para querernos, para comprar, para mostrar que sentimos debilidad por alguien. Me gusta comprar, y mucho, pero no quiero una fecha. Quiero querer todos los días, quiero demostrarme a mí misma que se puede ser feliz elija la manera que elija de vivir. Si la quiero compartir o si no. Quiero poner en cada día, en cada rutina mi sello, porque cada unx de nosotrxs tenemos uno y eso es lo que hace que las fechas puedan tirarse por la ventana.

Es fácil decir que no queremos a este tal San Valentín, pero cuando la sociedad que nos rodea está tan impregnada de este tipo de cosas, cuesta saltar la valla e irse corriendo campo a través. Decir que te vas auto regalar lo que te de la gana y que no, no lo vas a compartir con nadie, que no quieres buscar a alguien para pasar la noche, esa noche hecha para las parejas, esquivar las miradas y seguir de frente, parece fácil, pero no lo es. Y ya no es solo cuestión de consumismo, sistema capitalista o como lo queramos llamar, es porque para querer mostrar el amor que sentimos por otra persona, primero tenemos que sentirlo por nosotrxs mismos. Sentirnos a gusto dentro es imprescindible para después salir.

Demostrar ese amor que nos tenemos y que tenemos hacia otra persona no tiene porqué costar dinero. Me he propuesto daros unas ideas para San lo que queráis. Si lo queréis usar el 14 de febrero bien y sino también. Puedes guardártelo y usarlo cuando quieras.

  • Convierte tu casa en un spa imporvisado.

Unas velas, unas bombas de jabón o un jabón que te guste mucho el olor, música relajante (la que te relaje)… apaga las luces y deja solo las velas. Desnúdate o quédate con alguna prenda con la que te sientas sexy, que te haga resaltar tu sensualidad mientras preparas todo. Puedes poner también un poco de incienso, que sea suave. Prepárate una copa de la bebida que te guste, que te haga desconectar y como si de una súper práctica de yoga y meditación se tratara, vacía tu mente de los problemas cotidianos. Durante el resto de la tarde o noche no hay trabajo, no hay economías, no hay nada. Solo tú y si quieres hacer este ejercicio con alguien. Métete a la bañera o ducha a la luz de las velas, siente como cae el agua, parece que va al ritmo de la música. Por una vez alárgate bajo el agua y después sigue haciendo lo que te pida el cuerpo.

  • Amasa

Tanto si eres unx gastrosexual o no, cocinar algo que hasta ahora no hayas hecho y degustarlo, sienta realmente bien. Puedes optar por tirarte a algo que te suponga un reto como hacer una masa elaborada, un pan, esa tarta que siempre miras, pero nunca haces… o perfeccionar uno de tus platos estrella. Pon música que te motive o relaje, de nuevo sólo piensa en lo que estás haciendo y déjate llevar. Luego comértelo todo va a saberte mucho mejor. Y sino siempre quedará la experiencia y pedir algo de comida.

  • Masajes

Vale, puede que esta idea no pueda hacerse solx. Bueno sí, si tienes algún objeto como una pelota de esas tan grandes de pilates o un rulo de espuma sobre el que auto masajearte. Pero no suele ser muy común, así que esta idea va para momentos en los que estemos con otra persona. No se necesita mucho…. puedes elegir una aceite especial para masajes, que la textura te resulte gustosa y el olor agradable, pero si no puedes, entonces tendrás que recurrir a una cremita. El procedimiento, qué te voy a decir que no sepas. Solo un consejo, suavidad y sosiego. Ve lentx lentx lentx, siente cada pliegue, deja que las manos resbalen y hablen. Busca otras rutas, no te quedes en la superficie. Y si te apetece un masaje más diferente, hazlo con tu propio cuerpo. Primero prepara las bases, los cuerpos, con el aceite o la crema, y luego baila. Que se unan, se separen, se giren, se mezan….

  • Concierto

No, no hace falta que busques corriendo si ese grupo o cantante que te gusta o le gusta tanto va a ir a tu ciudad. Crea una play list con las canciones que te hacen vibrar. Las que te hacen gritar, saltar, bailar y las que te ponen tontx. Baja la luz, despeja la pista de baile improvisada (véase salón, habitación, cocina..) y dale al play. Y ya en tu mano queda si le das una entrada vip a alguien o prefieres disfrutarlo solx.

Seguro que con estos pequeños tips se te ha encendido la bombilla y has pensado en algo que puedes hacer que te o le gusta mucho y no necesita de un gran presupuesto.

  • Posturas

Otra idea es probar esa postura que siempre te apetece hacer pero que todavía no has probado. Esto de las posturas no es solo para relaciones sexuales con otra persona. Cuando te masturbas o excitas contigo mismx seguro que adoptas alguna que te resulta cómoda, pero, ¿has probado a ir cambiando como lo haces cuando estás con otra persona? Alarga el placer y la excitación y es una manera diferente de disfrutarlo.

  • Técnicas

¿Te tocas siempre de la misma manera? pues eso hay que cambiarlo. Sabes lo que te gusta y cómo te gusta, pero también está bien introducir alguna técnica nueva. Prueba contigo, con otrx y por qué no, propónle, si estás con otra persona, que te lo haga de tal o cual manera. Seguro que se te ocurren mil formas diferentes a las que sueles utilizar. Hacer esto, combinado e igual que el cambio de posturas, hace que sintamos más excitación, que nos concentremos en ese momento y alarguemos el placer. Abandona por un día el movimiento mecánico que te hace correrte sin miramientos y haz que tu placer tome otros caminos. Seguro que lo disfrutas.

Ahora… si estás decididx a comprar algo especial yo te aconsejo que apuestes por regalar placer. Algún juguetito divertido que te u os falte, una vela de masaje que combine con el plan, o simplemente ese capricho para el que buscabas una excusa.

Si necesitas algo original, yo apostaría por Happy Lola, que tiene detallitos muy picarones y muy originales (y no excesivamente caros).

En sexualmente puedes encontrar una buena oferta, ya que tienen productos especiales rebajados, y además los envíos llegan muy rápido. (Lo encontrarás en las RRSS como Prosexualmente)

Bijoux Indiscrets y Oh Lillith siempre están en mis listas porque hay productos buenos, muy bonitos y que conquistan a cualquiera. Os aviso que cuesta mucho decidir qué artículo comprar, así que tómate tu tiempo.

Estoy muy triste por la próxima clausura de La Sonrisa de Marilyn, pero intentando buscarle otro lado, podéis aprovechas sus últimas ofertas. Los precios están muy bien, con grandes descuentos y además el envío solo cuesta 3€.

Y para todo lo demás… amor, mucho amor (del propio y del ajeno) y sexo claro, mucho sexo, también del propio y del compartido.

Feliz San… lo que queráis

La Belle Saison, sexo, mujeres y realidades

Tras el fundido en negro el sol brilla e ilumina los verdes campos. El olor a paja, a granja y a tierra traspasa la pantalla. La sensación de calor en la piel, de sudor resbalando por el cuello y de sentimientos encontrados cala a las y los espectadores que miran a la pantalla con expectación.

La historia nos la “sabemos”, amores imposibles, amores juzgados, deseos reprimidos, tensiones familiares… pero al mismo tiempo no es la típica historia de amor en la que lxs protagonistas luchan contra su entorno para estar juntxs. Esta es otra historia. Esta es, en mi opinión, una historia bastante real e incluso, aún hoy en día, demasiado habitual.

La Belle saison, traducida al castellano como Un amor de verano, narra la historia de dos mujeres que se conocen un día en el París de los 70. Ese día marcará sus vidas para siempre. Son dos caras de una misma moneda. Carole ( interpretada por Cecile de France), parisina y urbanita, se desenvuelve con soltura en la lucha feminista de la época. Las injusticias que ve en la sociedad en la que vive le impulsan para seguir luchando. Arropada por su grupo de mujeres feministas se lanzan a las calles para conseguir un mundo más igualitario. Por otra parte, Delphine (Izïa Higelin) proviene del campo. Tras pasarse toda su vida ayudando a sus padres con la granja familiar, toma la decisión de mudarse a la capital para emprender una nueva vida. Un vida más independiente. Sus situaciones personales son muy diferentes. La primera convive con su pareja, un hombre perteneciente a otros movimientos y de vida aburguesada, mientras que la segunda proviene de una familia humilde del sur de Francia y que tiene claro que le gustan las mujeres, pero no si esto es correcto ni si podrá vivir la vida que realmente desea. A lo largo de la película sus perfiles y personalidades se irá definiendo e irán tornando caminos que en un principio intuimos pero desconocemos. Carole le muestra y acerca a Delphine al mundo universitario, a la lucha por los derechos de las mujeres y la introduce en otro estilo de vida. Delphine le enseña la rendición a los placeres, a las sexualidades y juntas emprenden un camino hacia el descubrimiento mutuo. Sus experiencias sexuales son el principio de una historia en la que se nos van a mostrar muchas caras. La confusión por la atracción sexual hacia diferentes tipos de personas, el cuerpo femenino como centro del placer, la no necesidad del hombre y de su mirada para mostrarlo, la confrontación por asumir una identidad que no encaja en la sociedad y sobre todo la autoaceptación para poder mostrarse ante los demás y luchar por lo que realmente se desea.

La película está impregnada de frases elocuentes, de citas para recordar, pero sobre todo lo que tiene es mucha fuerza. Comienza con el feminismo como protagonista. La asamblea en la Sorbona tras Mayo del 68. Haciéndonos ver y reflexionar que en realidad el mundo no ha cambiado tanto. Que sus luchas siguen siendo nuestras luchas y que muchos de los derechos por los que se las ve batallar, son todavía asuntos pendientes. No lo puedo evitar, cada vez que veo una película como ésta me hace replantearme que no hacemos lo suficiente como para honrar lo que aquellas mujeres fueron capaces de hacer. Que muchas de sus causas se han quedado por el camino y que no somos capaces de mantener ese ritmo de lucha y reivindicación.

Aparte de la lucha feminista que es muy importante en la película, está la lucha por vivir sin condiciones y sin etiquetas. El entorno es hostil para aquellas personas que se salen de la norma, tanto en el mundo rural como en el urbano. La ruptura de esquemas es muy importante en la trama de este film. Romper, deconstruir y reconstruirse a una misma. Con nuevos valores, sensaciones y experiencias. El guión sufre varios cambios bruscos que hacen a las protagonista tomar decisiones que marcarán sus vidas. Delphine se ve obligada a volver a la granja porque su padre enferma y debe ayudar a su madre con las tareas del campo. Aquí es donde surgen los conflictos alrededor del papel de las mujeres en las tareas domésticas y laborales. La no remuneración porque “con el sueldo del marido es suficiente” y la figura del hombre como patrón y patriarca. Ahora dos mujeres están al mando de las tierras, sin embargo, el padre y un amigo que de vez en cuando les ayuda, siguen siendo los que están a la cabeza de los logros conseguidos. La madre es la representación de todas esas mujeres que han trabajado (y lo siguen haciendo) pero a las que no se les reconoce su esfuerzo. Con un aspecto serio, callada, siempre en la cocina o en el campo trabajando rompe un poco con su papel cuando Carole va detrás de Delphine y aparece en la granja llenándolo todo con un aire más fresco. Más fresco para Delphine que encuentra en ella su refugio tras ocuparse de la granja y para su madre a la que le pregunta si no se siente orgullosa de su trabajo y de conseguir todo haciéndola ver que el papel del hombre no es imprescindible. Ella contesta: “las mujeres siempre lo hacemos y nunca nos llevamos ese mérito”. Una escena de baile sirve para ver la rigidez de la situación de estas mujeres y cómo el movimiento corporal deja fluir algunas de las opresiones.

En cuanto a la sexualidad. Esta película es naturalmente sensual y sexual. Sin pudores, sin claroscuros, sin sombras, sin escenas veladas. Se nos muestran dos cuerpos llenos de deseos, naturales y espléndidos. Sus encuentros en París son fantásticos, pero es cuando se encuentran en el campo cuando la película alcanza un color diferente. La luz se apodera de todo. Los cuerpos fluyen, las sensaciones se comparten con lxs espectadores, casi se puede oler el sexo a través de la pantalla. Los encuentros fugaces y escondidos y los mostrados ante el mundo abierto y verde del campo son para mí uno de los puntos fuertes de la película. Es casi irremediable su comparación con La vida de Adèle. Los dos films narran la historia de amor y sexo entre dos mujeres, desgraciadamente poco común en el cine si no es bajo determinados patrones o fines, pero son completamente diferentes. Y si me permitís, es diferente por los ojos que las han rodado. Esta película, La Belle Saison ,es fruto de Catherine Corsini, Elisabeth Pérez y Laurette Polmanss.(directora, productora y coguinista), mientras que la de La vida de Adéle fue dirigida por un hombre, Abdellatif Kechiche. Esto, en mi opinión, marca la diferencia. Si nos fijamos en las escenas sexuales, La Belle Saison es natural, el sexo que se representa entre dos mujeres es el sexo tal cual, sin adornos. Es el sexo que disfrutamos las mujeres al acostarnos con otras mujeres. Sin embargo, el sexo representado en la otra tiene una mirada más voyeurística. Más artificial, con ciertos estereotipos. Enmarcado en una competición entre el placer masculino y femenino. Otra comparación que no he podido evitar hacer es con la película Carol. La historia vuelve a ser similar. Dos mujeres, esta vez de mundos más próximos, se conocen y sienten una atracción sexual. Por una parte Carol tiene clara su orientación sexual, mientras que para su compañera es algo nuevo y desconocido. De nuevo las etiquetas, las sombras y las dudas personales, así como la culpabilidad cobran protagonismo en el guión. Volviendo al tema sexual, en Carol se muestra el placer femenino, pero esta vez más velado. Diciendo sin decir. Añadiéndole un innecesario halo de misterio.

Una de las reflexiones a las que nos lleva el final de esta película es a cómo la educación y la sociedad en la que nos movemos nos limita a la hora de tomar decisiones.  Y por qué si cuando se trata de una pareja heterosexual el final, la mayoría de las veces, es de felicidad, pero cuando las parejas son del mismo sexo (lesbianas), todo es trágico y doloroso. ¿No les gustan las perdices o qué?

No os voy a desvelar más sobre ella, pero sí que creo que merece la pena ir a verla y descubrir otra forma de ver el amor y las relaciones sexuales. De ver cómo es posible desprenderse de esa mirada masculina cinematográfica que todo lo encorseta. Una experiencia puramente femenina que espero que se mantenga y podamos seguir viendo películas tan naturalmente bellas como ésta.

Una curiosidad: Los personajes protagonistas homenajean a dos fallecidas feministas francesas, la cineasta Carole Roussopoulos y la actriz Delphine Seyrig

 

Neoliberalismo sexual. Ana de Miguel

¿Somos libres de utilizar y mostrar nuestros #cuerpxs como queramos? parece una pregunta sin demasiado trasfondo ya que a la mayoría de las personas a las que se lo preguntemos afirmará un rotundo . Creemos que hacemos lo que queremos, que no seguimos normas, pero si nos paramos a pensar nuestra forma de comportarnos, de movernos, de vestirnos, de relacionarnos no es tan “personal” como creemos.

Ana de Miguel hace en este vídeo una reflexión muy necesaria e interesante.