Puede notarse que aparte de apasionada por el sexo y la sexualidad también me encanta el cine en general. A mucha gente este tipo de hobbies les sirve para desconectar, pero a mi no. Creo que nada me sirve para desconectar. No puedo evitar darle la vuelta a las cosas y buscar algo para analizar.

Esta vez ha recaído en la película Guillaume y los chicos ¡a la mesa!. Resumiendo mucho, es una película francesa protagonizada por un conocido cómico. En ella se retrata la infancia y juventud de un chico que no cumple las normas de la heterosexualidad predominantes en nuestras sociedades occidentales. Por ello, todo el mundo, y sobre todo su familia, cree que es gay. No voy a desvelar qué es lo que ocurre y como acaba por si alguien quiere verla, aunque va a quedar claro con la reflexión a la que he llegado.

Tras ver esta película me he preguntado acerca de la orientación sexual de las personas. Ya he hablado otras veces que la heterosexualidad establecida en la sociedad mira con extrañeza a las personas que la ponen en duda o que no necesitan inclinarse hacia un lado u otro. Y es que por mucho que les extrañe a algunas personas, no es siempre imprescindible para una persona decidir si le gustan los hombres, las mujeres o ambos. Simplemente somos seres sexuados que sentimos deseos y queremos disfrutar del placer y sí que es cierto que a algunos les gusta más una opción que otra, pero eso no es excluyente. Pero la pregunta que me hice exactamente es que si a una persona se le atribuye una inclinación sexual, unos gustos y desde joven se le ha dicho que es así, ¿cómo va a saber qué es lo que realmente le gusta?. Un ejemplo claro es cuando a un niño/a travieso/a se le trata de “malo” y se dice continuamente qué malo es, al final es niño/a va a crecer creyéndolo y al mismo sus acciones se determinarán por lo que dicen de él/ella. Siendo más clara, si desde pequeño te tratan como gay o lesbiana o asexual (que también puede ser), y te diferencia de los demás, no hace falta que te digan que lo eres, sino que es más perceptible cuando no se dice,  al final vas a actuar como tal porque eso es lo que te han enseñado y te han dicho que eres. Si tu forma de ser no te hace cuestionártelo puede que no haya problemas, pero si hay algo que no encaja entonces te conviertes en un mar de dudas y confusión. Para esto solo hay una palabra que sirve y que me encanta, deconstruir.

Al mismo tiempo, si te mueves en un ambiente determinado ¿no terminas re-construyéndote dentro del mismo?. Quiero decir, si una persona está en un círculo social en el que todo lo relacionado con la sexualidad se realiza entre personas del mismo sexo, al final va acabar desarrollándose así. Y al contrario también, si se reniega de todo lo que se salga de la norma, ¿cómo tú vas a hacerlo?.

Y para acabar, el otro día presenciando una conversación sobre quién es gay, quien no. Siempre salen los típicos comentarios de ¡anda pues no ha dicho nada!. Y es que ¿hay que decirlo?, ¿de verdad es necesario ir aclarando nuestras relaciones sexuales/amorosas/sentimentales por ahí?. ¿Si eres heterosexual vas contándolo o dando explicaciones de si lo eres o no? generalmente no. Ah, pero si es que eres gay… ¡uy! que callado se lo tenía.

Mi conclusión ante todas estas incógnitas es que es muy importante el desarrollo de la personalidad para saber ser quién eres y sobre todo defenderlo y sentirte a gusto contigo mismo/a estés donde estés y sobre todo con quien.

 

Un comentario en “Confusiones

  1. Ojo, que llegar a una personalidad desarrollada, pasa por confirmar lo que eres. Y biológicamente, somos heterosexuales. La excepción se da en ese 20% de homosexuales que tienen la modificación cerebral detectada hace unos años. Lo que pasa es que la sexualidad humana es una construcción social-cultural. Muchas veces se olvida, porque asumimos demasiadas cosas, que el ser humano depende MUCHISIMO de su entorno social. Dentro de los mamíferos superiores, somos el único caso. Los demás, pueden valerse por sí mismos desde los primeros días de vida. Y su sexualidad no es cuestionada. Esos casos de homosexualidad en mamíferos, resulta sacados de los cabellos. Muchas veces se debe a la satisfacer la necesidad biológica de follar y algunos machos, al estar enfermos o por mutación, generan aromas más cercanos a las hembras. Pero esa no es la norma. Inclusive, se sabe que en algunas especies de reptiles (mencionado en la película “Jurassic Park”), cuando solo hay hembras, alguna muta y puede ser hermafrodita. Es decir, la naturaleza va siempre por delante de la adversidad de la vida. Ante eso, el ser humano, al ser la especie dominante y pensante, sigue creyendo que puede ir contra la naturaleza, simplemente por lo desea y puede. No hay peor engaño que el que se hace uno así mismo. Para mí, la homosexualidad tiene un fuerte origen socio-cultural en el cual se desarrolló el joven. Y da igual si la religión estuvo o no presente. Y que mejor confirmación de eso, que ya hay adultos heterosexuales criados por parejas homosexuales. Por eso, existe un problema más grave y complicado, poco evaluado y es la Educación que imparte un padre o madre o ambos a sus hijos. Todo el mundo asume que lo hacen magistralmente, nadie acepta errores o fallas, peor aún si la religión está presente. Entonces, ¿Cómo podemos culpar a un persona de gay, cuando es inocente, porque parte de la responsabilidad es de aquellos que para él, son inimputables? Excepto los que tienen su homosexualidad originaria biológicamente.

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