Pequeño, compacto, versátil y muy potente. Si me dijeran que escogiera 4 palabras para describir al huevo vibrador con control remoto Ocean Storm mini de Adrien Lastic, éstos serían los adjetivos que utilizaría.

Como su propio nombre indica, es un huevo pequeño, bastante compacto, no ocupa mucho, puede llevarse en el bolso o en la maleta sin que estemos preocupadxs porque se estropee, ya que podemos meterlo en cualquier parte. El huevo viene acompañado de un mando a distancia, pero no hay ninguna conexión física visible entre ellos, la magia del control remoto hace que podamos usarlo hasta una cierta distancia. El mando sí que lleva una pila de botón, que se incluye en el pack, el huevo se conecta a través de un cable USB para cargarlo. Es perfecto porque se reduce mucho el uso de pilas.

¿Qué contiene la caja?

La caja incluye al actor principal, el huevo Ocean Storm mini. El mando a distancia, que es muy pequeño. Una bolsita blanca de satén donde podemos guardar a nuestro juguetito y llevarlo con más comodidad y seguridad. El cable USB para conectar el huevo. Una pila para el mando. Un folleto con las instrucciones en diferentes idiomas y una tarjeta donde nos indica que tiene dos años de garantía.

Pack Ocean Storm de Adrien Lastic
Pack Ocean Storm de Adrien Lastic
¿Qué nos ofrece de nuevo el Ocean Storm mini?

Lo primero que os diría es que me ha sorprendido muchísimo la potencia que tiene. Luego hay que destacar que es muy atractivo físicamente y que está hecho con materiales de muy buena calidad.

Tiene 10 modos diferentes de vibración.

Está fabricado en Abs 100% libre de phalatos.

Es muy suave al tacto y el cuerpo tiene relieves que van haciendo aros a su alrededor, lo que hace que sea muy fácil introducirlo si queremos usarlo internamente.

Es silencioso y no levanta sospechas.

Se puede utilizar tanto para la estimulación externa como interna.

El mando tiene un tamaño muy pequeño, por lo que podemos llevarlo en cualquier parte. ¡Puede usarse hasta con 10 metros de distancia!

Las medidas son 8cm de largo y 3.2cm de contorno.

Es resistente a las salpicaduras de agua. Puede usarse en el agua pero no es recomendable sumergirlo durante mucho tiempo.

¿Cómo lo uso?

Lo primero de todo no hagáis como yo. En cuanto me llegó, con toda mi ilusión e impaciencia, que es bastante, abrí la caja donde venía, tiré todo y saqué el tesoro. ¡Ajá! ya lo tenía en mis manos. Abro la caja, lo saco… y empiezo a darle vueltas. Miro la forma que tiene, los relieves, compruebo si pesa mucho, lo toco y retoco… y veo que en la caja un pelín escondida va la pila y el mando. Quiero ver ya cómo vibra, así que empiezo a toquitear el mando. ¡No! Así no va. Lo primerísimo es poner a cargar el huevo. Sacamos el cable USB, abrimos la parte superior del huevo donde lleva el cable y ahí hay un agujerito, la clavija Jack. Pues lo metemos bien y a conectar el USB. No lleva enchufe, yo lo puse directamente al ordenador. Una luz roja se enciende cuando se está cargando y una vez completada la carga ésta se apaga. Debe cargarse 90 minutos para usarlo durante 40 aproximadamente.

Aquí viene la advertencia. Yo quería usarlo ya, sin estudiarme el manual. Mal, muy mal. Hay que leerlo, que tampoco es muy largo y no nos va a llevar mucho tiempo. Aunque no es complicado de usar, tiene sus peculiaridades, de ahí la importancia de leer. Lo primero que hay que hacer para empezar a usarlo es apretar el botón que tiene el huevo en el interior, junto a la clavija de carga, durante unos segundos. 1 vibración indica que ya está conectado. Ahora cogemos el mando a distancia, le ponemos la pila y presionamos el botón pequeño y pulsamos sucesivamente el grande (Donde está la A) para ir cambiando el modo de vibración.

Como veis no es difícil, pero… hay que tener un pelín de paciencia. Dejarlo cargar el tiempo indicado y no olvidarse de apretar el botón interior para que haya conectividad entre las dos partes.

Para desactivarlo cuando ya lo queramos dejar de usar, de nuevo abrimos el Ocean Storm mini y pulsamos el botón. Cuando notemos que vibra 2 veces, ya está desactivado. Luego, se presiona el botón pequeño del mando. Y fin. Todo apagado.

Así al principio parece un poco rollo tanto botón para activar y desactivar, pero luego cuando lo hayas usado un par de veces ya no se te olvida. O sí… Por eso cuando queramos usarlo hay que acordarse de:

  1. ¿Lo he cargado bien? no sea que se pare en el momento menos indicado…. ya sabes de que te hablo
  2. ¿Tiene el mando la pila puesta?
  3. ¿He accionado el botón interior que hace que se conecten?
  4. Comprueba que el huevo obedece al mando

Y luego estoy yo. Mi primer contacto fue torpe, muy torpe. Como os contaba saqué todo y yo muy lista quería usarlo ya. Pero no, la paciencia es la madre de la ciencia y hay que seguir los pasos indicados y leer las instrucciones. Bueno pues tuve que parar y leer bien todo. Vale. Sigo. Voy a ponerle la pila al mando. ¡Pero qué diablos! No había manera de deslizar la tapita para ajustarle la pila. Lo intenté e intenté y nada. Así que lo dejé cargando para cuando vinieran los refuerzos. Al menos el huevo estaría cargado. Llegan los refuerzos y hacemos un nuevo intento. ¡Cómo puede ser que un mando tan pequeño me esté poniendo tan a prueba!. ¡Ay por fin! Con un poco de fuerza bruta y enfado lo abro y le pongo la pila. Lo acciono y GUAUUUU ¡pero cómo vibra! Así, al principio me parece que silencioso no es tanto, y que para ser mini tiene una potencia enorme. Bueno, ya sé como funciona.

Mi experiencia

Tras ese inicio con altibajos llegó el día en el que decido usarlo como juego de pareja (cuidado incluye anécdota). Una de las cosas que más me gusta de este tipo de juguetes es que vale para cualquier ocasión. Puede usarse individual o colectivamente. Puedes compartirlo o no. Sirve para tooodas las personas, ya que es un tamaño muy bueno para estimular cualquier zona y si se quiere usar internamente puede asomarse al orificio que te apetezca.

¿Os acordáis de todos los pasos que había que seguir para conectarlo y que funcione bien? pues yo no. Con la emoción y esas cosas que suceden… se me olvidaron los pasos pre uso del huevo. Sabía que estaba cargado, de eso sí me acordaba, pero no del botón interior, el mando… (el mando al menos tenía pila). Empezamos bien. En el momento en el que no se ve reacción del huevo me acuerdo de todo lo que hay que hacer, así que cojo el huevo me pongo modo déjame a mi, que yo sé cómo ponerlo y ahora ya sí que está listo.

Vibra muchísimo. Optamos primero por usarlo como masajeador y estimulador de zonas. Y luego ya… va al meollo de la cuestión. Vibra muy fuerte para mi gusto. Tengo que admitir que a veces la vibración intensa y directa me molesta un poco y es tan rápida que uyyy y casi ni me he enterado. Por eso, lo que hicimos con el Ocean Storm mini es usarlo rodeando las zonas y tocando justo en los punto de vez en cuando. Así se alarga mucho más el placer y se disfruta.

Me gustan sus formas, me gusta como se mueve, me gusta como anda por mi cuerpo y me gusta como me acompaña hasta el final.

Se acabó la función. ¿Y ahora? vamos a ver una peli, y relajarnos (todavía más). Y nuestro compañero de juegos se queda sobre una cajonera junto a la cama. La batalla fue muy dura y los restos están esparcidos. En ese preciso momento no nos apetece ponernos a re-colocar así que nos apoyamos sobre los cojines y le damos al play.

Ya va la anécdota… En el momento álgido de la película cuando el misterio lo envuelve todo, en la oscuridad de la habitación y bajo el sonido de la respiración del protagonista de la película bibibibi se pone algo en la cajonera a vibrar con un sonido que ese momento parecía cualquier cosa y moviéndose por la superficie tirándolo todo, yo intentaba parar la película que no quería hacerme caso, mientras buscábamos el interruptor de la lámpara. El susto fue mayúsculo. Después de chillar y asustarnos estuvimos riéndonos como 15 minutos. Pero, ¿qué pasó? pues tras unas serias indagaciones, parece que tras la batalla el mando se quedó escondido bajo mi cojín y como no habíamos hecho el proceso de desactivación (otra vez lo olvidé) al moverme un poquito debí de darle al botón lo que puso en marcha al Ocean Storm mini.

Moraleja: cuando acabes con él desactívalo. Desactiva el mando. Lávalo. Guárdalo y déjalo cargando para la próxima vez. Y sino, acuérdate de cargarlo, porque cuando lo vayas a usar te encontrarás con una desagradable sorpresa.

Lección aprendida.

Y ya para acabar os cuento qué es lo que me gusta del mini huevo vibrador Ocean Storm de Adrien Lastic y qué no.

Me gusta su diseño y forma. Yo tengo el rosa y me hace mucha gracia porque parece que tiene como brillantina, eso me encanta, I LOVE THE GLITTER. Es muy suave, resbala bien y es compatible con lubricantes al agua.

El control remoto es perfecto (incluso cuando no quieres).

Es mi primer juguete de Adrien Lastic, siempre he leído buenas críticas de sus productos, pero con éste he comprobado que lo que hacen, lo hacen bien y con una buena calidad.

También me gusta que se puede llevar a cualquier parte, incluye bolsa y es muy cómodo. No ocupa nada y el mando mucho menos.

Lo que no me convence del todo es que vibra mucho al principio, pero bueno por sacarle algo, porque por lo general está muy bien. Sí que hace un poco de ruido. Con uso interior no se nota casi, pero externo si se oye un poco la vibración.

En el agua sumergido aún no lo he probado. Aunque como os decía no se recomienda sumergirlo demasiado tiempo. Así que cuando te apetezca usarlo en el agua, puedes cambiar la esponja por el huevo en la ducha, que también es un buen juego.

Los huevos vibradores y en concreto éste me parecen una buena opción para animar nuestra vida sexual. Tanto solxs como acompañadxs. E incluso para primeras experiencias con juguetes es un buen recurso ya que es pequeño, manejable, discreto y muy atractivo.

El mío es de huevovibrador.es, una tienda online especializada en huevos vibradores que ofrece una gran variedad, consejos e ideas de cómo utilizarlos y una atención al cliente impecable. Además, hay mucha variedad de precios, así que se adapta a cualquier bolsillo.

 

 

 

2 comentarios en “Ocean Storm mini de Adrien Lastic, el huevo todopoderoso

  1. Si ya lo digo siempre… Hay que leerse el manual de instrucciones, que para eso lo escriben… Que luego nos dejamos llevar por el ansia viva de probar el juguete nuevo y nos perdemos la mitad de las prestaciones que nos ofrece.
    Para la próxima review, hazme caso, ponlo a cargar y mientras carga, lee las instrucciones…
    Por experiencia propia, sé que la vibración del Ocean Storm es potente, así imagino que “has tenido que sufrir” mucho para hacer esta reseña…
    Besicos

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