Por el título de este post ya te imaginas de qué voy a hablar. Sí, de La fiesta de las salchichas, la película que tantas ganas tenía de ver. He de reconocer que cuando me enseñaron el tráiler, hace ya bastantes meses, se me hizo la boca agua. Esas salchichas con esos bollitos tan esponjosos y jugosos, la salsa derramándose por ellos, sus penetraciones tan profundas y exquisitas que se hundían entre la miga y acababan haciéndose puré. Las frutas lubricadas y revueltas en una misma caja, los donuts glaseados y las duchas vaginales buscando orificios donde desahogarse me llamaron mucho la atención.

Por fin la he visto. Parecía una niña pegada al televisor intentando no parpadear para no perderme nada. Y he de decir que me pasé 1 hora y media de película diciendo: ¡hala! ¡has oído! ¡pero estás viendo! pero en conclusión, sí ya os cuento el final, no es para tanto. El guión es bruto hasta decir basta. Desde que empieza la película con la canción de la anunciada apertura de puertas del supermercado, hasta uno de los puntos álgidos, una orgía entre todos los productos, los alimentos sueltan verdaderas barbaridades por sus boquitas dibujadas. Son guarros, políticamente incorrectos y muy soeces. No voy a decir que no me guste, porque precisamente ésta es una de las cosas que más me llamaba la atención de la película, pero me pareció que se excedía.

Realmente lo que yo me esperaba era una película de dibujos para adultos en la que el sexo, lo erótico, las guarradas, estuvieran muy presentes, pero no así, sino de una forma más “velada”. No quiero decir que me escandalizara ni mucho menos, pero me gusta que se insinúe, que el espectador y espectadora sepa a lo que se refiere, le provoque esa risilla cómplice y a veces vergonzosa, sin necesidad de decirlo directamente. Y en realidad La fiesta de las Salchichas es una película política. Su eje central es la política y la religión o más bien, la incapacidad de los estados de ser laicos. A través de sus diálogos, de su forma de vivir su particular vida en el supermercado, dan a entender la moral que todos y todas llevamos metida, aún sin darnos cuenta, como resquicio de una religión que todo lo impregna. Los conflictos como el de Israel y Palestina son un punto clave y muy importante en la trama. Los alimentos toman la misión de escenificar las realidades sociales. El patriotismo de Estados Unidos con su gran barbacoa del 4 de julio, la situación ilegal de los Mexicanos inmigrantes, las rarezas que les atribuimos a los asiáticos… y de nuevo el conflicto entre Israel y Palestina que acaba de una manera más que pacífica y con el Humus como intermediario. Todo ello visto desde una mirada occidental y etnocéntrica.

Sexo hay y mucho, pero no como yo creía. Reconozco que me ha decepcionado porque no era lo que me esperaba. Las risas sí están aseguradas, pero también pensé que me iba a reír más. Al final, que la película esté protagonizada por alimentos y que encarnen los perjuicios de la sociedad, hace gracia. Que utilicen expresiones como el famoso “solo la puntita” y que luego crean que han sido castigados por tocarse las puntitas sin haber esperado a su unión oficial, provoca una sonrisa. Tal vez que no me haya encantado es fruto de que ya me había montado yo mi propia película viendo pequeñas partes o el mismo tráiler.

Está bien para reírse un poco y pasar una tarde o noche divertida. Creo que viéndola en compañía se disfruta más porque así se van comentando las jugadas. Pero, más que una película de entretenimiento es una película de análisis de la que se pueden sacar muchas cosas y que puede provocar también muchas discusiones.

Como consejo os digo que para verla os quitéis por un momento las gafas moradas, porque feminista y respetuosa precisamente no es, y la ideología o posición política también. Si no, no sé si vais a verla entera… porque toca muchos temas pero sin ningún respeto ni sensibilidad.

Y ahora, ¿Os apetece un hot dog?

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2 comentarios en “Orgía de salchichas

  1. Ufff, a mí es que esta película no me llama nada la atención. El humor soez, chabacano no me entusiasma demasiado y el trailer ya me tiró para atrás bastante.
    De todas formas, no descarto verla algín día, todo dependerá de mi nivel de alcohol en sangre,jajaja
    Besico

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