Hace ya un tiempo que la “viagra” femenina se ha colado en nuestras conversaciones. No podemos negar que la noticia de que una pastilla casi milagrosa se instale en nuestra sociedad, nos tiene a todos y a todas un tanto… confusos/as. Digo confusos y confusas porque no sabemos muy bien si este experimento va a conseguir los resultados deseados o por el contrario, va a dejar a sus defensores y defensoras en la estacada.

 

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Hace tiempo que este tema ronda por mi cabeza. He leído las noticias sobre su lanzamiento, las opiniones de expertas/os, las declaraciones de sexólogas/os, psicólogos/as, periodistas… y he llegado a la conclusión de que todos/as los que se han atrevido a hablar sobre ello, se han basado en analizar los pros y los contras y en alimentar la polémica de si las mujeres tenemos una buena libido o es menor a la de nuestros compañeros masculinos. En primer lugar, lo que me molesta es la constante comparación del deseo masculino y femenino. La generalización que se hace englobando a todos los hombres dentro de un saco, el de la búsqueda de placer constante. Y a todas las mujeres en el de la menor apetencia sexual. Esto último justificado con el discurso de la escasa educación sexual recibida, por la cual debemos seguir defendiendo y buscando el placer que nos pertenece. Por un lado, sí estoy de acuerdo. Las mujeres tenemos un lastre educativo en el que se nos enseña a “tener cuidado” y con el que vivimos toda la vida. Pero a pesar de esto, ¿es que no hay hombres con poco deseo sexual o mujeres con una libido muy alta? Pues claro que las hay.

Creo que es necesario aclarar que el estudio realizado para crear este tipo de medicación se ha basado en el Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo, que a veces afecta a mujeres premenopáusicas. Durante esta etapa de la vida el cuerpo experimenta muchos cambios hormonales y es completamente normal que nuestros deseos y satisfacciones cambien. Pero, ¿el remedio está en la medicalización? Como en la mayoría de los casos, ¡no!. La solución está en conocerse, en reconocerse, en construirse, alimentar nuestro propio deseo, descubrir y redescubrir todas las veces que haga falta lo que nos gusta, lo que no y probar constantemente nuevas experiencias para crecer sexualmente.

De todo lo que he leído sobre este tema, he de destacar dos opiniones, por un lado la de la sexóloga y psicóloga clínica Eliza Palenzuela que se expresaba así en esta entrevista y la de la periodista y sexóloga Sonia Encinas en Malicieux Magazine. Ambas dejan muy claro que el deseo está dentro de nosotras y somos las encargadas y dueñas de él. Lo que más me ha llamado la atención sobre la dichosa pastillita es que haya grupos de feministas (como NOW), que la defiendan como herramienta para equiparar sus derechos sexuales a los de los hombres. Sí es cierto que me ha hecho reflexionar sobre la existencia de algo que aumente la virilidad masculina para que no se queden sin su placer, y que para las mujeres ni siquiera se había planteado este problema. Pero aún así, coincido con la opinión de Sonia Encinas en que es algo que vela más por los intereses económicos y comerciales que por la salud sexual de las mujeres.

¿Y que hay de la pastilla?

Pues este medicamento realmente es todo un desafío para analizar. Realmente su resultados satisfactorios se reducen al mínimo y cuenta con más efectos secundarios que efectos positivos. En este editorial de la Organización civil independiente por la transparencia, la integridad y la equidad en las políticas de salud, la asistencia sanitaria y la investigación biomédica, explican muy bien cómo funciona el fármaco y cómo afecta. Os animo a que le echéis un vistazo y comentéis que os parece.

Y para finalizar he de confesar que me ha dejado fascinada que una simple pastilla rosa (es para mujeres, no podía ser de otro color) hace que nuestro cerebro se recree y tenga fantasías sexuales. ¿¿Eh?? no soy médica, pero… para mi tener una fantasía, un imaginario erótico es un trabajo que debemos crearnos  nosotras/os y que debe ser alimentado y cuidado. Podemos apoyarnos en libros, relatos, películas… hay muchísimos recursos a los que acudir, pero hay que llevarlos al terreno personal. Customizarlos y adaptarlos a nuestras necesidades y gustos, A lo que necesitemos en ese momento. Porque no todos los días nos apetece lo mismo. Hay que tener en cuenta que follamos con todo el cuerpo y toda la mente. Y que el sexo forma parte de nuestras vidas diarias. Una mujer realizada será una mujer satisfecha en todas las facetas de su vida. Tal vez es que para solucionar “problemas” como éste hay que ir más allá, hay que reflexionar sobre todo lo que nos rodea. No basta con medicalizar.

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Un comentario en “Tu deseo es solo tuyo

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