bondage

Muchas veces hablamos de prácticas que no solemos hacer o que nos cuesta pedir. Pero no nos paramos a pensar que igual haya más cosas que desconocemos y que no solemos hacer pero que si las probáramos nos gustarías.

Hay determinadas opciones en las relaciones sexuales que siguen siendo tabú y que se consideran como algo no muy “normal”. Así es como denominamos a lo que no solemos hacer o que está categorizado como especial. Creo que es el caso del BDSM. Para los que no les suene el término, estas siglas se refieren al Bondage y al Sadomasoquismo. Es cierto que en cuanto pronunciamos estas palabras automáticamente pensamos en algo sucio y que produce dolor. Y al mismo tiempo diferenciamos la primera de la segunda. A la primera le atribuimos más suavidad, un juego de cuerdas en el que nuestro/a amante nos ata y juega con nuestro cuerpo. Pero al oir sadomasoquismo pensamos en pegar, azotes, marcas y escenas violentas. Ambas dos según se realicen y dependiendo de la pareja, distan mucho del estereotipo.

Dentor del BDSM hay mucho más, hay juegos en los que podemos interpretar personajes, hay diversión jugando con plumas o cualquier objeto que al pasarlo por la piel haga que nos vayamos excitando poco a poco. Es una manera de seducir y de calentar. Es importante que si queremos practicarlo ambas partes estén de acuerdo y se establezcan normas. Ya que podemos hacer algo que desagrade a nuestra pareja. También es recomendable ponerse de acuerdo en una palabra clave. Durante el juego si lo hacemos bien podemos estar muy metidos en el papel y no darnos cuenta de que tal vez traspasemos alguna barrera, por ello quien no esté conforme pronuncia la palabra clave y así se detiene el juego.

En el BDSM podemos jugar a ser dominados/as y dominantes, podemos llevar a cabo ese papel que nos gustaría tener. Podemos hacerle a nuestra pareja sentirse solo nuestro por un momento o incluso si nos atrevemos, realizar con esto un material erótico para nuestra intimidad de pareja. Es cierto que dentro del BDSM hay papeles de sumiso/a y amos/as que pueden resultarnos un poco fuertes si acabamos de empezar, pero por ello es importante hablar antes de empezar y saber que es lo que nos apetece hacer.

Al principio para realizarlo no hace falta que compremos todo lo que vemos en las películas ya que al principio tal vez nos baste con tener un cuerda suave de terciopelo o de seda, un antifaz, unas esposas y si queremos una pequeña fusta. Hoy en día se juega mucho con estas prácticas y hay todo tipo de accesorios muy atractivos para incluir en nuestra caja de juguetes.

Otro cosa que podemos hacer es leer primero sobre ello y ver algún video para orientarnos. Yo os recomiendo el libro Deséame como si me odiaras. En él se plantea el tema de una forma muy natural y muy erótica. Es una forma atractiva de encontrar trucos para empezar, hay sugerencias de páginas web para ver más, fotografías interesantes… Como material audiovisual, hay videos eróticos que nos pueden conducir a la excitación y ver cómo tratan el tema. Cinco historias para ellas es una de las películas más conocidas de Erika Lust, una de estas historias aparece el BDSM realizado por un matrimonio que encuentran en él una via de escape para su vida de casados.

Os animo a que probéis a hacer alguna cosita relacionada con esta práctica para probar y seguir experimentando en vuestras vidas sexuales.

Deséame como si me odiaras
Deséame como si me odiaras

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