Prostíbulo Poético es una asociación sin ánimo de lucro que conquista a través de las palabras susurradas al oído. En otras ocasiones ya os he hablado de esta iniciativa. Hace tiempo que la conocí, en parte gracias a la película de Erika Lust, Cabaret Desire, y porque llegó hasta mí gracias a la magia de Internet que todo lo conecta. En cuanto lo vi, esta particular forma de narrar historias, me conquistó. Pero había un problema, que se realiza en Barcelona, así que me quedaba un poco lejos. La semana pasada tuve la oportunidad de ir a la ciudad Condal para asistir al primer SexTech Talk organizado por la aplicación de móvil para parejas Desire, así que miré a ver si había algo programado que coincidiera con mi estancia allí y tuve la suerte de que uno de los días se celebraba Flechazos II, una cita en Guzzo Club, donde se podría disfrutar de una cena, productos de Bijoux Indiscrets y del espectáculo de Prostíbulo Poético.

El encuentro era en el citado club situado en el Born. Nada más entrar en el local vi que los productos de Bijoux Indiscrets hacían de comité de bienvenida. Parece que me pagan los de Bijoux, porque últimamente allá donde voy los menciono, pero no, para nada, es simplemente que me encantan y que casualmente también formaban parte de esa noche. Tengo que confesar que me salté la cena y fui directamente a las copas. Pedimos una mesa para dos. Nos situamos al fondo del bar en un rinconcito un poco escondido desde el cual veíamos todo lo que iba pasando. Al acercarnos pasamos por la mesa de la Madame y el roll up que anunciaba lo que estaba preparado para esa velada.

Vemos pasar a los putos y putas que forma parte del elenco del Prostíbulo. Se pasean por el club vestidos la mayoría de ellxs de negro, con encajes, satén, adornados con plumas, cintas y como complemento especial los productos de MAZE. Los chicos y las chicas comentan el ambiente, prueban las velas de masaje que han dejado sobre las mesas y miran sus pequeñas libretas en las que llevan escritos todos sus poemas.

Una de las chicas se fija en nuestra mesa y se acerca para preguntarnos si lo estamos pasando bien y si conocemos cómo funciona el Prostíbulo. Le dejamos que nos cuente. “Normalmente el espectáculo se desarrolla de forma diferente. Los putos y putas van pasando por un escenario recitando algunos de sus poemas, el público tiene la oportunidad de ver cómo lo hacen todxs ellxs. Pero esta noche no va a ser así”. Es una velada diferente, por lo que si deseamos elegir a uno o una de ellas habrá que hacerlo a ciegas, sin saber qué sale de su boca antes. Nos cuenta que Madame Taxi es la que se encarga de recaudar el dinero del Prostíbulo, por ello hay que hablar con ella para concertar una cita en privado con la persona que queramos que nos susurre. Para darnos una pista de cómo se hace, nos pide permiso para hacernos una demostración. Ella es escocesa y escribe sus poemas en inglés y en castellano. Tiene un acento muy bonito que hace que sus palabras tengan una atracción especial. Se coloca entre los sillones y gira su cuerpo para susurrar al oído su poema. Primero lo hace traducido y luego en versión original en inglés. La demostración ha sido una buena forma de engancharnos. Nos deja de nuevo a solas con las palabras resonando aún en el oído. Vemos como algunos de los asistentes se empieza a animar y caminan atadxs a sus putxs. Se meten en rincones ocultos y tras un tiempo salen sonrientes.

Tras ver las caras de satisfacción de los clientes me levanto para ir a ver a la Madame. Espera a sus clientes recostada sobre un sillón. Junto a sus piernas tiene una mesita sobre la que hay una caja y unos dados. Le pregunto cómo puedo contratar a uno de sus pupilos. Me cuenta que no hay precio para las palabras. No saben cuál es el precio correcto para el encuentro entre dos personas. Por ello, dejan que el azar marque la cantidad que se paga por un vis á vis. Acepto las condiciones. Me deja los dados sobre la mano y yo los dejo caer a la mesa. El número resultante de la suma de los dos dados es lo que debo abonar por los servicios. A cambio ella me entrega una ficha. Esa ficha es lo que debo entregar a cambio de sus palabras.

A cambio de tus palabras

Vuelvo a mi sitio. Con la moneda de cambio entre las manos observo mis opciones. Bueno, siendo realista, y aunque dudé un poco, ya sabía cuál era la opción que más me atraía. Fui en su busca pero no lo vi. Volví a mi sitio. Estaba nerviosa, era la primera vez que acudía a uno de los encuentros del Prostíbulo y, aunque más o menos conocía la mecánica, no podía evitar estar un poco inquieta. De nuevo salgo en su busca y lo veo en el pasillo. Busco su mirada y le digo que tengo una ficha que quiero entregarle a cambio de sus servicios. “Perfecto”, me dice. Vamos a los aseos del club. Para entrar hay una cortina de tiras de plástico anchas negras. Dentro tres huecos donde están los WC. Comprueba las puertas y vemos que el del medio está libre. Entramos y cierra la puerta con pestillo. La puerta y el techo del cubículo son espejos, por lo que nuestra imagen se refleja por todas partes.

Me pregunta si es mi primera vez, si soy virgen. Yo afirmo. Me explica que es un encuentro íntimo entre los dos, me tranquiliza y me dice que no me ponga nerviosa, que me relaje y disfrute. Antes de comenzar me cuenta su historia, de dónde viene y por qué está aquí. El es Nunca más, un esclavo que había recorrido el mundo pasando de amo a amo. Un día llegó a Barcelona donde conoció a Madame Taxi, ella le invitó a formar parte de su Prostíbulo y le dijo que nunca más volvería a ser esclavo de nadie. Ahora, solo es esclavo de sus palabras.

Me coloca contra una de las paredes. Me dice que cierre los ojos. Saca de su bolsillo una libreta pequeña donde lleva apuntados todos sus versos. Apoya una de sus manos a un lado de mi cabeza y se acerca a mi oído izquierdo. Empieza a recitar. Cuando acerca su cara a la mía noto un suave olor a tabaco. Y entonces pienso en por qué la primera vez que le busqué no estaba. Sigue narrando, susurrando, va dando intensidad a sus palabras. Según lo que va aconteciendo en las líneas va modulando su tono. Se acerca más a mi oído cuando las palabras se vuelven más tórridas. Tiene el pelo largo, uno poco de barba y bigote. Me roza en la mejilla. Cuando intensifica la pronunciación me da la sensación de que se mete por mi oreja. En la parte media y final del poema el deseo lo concentra todo, él se mueve al ritmo que versa, se deja caer un poco sobre mí elevando el movimiento al ritmo de las palabras. Y cuando las palabras acaban, tras un leve silencio se va alejando.

Abro los ojos. En ese momento te sientes un poco descolocada, al estar tan concentrada en el poema e inmersa en la acción parece que cuesta volver a donde estabas. Me pregunta si me ha gustado y me da las gracias. Salgo del baño satisfecha y contenta. Vuelvo a mi sitio para seguir con mi copa.

Prostíbulo Poético rondaba en mi cabeza hace mucho tiempo, pero tenía un poco de miedo a que me decepcionase. Pero no ha sido así. El ambiente y las personas que lo forman me han gustado. Si estáis en Barcelona o en una escapada os coincide que hagan alguna de sus performances os aconsejo que vayáis porque es una experiencia diferente, otra forma de disfrutar de las palabras y eso de encerrarte en un lugar con una persona desconocida que se introduzca en ti a través del oído es una sensación que merece la pena tener.

Recordad que no tienen un lugar fijo, tendréis que ir persiguiendo la pista de su inspiración.

 

 

4 comentarios en “Prostituyendo palabras | Mi primera vez en el Prostíbulo Poético

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