RELATOSJUEZ

Me saluda con su sonrisa más radiante. La miro fijamente sin decir palabra. Estoy un poco borracho. Ladea la cabeza ligeramente y enarca las cejas. Se gira y continúa tendiendo la ropa. Los vaqueros cortados dejan intuir sus cachetes discretamente flácidos. El calor opresivo puede palparse en esta corrala deprimente. No me ofrece ninguna resistencia cuando agarro sus caderas. Arranco de golpe sus pantalones demasiado pasados. Gira la cara y mete su lengua en mi boca. Entramos en mi casa. No llegamos a cerrar la puerta. Me separa de ella de un empujón. Se sienta en la cama mirándome fijamente. Se desprende con parsimonia de su raída camiseta de tirantes. Crea una barrera invisible que me impide acercarme a ella. Su camiseta se desliza mansamente por sus pechos en un camino sin retorno. Tetas grandes y no demasiado caídas para su edad. La aureola de sus pezones es magnífica. Marrón…

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